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La crisis del catalanismo progresista en la visión de un socialista en 1914


La Unió Federal Nacionalista Republicana, a la que hemos prestado atención en un trabajo que publicamos sobre la evolución del nacionalismo catalán progresista en este mismo medio, fue un ambicioso intento de aunar el catalanismo de izquierdas en 1910. Aunó a los restos de la Unión Republicana, los federales y al Centre Nacionalista Republicà.

En primer lugar, existía la Unión Republicana, un partido que nació en 1903 y de ámbito estatal de la mano de Salmerón, y que pareció en un primer momento una opción potente del republicanismo, aunque pronto entró en crisis, precisamente sobre cómo tratar la cuestión catalana. En 1910 estaba dirigido por figuras como Francesc Layret, Eusebio Corominas o Lluís Companys, entre otros, quedando como un partido casi exclusivamente de ámbito catalán.

Debemos tener presente, además, que el viejo Partido Republicano Federal se encontraba en una grave crisis desde la muerte de Pi i Margall. Eduardo Benot se hizo con el liderazgo del mismo, pero no pudo evitar que la formación se rompiera en 1905, aunque el federalismo siguió siendo fuerte en Cataluña. Una parte se acercó a Lerroux, a pesar de que este personaje nunca defendió, precisamente, la opción federal, mientras que el resto se fue acercando a los grupos republicanos catalanistas, como estamos viendo.

Por fin, el Centre Nacionalista Republicà se había creado en 1906 con disidentes de disidentes de la Lliga Regionalista, y de todas estas formaciones y grupos que estamos viendo era el más claramente nacionalista, eso sí desde posicionamientos republicanos y progresistas. En la formación destacaban Jaume Carner, Joaquim Lluhí, Pere Corominas, o Ildefons Suñol, entre otros.

En 1909 se produjo un acercamiento entre estos grupos que se coaligaron en lo que se denominó la Esquerra Catalana con el fin de concurrir a algunas elecciones. Y de ahí nacería la UFNR.

Pues bien, la nueva formación o unión pretendió presentarse como la vía de republicana de izquierdas del catalanismo frente al conservadurismo de la Lliga Regionalista y del populismo lerrouxista. Y parecía que se podía conseguir, ya que en las elecciones de 1910 obtuvo once escaños en las Cortes, con mucha fuerza en Barcelona. En 1911, la Unió Federal entraría en la Conjunción Republicano-Socialista, la alianza electoral del republicanismo español con el PSOE.

Pero, a pesar de esta creciente potencia la formación no llegó nunca a cuajar como un partido en sí, como podían ser la Lliga o el Partido Radical. Había muchas diferencias entre sus miembros, y el principio del fin llegaría en 1914 cuando en febrero se firmó un pacto con el Partido Radical de Lerroux, el conocido Pacto de Sant Gervasi, para enfrentarse electoralmente a la Lliga Regionalista, la primera formación política catalana. El sector claramente nacionalista de la Unió no aceptó este pacto. Gabriel Alomar, Francesc Layret y Marcelino Domingo, entre otros, se dieron de baja. Los concejales de Barcelona y Badalona aguantaron unos años, hasta que en 1917 la Unió desapareció totalmente.

Pues bien, después de este rápido repaso nos acercamos a la visión de la crisis de la UFNR por parte del veterano socialista Josep Comaposada, que en julo de 1914 publicó un artículo en El Socialista con el significativo título de “La izquierda catalana en plena disolución”.

Comaposada incidía en los factores que la historiografía posteriormente ha tratado sobre la crisis de la UFNR. En primer lugar, afirmaba que al partido le había faltado una orientación, aunque consideraba que había sido un importante organismo de las izquierdas. Se habían producido muchas vacilaciones, pero la causa primordial de la crisis había sido, indudablemente, el pacto con el partido de Lerroux para afrontar las elecciones legislativas.

La unión había provocado, como ya sabemos, la ruptura de la UFNR. Sus miembros, que habían combatido las innumerables “inmoralidades” cometidas por los radicales en el Ayuntamiento de Barcelona (siempre sobrevoló sobre el radicalismo la acusación de corrupción que, como sabemos, tuvo mucho que ver con su final posterior) se habían indignado ante este pacto, como si por su medio se pudiera borrar toda la corrupción denunciada.

Por otro lado, los que había aceptado el pacto habían terminado absorbidos por los radicales, desdibujándose su personalidad. En este sentido, debemos recordar que el Partido Radical sí era una formación bien organizada frente a la UFNR.

Entre el resto de los miembros de la Unió se perfilaban, según Comaposada, dos tendencias, y luego otras subdivisiones, y que amenazaban con una disolución final, sin olvidar a los que se habían ido a su casa. El socialista se lamentaba de este hecho, porque consideraba que la UFNR hubiera podido realizar una gran tarea para desarrollar la democracia en Cataluña. No olvidemos que la UFNR pertenecía a la Conjunción, y los socialistas, con todas las reservas y debates internos que se quiera, tenían una mejor relación con el republicanismo, y en el caso catalán, además, el lerrouxismo no era muy bien visto (tampoco lo era, realmente, desde Madrid) y la Lliga era la representante de la patronal.

Ante esta descomposición, Comaposada no veía una posibilidad de rehacer y reconstituir un organismo serio y potente de las izquierdas republicanas en Cataluña.

Terminaba su análisis acusando a Corominas y Carner de ser responsables no de traición a la UFNR, pero sí de que sus desaciertos habían provocado su muerte.

Hemos trabajado con el número 1881 de El Socialista de 18 de julio de 1914.

Por otro lado, podemos acercarnos a los siguientes trabajos:

Balcells, Albert (1999). El Nacionalismo Catalán.

Termes, Josep (2000). Història del catalanisme fins el 1923.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.