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África de las Heras. “Mi nombre es patria”

2- La pequeña Pasionaria1

En mi anterior artículo dejaba a África de las Heras en situación de desaparecida. Como queda expuesto en él, después de abandonar la ideología familiar se afilio a la JSUC y posteriormente al PSUC siendo una militante convencida y muy activa y comprometida, ya que para ella el descubrimiento del comunismo marcó para siempre su vida.

Parece serque fue a principios de 1937 cuando fue captada por el NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos) encargado de poner en marcha el Plan de intervención soviética en España, Operación X. En 1954 se convertiría en el KGB (Comité para la Seguridad del Estado)

Casualmente su desaparición, en algún momento de 1937, coincide con la de Caridad Mercader quien parece ser la puso en contacto con los servicios secretos rusos. Los años que siguen a su desaparición en Barcelona son muy confusos En algunos casos se ha dicho que se la preparó para participar en la muerte de Trotsky situándola como secretaria de este durante su estancia en Dinamarca y Noruega, pero eso no puede ser pues en 1934 ella estaba en España. La realidad es que de sus actividades desde su desaparición en 1937 a cuando la volvemos a encontrar en 1939 en España todo son conjeturas, pero ninguna claridad. Así pues, como decía, en 1939 la volvemos a encontrar en España, en una España derrotada, que en desbandada intenta pasar la frontera francesa. Aun participará en algunas acciones, pero pocas semanas antes de terminar la guerra cruzó la frontera junto a José Berbeches, Pedro Salmerón, Luis Oneiro y otros camaradas. Nunca más volvería a España.

Poco tiempo permaneció en Francia, iniciada la II Guerra Mundial embarcó en el buque Méxique el 14 de julio de 1939. Su estancia en Méjico no es demasiado conocida, pero es en este momento cuando se le ordena situarse cerca de Trotsky. Infiltrada en el entorno del dirigente comunista como escribiente, aunque no residía en la Casa Azul, si no en un apartamento de la misma calle, logro pasar información que facilito la puesta en marcha de la llamada “Operación Utka (Pato) destinada a acabar con la vida del dirigente comunista. Pero la deserción de Alexander Orlov responsable de la inteligencia soviética en España durante la Guerra Civil, ponía en peligro su clandestinidad, motivo por el que fue apartada de la misión y reclamada por Moscú. “María de la Sierra (África de las Heras) era nuestra mejor agente, a quien habíamos situado exitosamente como secretaria de Trotsky en la época en que él se hallaba en Noruega y también lo fue en México…María de la Sierra, la secretaria de Trotsky, apodada África, la agente que había sido reclamada a Moscú tras la deserción de Alexander Orlov, se convirtió en una figura legendaria

Pavel Sudoplatov, responsable del servicio

de inteligencia durante la Guerra Civil española.

El atentado contra Trotsky dirigido por Yosif Grigulevich, pero ejecutado por el grupo de Siqueiros, fue un auténtico fracaso. La madrugada del 24 de mayo de 1940, se inició el ataque a la casadel dirigente comunista. Todo salió mal y Trotsky salió ileso del ataque. En caso de que este grupo fallara entraría en acción el siguiente grupo formado por Caridad Mercader, Leonid Ertinngon y como ejecutor Ramón Mercader quién llevaría a cabo con éxito el magnicidio.

La llegada de África a Moscú es para ella el sumun de la felicidad, se considera miembro de ese país, es para ella la culminación de sus ilusiones, podríamos decir que la llegada a la tierra prometida. Así lo relataella misma.

«En el verano de 1941, después de cumplir con una tarea del Centro, llegué a la Unión Soviética. Durante mucho tiempo no podía creer que mi sueño se hubiera hecho realidad. Estaba en la patria de la Revolución de Octubre. No podía asumir que veía con mis propios ojos la Plaza Roja, que paseaba por sus calles concurridas que podría detenerme a ver el río Moscova». 

Declarada la guerra e iniciada la ofensiva alemana se presentó para realizar unos cursos de enfermería donde vista su valía e implicación (su deseo era ir al frente) fue reclutada para integrarse en un grupo dirigido por el camarada Stejo que debía actuar en la retaguardia del ejército alemán en el interior de Ucrania. El día 16 de junio de 1942 el grupo fue lanzado en paracaídas cerca de Kiev. El trabajo de África consistía en ser radista e informar al Centro (cuartel General del NKVD) de todas las actividades llevadas a cabo por los alemanes. A finales de 1942, tras seis meses de intensa actividad en la retaguardia enemiga fue relevada de su cargo de radista, aunque permanecería junto a su unidad hasta abril de 1944en que todos regresaron a Moscú. Fue condecorada por su actuación en Ucrania.

Terminada la guerra es reclutada oficialmente por NKVD, quien tras someterla a un curso de adiestramiento y perfeccionamiento de sus conocimientos de radio y de ruso, idioma que nunca dominó, pero dado su perfecto francés fue destinada a París. Antes de partir se le concedió la ciudadanía soviética y ella misma escogió el apodo con el cual sería reconocida por la inteligencia soviética a partir de entonces: PATRIA.

En enero de 1946 París la ciudad de la luz, la belleza y la moda se vio gratamente sorprendida por la aparición de una mujer llamada María Luisa de la Heras. Española, elegante y sofisticada no ocultaba su condición de exiliada antifranquista. Pronto logró hacerse un hueco en la sociedad parisina facilitada por su conocimiento del francés y su experiencia en los meses que pasó en ella antes de embarcar hacia Méjico. Su función en un principio parece ser que era la de internarse en España y unirse a la lucha antifranquista, aunque no resulta muy creíbles dada su actitud. Durante el tiempo que permaneció en Paris no tuvo ningún contacto con miembros del PC, ni con los exiliados que vivían en la ciudad, por el contrario, procuraba evitar sus centros de reunión.

En poco tiempo aquella mujer que no tenía nada que ver con la África que conocimos se convirtió en una modista de alta costura. Su transformación fue perfecta desarrollando su nueva profesión a la perfección, convirtiéndola en poco tiempo en la preferida de las señoras de la alta sociedad parisina. Pero cual era realmente su misión. La guerra fría había comenzado y era necesario que Moscú tejiera una tela de araña de espías distribuidos por todo el mundo. Y en esos momentos el objetivo era Sudamérica.

En 1947 casualmente conoció a un escritor uruguayo llamado Felixberto Hernández, furibundo anticomunista, Famoso, reconocido en el mundo literario y aceptado en las más altas esferas, era la presa perfecta para sus planes. Pronto logró iniciar una relación con él, siendo ya reconocida como su amante oficial el 17 de abril día que Felixberto dio una conferencia en la Soborna antes de regresar a su país.

Felixberto quedo rápidamente impresionado por aquella mujer que a pesar de su independencia era sumamente hogareña y extremadamente femenina, siendo su pasión cocinar para él. María Luisa jugaba bien su papel, mujer sumisa que no se las daba de intelectual y a la que no le gustaba hablar de política, pero se enfurecía cuando le hablaban de comunismo.

El escritor regresó a Uruguay, pero en poco tiempo logró la documentación necesaria para que María Luis pudiera reunirse con él y contraer matrimonio. Había conseguido obtener documentos legales de ciudadanía y residencia en Uruguay. Ya estaba preparada para convertirse en agente ilegal en Sudamérica.

El matrimonio, que al principio parecía ir bien, pronto empezó a resultar insoportable para María Luisa, pero aun necesitaba conseguir la nacionalidad uruguaya. Así pues, era preciso continuar por el momento con la comedia iniciada en París. Abrió un taller de costura en su propio domicilio y se dedicó a mantener sus relaciones sociales y abrir sus propios círculos de contactos que en un futuro le sirvieran para poder desenvolverse sin la protección e influencia de Felixberto.

Dos años duró el matrimonio, a principios de 1951 se separaron, pero el divorcio aun tardaría en formalizarse hasta 1955. Durante este intermedio Maria Luis (África) siguió tramitando la obtención de la ciudadanía uruguaya. Aunque tendría que esperar hasta 1956 para conseguirla credencial cívica AEANª 3.904 que la acreditaba como uruguaya.

A partir de ese momento ya tenía el camino libre para proseguir sus actividades como agente. Hasta ese momento el Centro había financiado parte de sus ingresos que ella justificaba con el taller de costura, aunque la comunicación fue escasa y siempre por mediación de un funcionario de la embajada soviética en Montevideo.

Pero entonces todo cambió Se le doto de un transmisor de radio y empezó a ejercer de enlace con Moscú. Fue la primera vez que el Centro disponía de comunicación estable en Sudamérica lo que le día a África una responsabilidad que nunca había sentido. Su trabajo la llevó a otros países donde contacto con otros enlaces. Su principal función consistía en conseguir partidas de nacimiento legales de uruguayos ya fallecidos, con las que se elaboraban documentos falsos. Con ellos se infiltraban ilegales y sobre todo se daba cobertura legal a comunistas proscritos en sus países de origen, como sucedía con los españoles.

Mientras tanto siguió conservando sus amistades y ampliando su círculo social con jóvenes universitarios cercanos a la izquierda uruguaya. La opinión que de ella tenían era de los más cálida y amable, muy lejana a lo que África era en la realidad: “Era una mujer muy simpática, entrañable. No vi ninguna manifestación de que fuera una mujer de carácter…Era guapa, elegante y atractiva” (Luis Carlos Benvenuto).

Mientras tanto las cosas cambiaban en la URSS. Stalin moría en marzo de 1953 y la nueva administración dirigida por Nikita Kruschev, procedió a hacer una reestructuración de carácter antiestalinista, que llevó a la cárcel a muchos miembros del anterior gobierno y del servicio de inteligencia. África logro librarse y pudo continuar con su trabajo en Sudamérica. Durante este período África desapareció, como ya había hecho en otras ocasiones. Este hecho no inquietó a sus amistades ya que eran muy frecuentes sus viajes al extranjero. A su regreso la situación de Patria había alcanzado una gran relevancia en el Centro.

En junio de 1956, África o María Luisa, quien sabe, apareció en Buenos Aires. Allí contacto con Giovanni Antonio Bertoni por primera vez y ya no se separarían durante muchos años. Giovanni se incorporó a su célula de Uruguay como oficial y superior jerárquico. Miembro destacado del KGB y a pesar de ser italiano con nacionalidad soviética. Cuando se encontró con África era un ciudadano italiano llamado Valentino Marchetti Santi y su seudónimo en el Centro Makro Según las órdenes del Centro debían regresar a Montevideo como una pareja de enamorados. Debían inventarse una historia, una comedia que ambos debían llevar a cabo sin ninguna equivocación. También según las órdenes de Moscú, Valentino, superior de África era el responsable de todas las actividades realizadas por las demás cédulas que actuaban en Sudamérica, convirtiéndose en el centro de transmisión a Moscú a través de la emisora que África operaba.

Juntos regresaron a Uruguay. María Luisa presento a su nueva pareja a sus asombradas amistades y pronto este supo hacerse un gueco en el mundo con el que ella se había relacionado. Se presentó como un hombre de convicciones fuertemente socialistas, culto, inteligente es decir un hombre de mundo, cosmopolita e inteligente que a diferencia de María Luisa tenía unas firmes convicciones ideológicas.

Poco tiempo después decidieron abrir una tienda de antigüedades en el centro de Montevideo, era perfecto para justificar sus viajes, sus ingresos y disimular su encuentro con otros agentes sin levantar sospechas. Recibieron la orden de contraer matrimonio y decidieron casarse el 28 de julio de 1956 en Montevideo. Unos meses después en 1957 abrieron Antiquarat, un exquisito comercio en el centro de la ciudad. La tienda de antigüedades se convirtió en el lugar de reunión de todos los agentes del continente. Al poco tiempo comenzó a colaborar con ellos un joven español del que sólo se sabe su seudónimo, Mario, su actividad empresarial al frente de una firma exportadora, fue la tapadera perfecta para las actividades clandestinas de los tres agentes.

La tienda de antigüedades funcionaba perfectamente, su clientela era selecta y ellos se movían con soltura entra las altas esferas de Montevideo. Pero a pesar de que por motivos de seguridad evitaron el contacto con comunista uruguayos, ni sus actividades eran conocidas por el partido comunista uruguayo, por varias veces tuvieron encuentros que pudieron poner en peligro su clandestinidad. Desde Antucuarat se gestó todo tipo de actividades para el Centro. Información radiofónica, obtención de documentos, captura de material militar de interés para Moscú tanto de los países sudamericanos como de Estados Unidos. Incluso se llegó al chantaje para obtener información de interés.

En 1958 el Centro expresó así su satisfacción: Destacamos que junto con Patria, en estos dos años han realizado un trabajo encomiable. Han logrado establecerse de forma legal y segura en el país, han conseguido mantener una comunicación fluida (con el Centro) y dotarse de una cobertura excelente. Han cumplido los objetivos impuestos por el Centro, importantes tareas encomendadas tales como viajes a otros países y la obtención de información. Asimismo, han adquirido colaboradores y enlaces fiables y solventes, que han mostrado su utilidad para la misión.

Pero a pesar de la perfección aparente la relación entre los dos agentes se fue deteriorando, poco a poco habían ido aflorando discrepancias y discusiones que reflejaban especialmente sus desacuerdos ideológicos. Poco a poco se iban distanciando, mientras que Valentino empezó de demostrar una actitud fría y crítica con la Unión Soviética y se postulaba más cercano a la corriente seguida por Tito en Yugoslavia. África se mantenía fiel a las consignas oficiales de la Unión Soviética. Ante las grandes diferencias entre los dos agentes que amenaza con perjudicar la operación, el Centro optó por darle a África mayor responsabilidad en detrimento de Marco. No mejoró la situación todo lo contrario. Valentino empezó a tener una actitud pasiva y taciturna, transformación interna que fue imposible disimular ante los demás.

El 1 de septiembre de 1964 fallecía de un infarto cardíaco Valentino Marchetti (Giovanni Antomo Bertoni) a los 58 años. Fue enterrado en el cementero de Montevideo. Su muerte fue diagnosticada como natural, pero hubo quienes sospecharon de África como causante de la muerte. Se abrió una investigación en la que se citó a declarar a África, pero poco después se cerró sin ningún resultado.

África aun permanecería tres años más en Uruguay, aunque debió extremar las medidas de seguridad ante las sospechas suscitadas por la muerte de Valentino. Siguió con sus viajes y su actividad habitual, aunque progresivamente fue reduciendo sus contactos sociales. Vendió la tienda de antigüedades y comunico a sus amistades un largo viaje por Europa. A su regreso empezó a preparar su salida del país eliminando todos los lazos que pudiesen quedar de su actividad como agente y no dejando cabos sueltos. En 1966 tras vender su casa y todos sus bienes dejó el país después de casi veinte años de su llegada.

No comunicó a nadie su destino. Durante sus años en Uruguay había mantenido una estrecha amistad con la familia del que entonces era cónsul en Génova, quienes incluso recurrieron a la Interpol en demanda de ayuda, pero sin resultados. En una ocasión se puso en contacto con ellos,pero no llegaron a verse. A principios de 1968 se presentó en casa de sus amigos, nerviosa y agitada abrazó a su amiga llorando. África era otra persona, se pasaba horas sola, ausente, llorando sin cesar, pero sin explicar a sus amigos el motivo de su angustia. Al cabo de poco tiempo abandonó el hogar de los cónsules oficialmente con destino a Suiza, nunca más la volvieron a ver.

Después de veinte años África volvía a la Unión Soviética. Su llegada a Moscú no fue la de la joven idealista que siente realizado su sueño, llegar a Moscú. La que volvía era una mujer adulta que había luchado en muchos frentes y cuyas ilusiones eran ya muy pocas. La Rusia a la que volvía no tenía nada que ver con la que conoció antes de la guerra. Stalin y las purgas que él llevo en un principio y las que se llevaron a cabo tras su muerte bajo el gobierno de Kruschev habían cambiado el país. Viejos dirigentes a los que ella había tenido como maestros habían sido fusilados o Estaban condenados a muchos años de cárcel. La Guerra Fría había cambiado los intereses de Moscú y su modo de actuar. Los viejos agentes como África fueron desplazados a puestos menos importantes.

Pero aun así siguió siendo fiel a sus principios sobre los que nunca tuvo dudas o incertidumbres, ella misma dirá: … Puedo vivir tranquila y con la cabeza bien alta. Nadie ni nada podrán arrebatarme mi fe hasta la muerte.

Aun se le asignaron algunas misionesen el exterior de hecho en 1970 volvió a Uruguay y otra vez en 1971 pero nada se sabe de la misión que le llevó allí. Ese mismo año, 1971, viajó a Israel en misión secreta del KGB .

A finales de 1971, de regreso de Israel África se asentó definitivamente en Moscú. Su vida era tranquila y solitaria, casi no se relacionaba con nadie. Vivía en una zona residencia de Moscú llamada el Anillo de los Jardines.

Pocos la visitaban, entre ellos se encontraban algunos españoles del PCE, como José Gros, que en viajes ocasionales a la URSS iban a visitarla para recordar viejos tiempos. Entre sus contertuliosocasionales también estaba Ramón Mercader hasta suregreso a Cuba en 1974. Mantuvo una vida solitaria, apartada de los centros donde se solían reunir los exiliados políticos y los niños enviados a Rusia durante la Guerra Civil.

Finalmente, en 1971 se le encomendó el adiestramiento e instrucción de jóvenes agentes destinados a los países sudamericanos y a España, Además del adiestramiento como agentes les enseñaba el idioma y las costumbres de los países a los que iban a ser destinados.

1976 Patria recibió la Orden de Lenin, la condecoración más importante soviética. Continuó en activo hasta 1985, cuando a la edad de 76 años se formalizó su retirada del servicio activo del KGB, proponiéndola para la más alta distinción del centro, la de Colaboradora Honoraria del Comité para la Seguridad del Estado. En esos momentos ya era coronel del KGB, ningún español tuvo jamás el cúmulo de condecoraciones que tuvo África de la Heras.

Certificado: El presente certificado se expide a África de la Heras para hacer constar que, desde el mes de junio de 1942, formó parte de una unidad especial guerrillera.

4 de abril de 1944

Por su excelente trabajo la camarada De las Heras fue condecorada con la Orden de la Estrella Roja y la Medalla de Guerrillera de primer grado, y se la propuso para la condecoración de la Orden de la Gran Guerra Patria.

Comandante de la Unidad Especial Guerrillera2

La medalla de la defensa de Moscú y las funciones de radista y, gracias a su excelente trabajo, fue nombrada ayudante del jefe de la sección3.

URSS Unidad Especial Guerrillera

Medalla de la Guerra Patria,de segunda clase.

Medalla de la Estrella Roja

La de Valentía y la de Guerrillero de la Guerra Patria, de primer grado

Etapa de Espía:

De la Estrella Roja y otra de la Valentía.

1976 – Orden de Lenin, la más alta condecoración soviética

1987- Colaboradora Honoraria del Comité para la Seguridad del Estado, la más alta condecoración del Centro. (Póstuma)

África de las Heras fue una mujer excepcional, de ideales y convicciones firmes. Llegó por primera vez a la Unión Soviética cuando Stalin estaba en todo su esplendor y cuando murió Mijaíl Gorbachov sentaba las bases para la transición hacia un país democrático. Ella vivió y sufrió todo ese largo camino, las purgas estalinistas, y posteriormente las llevadas a cabo contra los estalinistas, pero ella sobrevivió a todo ese proceso. Por último, vio como el país marchaba hacia la consecución de una democracia que es muy dudoso que haya conseguido. Pero ella a pesar de todas las purgas, traiciones, desilusiones, cambios políticos, siguió siendo fiel a sus ideas a sus convicciones. Equivocada o no, no es el momento de entrar en esa discusión, ella siguió luchando por lo que creía, por lo que le hizo luchar en dos guerras, contra el fascismo y contra en nacismo y servir durante cincuenta años con la mayor dignidad a la que ella sintió que era su patria: La Unión Soviética.

Murió el 8 de marzo de 1988, el mismo día que presuntamente había de otorgársele la condecoración de Colaboradora Honoraría y también casualmente el día internacional de la mujer trabajadora. Durante cincuenta años sirvió a su Patria, la Unión Soviética tal como ella decidió:

«Mi patria es la Unión Soviética. Así lo siento en mi cabeza y en mi corazón. Toda mi vida he estado vinculada con la Unión Soviética. Soy miembro del Partido Comunista y creo en los ideales de la revolución, que siempre me ha guiado. Ni los años ni las dificultades de la lucha ha deteriorado mis convicciones. Al contrario. Estas dificultades siempre han sido una fuente de energía para seguir combatiendo por mis ideas. Gracias a ello puedo vivir tranquila y con la cabeza bien alta. Nadie ni nada podrán arrebatarme mi fehasta la muerte».

PATRIA

Para más información ver:

JUAREZ, Javier, Patria, Barcelona, Editorial Debate, 2008. Mi mas sincero agradecimiento a Javier Juarez por facilitarme el acceso a su libro, imprescindible para la elaboración de este artículo

VILLARINO, Raúl, Mi nombre es Patria, Madrid, Santillana Ediciones Generales, 2008,

CERNUDA, Pilar, “No sabes nada de mí”. Quienes son las espías españolas, Madrid, La Esfera de los Libros, 2019

1Término acuñado por el dirigente del NKVD Yosif Grigulevich como homenaje a África al compararla con Dolores Ibárruri.

2Ibi, 107

3Patria pp. 106