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Companys


© Museu d'Història de Catalunya © Museu d'Història de Catalunya

El 15 de octubre de 1940, ahora hace 80 años, fue fusilado Lluís Companys. En este artículo recordamos a esta figura capital de la historia contemporánea de Cataluña, pero también de España.

Lluís Companys nació en Tarrós, Urgell (Lleida), en 1882. Hijo de una familia de propietarios rurales con buena posición, pudo trasladarse a estudiar a Barcelona. Allí cursaría Derecho y comenzaría su vida pública en el intenso clima político catalán, nacido al calor de la crisis del 98. Companys se acercó al republicanismo como un proyecto de regeneración de España y porque parecía el único régimen que podía resolver el hecho específico de Cataluña. En sus años de estudiante militó en la Asociación Escolar Republicana donde coincidió con Francesc Layret, amigo fundamental para nuestro protagonista. Companys participó en la Solidaritat Catalana y en la Unió Federal Nacionalista Republicana. Pero después del pacto entre la Unió Federal y el lerrouxismo, así como por su derrota electoral, el republicanismo catalanista entró en una profunda crisis. Companys decidió, en consecuencia, afiliarse al Partido Republicano Reformista, formación dirigida por Melquíades Álvarez, fuera del ámbito republicano catalán.

En 1910, Companys se casó con su primera esposa, Mercè Micó, con quien tuvo dos hijos. El mayor de ellos sufrió varias enfermedades muy graves, y siempre fue una fuente de preocupación para el padre. En septiembre de 1936, el matrimonio se divorciaría. Companys se casó con Carme Ballester. Su segunda esposa fue militante del Estat Català. En 1938, Ballester marchó a Francia para cuidar de su hijastro. En la guerra mundial contactó con la Resistencia y salvó a varios ciudadanos judíos. Mantuvo siempre viva la memoria de su esposo, hasta su fallecimiento en 1972, en el exilio.

En 1917, nuestro protagonista retornó a la política estrictamente catalana a través del Partit Republicà Català, del que sería uno de sus fundadores y dirigente, consiguiendo salir elegido concejal en el Ayuntamiento de Barcelona. En 1919, la capital catalana vivía en plena época del pistolerismo y la violencia política. Companys fue el abogado de los líderes de la CNT en los juicios a los que fueron sometidos. Además, colaboró en la creación de la Unió de Rabbassaires (UR), fundada en 1921, con el propósito de llevar el sindicalismo al mundo rural. Anteriormente, tras el asesinato de Layret, Companys había sido elegido diputado por Sabadell, el distrito electoral del que había sido diputado su compañero. Eso ocurrió en 1920, siendo reelegido en 1923. Además de esta actividad política, Companys practicó con asiduidad el periodismo en “La Publicitat” y en “La Lucha”, así como en “La Terra”, el órgano de expresión de la UR, que había fundado.

En 1931, Companys intervino en la fundación de la Esquerra Republicana de Catalunya, y participó en las elecciones de abril. Companys proclamó la República desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona. Fue elegido diputado en las Cortes por la provincia de Barcelona en ese mismo año, como luego por la capital en 1933 y 1936. También sería diputado del Parlament de Catalunya en 1932, y fue su primer presidente. Por fin, sería nombrado ministro de Marina de la Repúlica en el año 1933. Al morir el presidente Macià, Lluís Companys pasó a ser el nuevo presidente de la Generalitat en el mes de enero de 1934. Al frente del gobierno catalán se esforzó por reagrupar las fuerzas del republicanismo de izquierdas, que estaba en plena crisis después de la victoria electoral en España del centro-derecha en el otoño de 1933. En esta época se debatió y aprobó la controvertida Ley de Contratos de Cultivo, por los ataques que desató de derecha catalana y que fue impugnada por el gobierno de la República.

En ese mismo año de 1934 se produjeron los hechos del Seis de octubre, culmen de la profunda crisis política, institucional y social de España y Cataluña, mientras tenía lugar la Revolución en Asturias. Companys proclamó el Estat Català dentro de la República Federal Española. Pero todo terminó rápidamente con la intervención del ejército. Companys fue uno de los detenidos y juzgados. Sería defendido por Ángel Ossorio y Gallardo, que publicaría Vida y Sacrificio de Companys. Su condena se elevó a treinta años de reclusión, pero salió de prisión después del triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936 por la amnistía decretada.

En la guerra civil, Companys luchó por conservar las instituciones autonómicas y republicanas, frente a la revolución anarquista, para luego intentar encontrar puntos de encuentro con dicho movimiento, muy poderoso en Cataluña. Pero, también tuvo problemas con el gobierno central, especialmente cuando éste se instaló en Barcelona.

Al perderse la contienda, Companys pudo marchar a Francia, pero cuando los nazis derrotaron a los franceses fue detenido y entregado a la policía franquista. Se le trasladó a Madrid, donde padeció torturas, y luego fue conducido a Barcelona. Fue juzgado en consejo de guerra sumarísimo y condenado a muerte. Fue fusilado en el castillo de Montjuïc, el día 15 de octubre de 1940.

Barcelona recuerda intensamente en distintos espacios y monumentos su memoria.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.