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Campaneros de San Vito, tradición de cinco siglos alterada por la covid-19

  • Escrito por Gustavo Monge
  • Publicado en Crónicas

La catedral de San Vito en Praga es una de últimas en el mundo que mantiene la centenaria tradición de los campaneros, unos voluntarios que cada domingo hacen resonar a mano las campanas de su iglesia.

Ante el estallido de la pandemia del coronavirus y el confinamiento decretado en marzo pasado durante varias semanas las campanas de esta catedral sonaron apenas cuatro veces.

"Fue raro que las campanas dejaran de sonar entonces. No éramos capaces de imaginarlo, ya que en el pasado las campanas llegaron a sonar incluso en tiempos de guerra", cuenta el campanero principal de San Vito, Tomas Starecky.

AMOR Y ALEGRÍA

Desde 1979 se encarga de hacer sonar las campanas de la catedral, una tarea que cumple "con amor, alegría y de forma voluntaria", como subraya el campanero jefe en declaraciones a Efe.

Astrofísico de formación, este hombre de 58 años tiene a cargo un equipo de 21 personas, que se encargan de hacer sonar las campanas durante unas 130 veces al año, es decir, dos veces los domingos y con motivo de otras fiestas católicas.

Starecky considera "una lástima" e "innecesario" el parón que hubo en el campanario de la catedral praguense debido a la pandemia. Recuerda que a lo largo de su vida hubo "momentos peligrosos" para su actividad, sobre todo durante el régimen comunista (1948-1989), cuando la vida religiosa estuvo controlada y reprimida por el poder totalitario.

TURNOS DE OCHO CAMPANEROS

Ahora, una vez levantadas prácticamente todas las restricciones, los campaneros han regresado a su oficio. Tiran de las cuerdas, en verano con sus torsos descubiertos por el gran esfuerzo bajo el calor, y sus cabezas cubiertas con cascos para evitar daños a sus tímpanos.

Son generalmente varones los que se ponen a las órdenes de Starecky, si bien actualmente hay también dos mujeres jóvenes. Se van turnando en grupos de ocho, los necesarios para hacer sonar todas las campanas durante 15 minutos cada vez que redoblan.

Son siete las campanas de San Vito, todas ellas de una aleación de bronce y zinc, y de balanceo: la campana se mueve y con ella también el badajo.

NOMBRES DE SANTOS

Llevan nombres de santos católicos, como "Venceslao", que, instalada en la torre en 1542, es la más veterana; o Sigmund, la más grande, con un diámetro de 2,59 metros en su parte baja.

Ambas empezaron a sonar en el siglo XVI, durante el reinado local del rey Fernando I, nacido en Alcalá de Henares (España) y hermano del emperador Carlos V.

Hoy las campanas avisan cada domingo, poco antes de las 10.00 hora local, del inicio de algún servicio religioso, y luego, por segunda vez, de la llegada del mediodía.

Sólo en fechas muy especiales suenan las siete, ya que lo normal es que lo hagan seis por la mañana y luego cuatro, cuando el reloj marca las 12.00 horas.

MOMENTOS ESPECIALES

Starecky cuenta que hubo momentos especiales en el pasado que hicieron redoblar las campanas de San Vito, por ejemplo, diferentes visitas de Papas (Juan Pablo II y Benedicto XVI) a Praga, o un reciente homenaje en memoria de soldados checos caídos en combate en la misión internacional en Afganistán.

Sobre la captación de nuevos voluntarios para ejercer de campaneros, el jefe del grupo asegura que "la gente se apunta sola".

"Y en seguida se ve quién tiene talento para tirar y quién no vale para esto", cuenta Starecky, quien en las últimas cuatro décadas ha fichado a unos 150 campaneros para San Vito. EFE.