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Los escándalos en la Tercera República francesa a fines del XIX

Degradación de Alfred Dreyfu en la escuela militar de París / Wikipedia Degradación de Alfred Dreyfu en la escuela militar de París / Wikipedia

Una tercera etapa de la historia de la Tercera República Francesa puede caracterizarse como de crisis económica y una época de grandes escándalos. La caída de Jules Ferry en 1885, precipitada por problemas coloniales derivados de la evacuación de Langson en Tonkín por la presión del ejército chino, marca el inicio de esta nueva fase para la República Francesa.

En primer lugar, la crisis golpea la economía francesa desde 1882. La competencia de los productos agrícolas americanos y australianos arruina al campo. También el algodón arruina a los sectores del lino y la seda. En el terreno político también se producen crisis. Dos años después de la caída de Ferry el presidente de la República Jules Grévy tiene que dimitir por el primer gran escándalo de la época, el de las condecoraciones. Al parecer, el yerno del presidente había recibido dinero para promover estas recompensas tan codiciadas por determinados personajes. Es sustituido en la máxima magistratura del Estado por Sadi Carnot, que muere asesinado en Lyon en 1894 en un atentado anarquista.

El asentado sistema político republicano comienza a presentar problemas, ya que aumenta la inestabilidad gubernamental y también la de las fuerzas de oposición al régimen. Las elecciones de 1885 permiten una cierta recuperación de la derecha. Pero también hay que señalar que en el mayoritario universo de los republicanos se produce un aumento de las divisiones. Los oportunistas, hegemónicos en la etapa anterior ven cómo crecen las opciones a su izquierda. Los radicales ganan peso parlamentario. La figura de Clemenceau se acrecienta. Por su parte, la fuerza de los socialistas siguen desarrollándose.

En esta situación de crisis económica y política el populismo gana adeptos. Se trata del boulangismo. El general Boulanger encabeza un movimiento que desde 1886 ve aumentar su protagonismo en la vida política francesa. Boulanger emprende una campaña de signo nacionalista revanchista frente a la derrota de 1870, y que gana adeptos en el universo de la derecha. El movimiento también plantea difusas demandas de carácter social, por lo que puede captar algunos adeptos en la izquierda. El movimiento gana peso y la derecha antirrepublicana, monárquica y católica ve en el general una esperanza para sus propósitos. Boulanger emprende una moderna campaña electoral, ya que emplea fotografías y canciones. Los republicanos temen la llegada de una dictadura, un renovado Luis Napoleón cuando se hizo con el poder en la Segunda República y terminó por destruirla. Boulanger triunfa en París en enero de 1889. Parece que está a punto de conseguir el poder. Los sectores más reaccionarios de la vida política francesa le animan a hacerlo, pero no se decide. Los republicanos, la izquierda, reaccionan, además de haber ganado en muchos lugares de Francia. Y de forma súbita la amenaza populista se desvanece. Boulanger se marcha a Bruselas y se suicida en 1891.

Francia parece recuperarse de los escándalos cuando estalla el del canal de Panamá. Al parecer, se detectaron sobornos entre los diputados para conseguir un empréstito especial. La ruina de la Compañía en 1889, y que había fundado Lesseps pone al descubierto los sobornos. Resurgen las oposiciones al régimen pero la República Francesa parece más fuerte y, de nuevo, puede salir del atolladero.

En la Tercera República Francesa estalló uno de los mayores escándalos que se han dado en la Historia Contemporánea de Francia y de Europa, y que demuestra el alto grado de antisemitismo en la sociedad occidental. Se trata del affaire Dreyfus.

En septiembre de 1894 se descubre que se han vendido secretos militares franceses a la embajada alemana. Se inculpa a un oficial del ejército francés y que es judío, Dreyfus. Es juzgado y desterrado a la Isla del Diablo en la Guayana Francesa. Pero dos años después un alto funcionario de Estadística, llamado Picquart, descubre un documento con la misma letra de los anteriores papeles, y que demuestran que el verdadero culpable es otro oficial llamado Esterhazy. Se solicita la revisión del proceso judicial al que se sometió a Dreyfus pero el Estado Mayor considera que eso puede empañar el honor del tribunal militar y de todo el Ejército, y presenta nuevas pruebas incriminatorias para mantener su condena. Las pruebas presentadas son falsas. Además se encarcela a Picquart.

Y en ese momento el novelista Émile Zola publica en el diario L'Aurore su famosísimo artículo, "Yo acuso" donde se descubre todo el asunto a través de la fórmula de acusar en cada párrafo a los protagonistas en todo el proceso. El escándalo es mayúsculo, y se decide abrir un nuevo proceso. En dicho juicio se aminora la condena a Dreyfus, pero éste es inocente, y tiene que abrirse un tercero donde es absuelto.

Francia vive en un debate intenso todo esta affaire. El país está dividido, entre la derecha con un discurso político que destila antisemitismo y un acusado nacionalismo y que es contraria a Dreyfus, y una izquierda que defiende al oficial y acusa a las autoridades de corrupción. Las consecuencias electorales son claras: la izquierda gana las elecciones. Otro efecto de este asunto fue el resurgimiento de un fuerte anticlericalismo, ya que la Iglesia no tuvo una postura clara contra los procesos injustos que sufrió Dreyfus.

Portada de Le Petit Journal donde informa del encarcelamiento de Dreyfus. / Wikipedia

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.