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Grecia ante la Gran Guerra

Trinchera británica en la península de Galípoli. El rechazo de Constantino a permitir la participación griega en la fallida campaña precipitó la dimisión de Venizelos. / Wikipedia Trinchera británica en la península de Galípoli. El rechazo de Constantino a permitir la participación griega en la fallida campaña precipitó la dimisión de Venizelos. / Wikipedia

En Grecia se produjo un intenso debate sobre la participación del país en la Primera Guerra Mundial, como ocurrió en Italia o en España, aunque en este último caso sin consecuencias bélicas. Uno de los aspectos peculiares de la confrontación interna sobre la intervención de Grecia en el conflicto es que provocaría una fuerte crisis política y una situación bélica harto compleja. En el país heleno había dos posturas claramente definidas en torno a los beligerantes. El rey Constantino, a la sazón cuñado del káiser Guillermo II, encabezaba el sector favorable a los Imperios Centrales. Los defensores de la causa de la Entente tenían a Venizelos, jefe del Partido Liberal y presidente del Gobierno, como máximo protagonista.

Grecia deseaba anexionarse un conjunto amplio de territorios. En primer lugar, tenía intereses en el Epiro norte en manos albanesas. Por otro lado, deseaba la Tracia meridional bajo soberanía búlgara. Por fin, sus apetencias se ampliaban sobre la costa occidental turca donde había abundantes poblaciones griegas. Los aliados de la Entente no dieron una respuesta que contentara a los griegos, y eso hizo que al estallar la guerra se declarase la neutralidad. Efectivamente, cuando el Imperio austro-húngaro atacó a Serbia, Grecia puso en marcha la movilización, pero se declaró neutral. Atenas solamente intervendría contra Turquía y si Bulgaria atacaba a Serbia, en función del Tratado firmado entre Grecia y Serbia en 1913. En el año 1915, el rey Constantino se negó a que Grecia participase en el ataque aliado a los Dardanelos, que terminaría en fracaso. Venizelos sí había sido partidario. Ante esta desavenencia profunda el primer ministro fue destituido en el mes de marzo. Pero estuvo fuera del poder poco tiempo porque en agosto regresó y ante el ataque búlgaro a los serbios encontró la razón para intervenir en el conflicto en virtud del Tratado mencionado. Así pues, permitió que los aliados desembarcaran en Salónica. Pero Constantino seguía claramente defendiendo su germanofilia y consiguió apartar de nuevo a Venizelos.

La situación interna griega se complicó cuando en diciembre los partidarios de la causa alemana ganaban las elecciones. Parecía que Grecia se decantaría hacia el bando de los Imperios Centrales, pero no era tan fácil porque en suelo griego había tropas de la Entente, en Salónica. La neutralidad, por su parte, peligraba por este mismo motivo. Los Imperios Centrales avanzaban hacia Macedonia, y Bulgaria ocupaba Rupel en mayo de 1916 y Kavalla en agosto del mismo año. En este episodio el ejército griego se rindió sin entrar realmente en combate. Esta situación tan poco favorable para la Entente provocó que las tropas francesas ocupasen el Pireo, el puerto de la capital griega. Los partidarios de la causa aliada se rebelaron y forzaron la creación de un gobierno provisional en Salónica bajo el paraguas de la Entente.

Así pues, la Gran Guerra había provocado una profunda escisión interna en Grecia. Las tropas de la Entente entraron en Atenas y el rey tuvo que abandonar Grecia. Fue sustituido por su hijo Alejandro en el mes de junio de 1917. Venizelos volvía a controlar la situación política. En ese momento el país se alineaba claramente con la Entente, declarando la guerra a Austria-Hungría, Alemania, Bulgaria y Turquía el 27 de junio de 1917, y decretando la movilización general. Pero el ejército griego era una máquina de guerra muy ineficaz. Estaba mal dirigido y administrado con constantes interferencias políticas. Solamente tuvo una actuación destacada en septiembre de 1918 en la ofensiva final. En compensación, Grecia consiguió casi todo lo que deseaba en los Tratados de Paz, al contrario de lo que ocurriría con Italia.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.