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La opinión de Pablo Iglesias ante la victoria del Cartel de las Izquierdas en Francia

Retrato de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE (Foto sin fecha, años 10) / EFE / ARCHIVO Retrato de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE (Foto sin fecha, años 10) / EFE / ARCHIVO

Al terminar la Gran Guerra Francia basculó hacia la derecha con el triunfo en 1919 del Bloque Nacional, especialmente por la desunión de la izquierda francesa, representada por radicales y socialistas. Después de constatarse el fracaso electoral de la izquierda, el socialismo francés padeció una difícil situación. Nos estamos refiriendo a la escisión comunista. El Congreso de Tours, celebrado a finales de 1920, fue determinante. Blum se negó a aceptar la III Internacional, es decir, las órdenes procedentes de Rusia, pero se quedó en minoría frente a una mayoría que se decantó por el comunismo, al contrario de lo que pasaría en otros partidos socialistas europeos. Tendría que pasar un tiempo para que el Partido Socialista pudiera recomponerse.

La crisis económica de posguerra era una realidad palpable. El Estado francés tenía un déficit presupuestario inmenso y agravado por los gastos de la reconstrucción. Los franceses cifraban su salvación económica en las reparaciones alemanas. El slogan de la inmediata posguerra era el de “Alemania pagará”. Pero las enormes dificultades alemanas para pagar y la consiguiente demora provocarían que Poincaré ocupase el Ruhr. Pero, además de aumentar la tensión internacional, no se redujo la deuda ni se frenó la inflación. El gobierno optó por la austeridad presupuestaria y el aumento de la presión fiscal, que repercutió en los funcionarios y asalariados, ejes de la crisis política que llevó al fracaso y caída de Poincaré.

Las dificultades económicas generaron una verdadera crisis social, cuya consecuencia fue la reactivación del sindicalismo frente a la debilidad de la izquierda política. La CGT (Confederación General del Trabajo) vivió un extraordinario auge. Llegó a plantear un programa de nacionalizaciones, y su sector más radical inició una serie de huelgas intensas. Este sector terminaría desgajándose de la CGT para formar la CGTU, que se adhirió a la Sindical Internacional Roja. Ante la presión sindical los gobiernos del Bloque Nacional intentaron plantear alternativas como la jornada laboral de ocho horas, combinándolas cuando no daban los resultados esperados con la represión, empleando el ejército y algo que comenzó en aquella época con el triunfo de la Revolución Rusa: intensas campañas de opinión acusando a los sindicatos y a la izquierda de bolchevismo.

En conclusión, las medidas económicas tomadas por el gobierno de Poincaré para reducir el déficit -austeridad presupuestaria y aumento de los impuestos- consiguieron fortalecer al franco pero tuvieron un evidente coste social y, por ende, político. En las elecciones de 1924 venció la izquierda, es decir, los radicales y socialistas. Esta vez llegaron a un acuerdo de gobierno, el conocido como el Cartel de Izquierdas. Al final el gobierno sería dirigido por el radical Herriot con apoyo parlamentario socialista. Aquí nos interesa, después de esta explicación previa, la opinión de Pablo Iglesias después de la victoria electoral de la izquierda francesa y ante la posibilidad o no de que los socialistas entrasen en el gobierno.

Pablo Iglesias valoraba la victoria de la izquierda, como no podía ser menos, sobre Poincaré, abriéndose, por consiguiente un nuevo espíritu democrático en Francia. La pregunta era quiénes serían los dirigirían el cambio, ¿los radicales-socialistas o éstos con los socialistas? Aún no se sabía, aunque pronto se tomaría la decisión porque cuando publicaba Iglesias en El Socialista la SFIO se estaba reuniendo en un Congreso para tomar una decisión, aunque por lo que se rumoreaba, por las opiniones de algunos líderes y por el ambiente que se respiraba era muy seguro que los socialistas decidieran no entrar en el ejecutivo, como bien sabemos que terminó ocurriendo. Pero que el Partido Socialista no gobernase no significaba que no fuera a influir en los asuntos de Francia, como opinaba el viejo líder español.

Los socialistas apoyarían a los radical-socialistas mientras no dejaran de hacer una política democrática, una importante contribución para terminar con la política reaccionaria e imperialista, siempre según la opinión de Iglesias.

Los efectos de esta influencia socialista se iban a reflejar en los siguientes asuntos:

  1. El alejamiento de todo peligro de conflagración entre los pueblos.
  2. La concesión de una amplia amnistía.
  3. El cumplimiento de la legislación favorable a los trabajadores.
  4. El abaratamiento de las subsistencias.
  5. La rebaja del precio de las viviendas.
  6. La disminución de los impuestos a los pobres y el aumento de los mismos a los ricos.
  7. La vuelta a sus puestos de los empleados y obreros ferroviarios excluidos a consecuencia de la huelga de mayo de 1920.
  8. La derogación de los decretos-leyes votados antes de cerrarse el anterior parlamento.
  9. La modificación de la ley electoral.
  10. El reconocimiento de la URSS.
  11. La agilización de la justicia en relación con las estafas de las indemnizaciones por daños de guerra.

Esta nueva etapa de triunfos importantes del socialismo en Europa hacía pensar a Pablo Iglesias que la marcha del socialismo internacional no se iba a frenar, que no había ya fuerza capaz de detenerla.

Hemos consultado el número 4779 de El Socialista, de 2 de junio de 1924. También podemos acercarnos al trabajo de este autor, “El Cartel de las Izquierdas en Francia (1924-1926), en Nueva Tribuna, (enero de 2016).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.