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Insumisión y deserción en Argelia: el manifiesto de los 121

  • Escrito por Francesc Tur Balaguer
  • Publicado en Historia y Vida

Desde 1954 hasta 1962, Francia se vio implicada en una terrible guerra que causó decenas de miles de muertos y heridos. Al contrario de lo que sucedió en Túnez y Marruecos, el camino hacia la independencia estuvo desde el principio sembrado de obstáculos al ser considerado el territorio africano como parte integrante de la República y al habitar en el mismo una masa muy considerable de europeos, lo cual no ocurría en los otros enclaves magrebíes citados.

¿Cuántos soldados rechazaron participar en la represión del movimiento independentista argelino? Sobre un total de 1 200 000 conscriptos se contabilizaron 12 000 refractarios, entre los cuales 10 831 insumisos (los llamados a filas que no se presentaron), 886 desertores (los soldados que abandonaron ilegalmente su unidad) y 420 objetores de conciencia (los soldados que rechazan llevar armas y uniforme), en total un 1% del total, una proporción comparable a la de la guerra de Vietnam.1

Durante los años 1955 y 1956 se sucedieron las manifestaciones de movilizados. La que se produjo en la estación de Lyon el 11 de septiembre de 1955 se convirtió en un modelo para las siguientes. El día 29 del mismo mes,un grupo de cristianos organizó una misa en la parisina iglesia de Saint-Séverin, al final de la cual se difundió un texto llamado a la desobediencia. Días más tarde, el 6 y 7 de octubre se produjo la revuelta en el cuartel Richepanse en Rouen en la que los llamados a filas y la población del barrio sumaron fuerzas lo cual desembocó en un saqueo del establecimiento militar. Los amotinados contaron con algún apoyo desde el ámbito político como fue el caso del diputado socialista Marceau Pivert que afirmó el 8 de octubre: “Los soldados tienen ahora el derecho de no obedecer a otra cosa que no sea su propia conciencia.2”

El 26 de noviembre militares de reemplazo (y no reservistas) se manifestaron por los Campos Eliseos y, de alguna manera, vieron cumplidos sus objetivos, ya que antes del final del año, los llamados a filas habían podido regresar a sus hogares. Además, en las elecciones legislativas anticipadas de enero de 1956 el Front Républicain, liderado por Guy Mollet (coalición de los socialistas de la Section Française de l'Internationale Ouvrière, SFIO, radicales y diversos partidos de izquierda) venció en los comicios con el 27'67% de los votos y 172 diputados (sobre 588 de la Asamblea Nacional). Si le añadimos el 25'89 % del PCF y sus 150 parlamentarios, la suma es del 53'56% de los sufragios para las izquierdas y de 322 escaños.

En el año 1956 los incidentes se suceden y, en ocasiones, participan en ellos también civiles como ocurrió en Grenoble el 18 de mayo. Hay que aclarar, sin embargo, que el sentimiento anticolonial no era, ni mucho menos, mayoritario en la sociedad francesa de la época y que, a pesar de que la contestación fue a más con el paso del tiempo y el enquistamiento de la situación militar, no pocos de los jóvenes que desobedecieron tuvieron también que hacer frente a una parte considerable de la población impregnada de racismo y de prejuicios hacia los magrebíes y que no comprendía su comportamiento.

En abril de 1956 deserta el argelino Henri Maillot (Argel, 1928- El Karimia, Argelia, 1956) con un camión cargado de armas que sirvieron al denominado maquis rouge y a l'Armée de Libération Nationale (ALN) de la región de Argel.

Alban Liechti, por su parte, se niega dos veces a partir para Argelia lo que le costó cuatro años de prisión desde julio de 1956, convirtiéndose en una de la figuras públicas más conocidas de la oposición comunista a la guerra.

Asimismo el reservista Noël Favrelière (La Rochelle, 1934-2017) salvó a un argelino de una ejecución sumaria atravesando el desierto hasta Túnez durante siete días y siete noches.

Henri Maillot. Fuente: liberté-algérie.com

En septiembre de 1956, después de las manifestaciones de reservistas que se produjeron Louis Orhant (Rueil, Francia, 1935- Pamiers, Francia?), obrero, decide desertar por anticolonialismo. Refugiado en Suiza funda junto a Jean-Louis Hurst y Gérard Méier el movimiento Jeune Résistance en el otoño de 1958. Hurts (bajo el seudónimo de Maurienne) y el insumiso Maurice Maschino (Paris, 1931) publican en abril de 1960 dos libros: Le Déserteur y Le Refus (El Rechazo). Ambos serán inmediatamente secuestrados.

Pocos meses después es firmado el llamado Manifeste des 121 bajo el título: “Declaración sobre el derecho a la insumisión en la guerra de Argelia” que será rubricado por intelectuales, universitarios y artistas el 6 septiembre de 1960 en la revista Vérité-Liberté. El documento tenía como objetivo el de “informar a la opinión francesa e internacional del movimiento de contestación contra la guerra de Argelia.” Se critica en él la actitud equívoca de Francia con respecto al movimiento independentista argelino y se apoya el hecho de que “la población argelina reprimida no busca nada más que ser reconocida como comunidad independiente.” Partiendo de la constatación del hundimiento de los imperios coloniales, los signatarios ponen de manifiesto el rechazo al papel político del ejército durante el conflicto denunciando especialmente el militarismo y la tortura “que va contra los principios democráticos.”

El manifiesto termina con tres propósitos finales:

· Respetamos y juzgamos justificado el rechazo de tomar las armas contra el pueblo argelino.

· Respetamos y juzgamos justificada la conducta de los franceses que estiman que su deber es el de aportar ayuda y protección a los argelinos oprimidos en nombre del pueblo francés.

· La causa del pueblo argelino, que contribuye de manera decisiva a arruinar el sistema colonial, es la causa de todos los hombres libres.3

¿Cómo reaccionó el Estado ante lo que no podía considerar más que como una provocación ? Pocos días después el Consejo de Ministros modifica por orden ministerial algunos artículos del Código de Procedimiento Penal y del Código de Justicia Militar para impedir la audición de testigos no citados antes del proceso (como pedía la defensa). Además, las autoridades son habilitadas por la ley del 3 de abril de 1955 “a tomar todas las medidas para asegurar el control de la prensa y de las publicaciones de cualquier naturaleza así, como de las emisiones radiofónicas, las proyecciones cinematográficas y las representaciones teatrales.

Por si esto fuera poco, el gobierno publica varias disposiciones que agravan las penas de incitación a la insumisión, a la deserción y a la devolución de las cartillas militares. Al mismo tiempo endurece las sanciones para los encubridores de insumisos y para los que ponían trabas al enrolamiento de los soldados. Los funcionarios apologistas de la insumisión y de la deserción, por su parte, son más duramente penalizados. 29 personas serán inculpadas por incitación de militares a la desobediencia y apología de la insumisión. Jean-Paul Sartre y otros firmantes reclaman en vano su propia inculpación. La revista Les Temps Modernes que contenía la lista de los firmantes del manifiesto amén de otros artículos sobre la guerra de Argelia es secuestrada. El periodista Robert Barrat (director de la delegación parisina del semanario Afrique-Action) es encarcelado durante 16 días.

Hubo, asimismo, represalias en medios universitarios. Jean-Louis Bory, Pierre Vidal-Nacquet y otros profesores fueron suspendidos de sus puestos. En un bando firmado por Pierre Messmer, ministro de los ejércitos, el profesor Laurent Schwartz es revocado de la Escuela Politécnica.

Los artistas, por su parte, son expulsados de los teatros subvencionados y en el Office de radiodiffusion-télévision française (ORTF), los firmantes son excluidos de cualquier tipo de colaboración.

El escrito de los 121 provocó, a su vez la publicación de un contramanifiesto titulado Manifeste des Intellectuels français pour la résistance à l'abandon que apareció el 7 de octubre de 1960 en Le Figaro y Le Monde. Según los firmantes que tildaban de “traidores” a los 121, la acción de Francia y del ejército en Argelia consistía en “salvaguardar en Argelia las libertades […] contra la instalación por el terror de un régimen dictatorial”. Calificaba, asimismo al Front de Libération Nationale (FLN) de “minoría de rebeldes fanáticos, terroristas y racistas” y negaba a los apologistas de la deserción el derecho de erigirse en representantes de la inteligencia francesa.4”

El debate sobre la insumisión y la deserción creó divisiones en el interior de los partidos y de los sindicatos, sobre todo después de la aparición de los libros anteriormente mencionados de Hurst y Maschino. Así el secretario de la revista Les Temps Modernes se refería a dos izquierdas: de un lado, una “izquierda respetuosa” que condenaba la desobediencia; y de otro, hablaba de una “izquierda irrespetuosa” que la aceptaba y la impulsaba.

Entre los apoyos, cabe citar el del Congrés pour la liberté de la culture, que contaba entre sus presidentes de honor a figuras como Jacques Maritain, Karl Jaspers, Thédore Heuss y Léopold Sedar Senghor.

Fuera de Francia, los signatarios recibieron la solidaridad de diversos artistas e intelectuales europeos y estadounidenses.Entre ellos Federico Fellini, Alberto Moravia, Bertrand Russell, Norman Mailer o Max Frish.

Por lo que hace referencia a las organizaciones religiosas, la Asamblea de Cardenales y Arzobispos se expresó en estos términos:

No se tendría que recurrir a la insumisión militar y a acciones subversivas; esto equivaldría a sustraerse a los deberes que crean la solidaridad nacional y el amor a la patria, sembrar la anarquía, infringir la presunción de derecho de que gozan, en los casos inciertos, las decisiones de la autoridad legítima.

La Fédération Protestante de France, (FPF) por su parte, calificó de “legítimo” el rechazo de los combatientes a participar en actos de tortura. En cuanto a los que se negaban a partir al frente, la FPF abogaba por la objeción de conciencia y su reconocimiento legal.

La guerra, como es bien sabido, terminó con los llamados Accords d'Évian firmados el 18 de marzo de 1962. Posteriormente se decretó una ley de amnistía que se “olvidaba” de los insumisos y desertores aún encarcelados o el exilio. El matemático judío y trotskista Laurent Shwartz lo lamentaba con estas palabras:

Los torturadores, que han cometido abominables crímenes de guerra condenados por la ley nacional e internacional son completamente blanqueados; y los jóvenes que han rechazado la tortura, que la han denunciado, que se han negado a servir en una guerra inhumana, mientras tantos otros hombres han sido liberados, continúan sancionados.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

“Manifeste des 121.” En: Wikipédia.L'encyclopédie libre.(consulta 16/06/20) Disponible en:

https://fr.wikipedia.org/wiki/Manifeste_des_121

Quemeneur, Tremor “ Monsieur le président, je vous fais une lettre...” En : Vingtième Siècle, revue d'histoire, nº 70. abril- junio 2001, pp.161-162. Disponible en: https://www.persee.fr/doc/xxs_0294-1759_2001_num_70_1_1366

Quemeneur, Trémor“Ils ont dit non à la guerre sans nom”[1] Les désobéissances de soldats français pendant la guerre d'Algérie (1954-1962)” En: Histoire coloniale et postcoloniale, 21/01/2008.Disponible en: https://histoirecoloniale.net/ils-ont-dit-non-a-la-guerre-sans.html

Sirinelli, Jean-François “Algérie. Manifeste des 121.Déclaration sur le droit à l'insoumission dans la guerre d'Algérie” En: Libération, 12 de enero de 1988.

En: https://www.liberation.fr/cahier-special/1998/01/12/algerie-manifeste-des-121-declaration-sur-le-droit-a-l-insoumission-dans-la-guerre-d-algerie_544819