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La Segunda Internacional en defensa de los armenios en 1901


Emile Vandervelde en 1919. / Wikipedia Emile Vandervelde en 1919. / Wikipedia

El Comité Socialista Internacional (Comisión ejecutiva formada por Anseele, Vandervelde y Serw) emitió un comunicado el 18 de octubre de 1901 sobre la situación de los armenios bajo el dominio turco, que recuperamos en este artículo.

El socialismo internacional estaba alarmado por los hechos que se habían dado en las llanuras de Moush y en las montañas de Sassoun. En el verano que iba de 1900 a 1901 se habían cometido robos, crueldades, violaciones de mujeres, matanzas parciales, asesinatos, e incendios de propiedades y aldeas, como recogía una memoria presentada al Congreso de Glasgow.

Todo hacía temer que si no se producía una intervención la política de Abdul Hamid podía causar consecuencias aún más graves. Todavía estaban en mente las crueldades de 1894-1896, las conocidas como “matanzas hamidianas”, en alusión, precisamente al sultán Abdul Hamid II.

Los socialistas se quejaban de la inacción de las potencias europeas. El socialismo no podía mostrarse indiferente ante los hechos acontecidos ni ante lo que pudiera ocurrir. En este sentido, el Comité recordaba lo acordado en el Congreso de Paris de 1901, donde, apelando a la fraternidad entre los pueblos, se oponía enérgicamente a las violencias que sufría el pueblo armenio, denunciando lo que consideraba la complicidad de los “gobiernos capitalistas”. Por eso se pidió en ese momento a los socialistas en los parlamentos intervenir a favor de los armenios. La Segunda Internacional, por lo tanto, expresaba su solidaridad con el pueblo armenio.

Pero, además, en 1901 se quería que esa solidaridad proletaria e internacional se manifestara más claramente, más intensamente. Se hacía más preciso que nunca que en todos los parlamentos los socialistas recordasen a sus respectivos gobiernos sus obligaciones, o denunciasen su complicidad por inacción. La prensa obrera debía denunciar la indiferencia, incluyendo al papa en esta crítica.

Para el Comité el socialismo internacional era defensor de todos los oprimidos, sin distinción de culto ni de raza. No había que escatimar medio alguno para levantar la opinión pública contra la política, calificada de abominable, que llevaba a cabo Abdul Hamid. Había que impedir, además, lo que el Comité consideraba la conspiración del silencio promovida por el sultán, con la complicidad de una parte de la prensa.

Hemos trabajado con el número 818 de El Socialista, del día 8 de noviembre de 1901.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.