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Los despidos en la industria papelera en Guipúzcoa en 1921

La crisis económica de la posguerra mundial provocó un evidente aumento del paro en toda España. En este artículo nos detendremos en la situación que atravesaron los trabajadores de las industrias papeleras de Guipúzcoa a mediados del año 1921 a través de la denuncia publicada en las páginas de El Socialista.

En Tolosa, centro histórico de la industria papelera guipuzcoana, se estaban multiplicando los despidos. La importante Papelera de Araxes había despedido a 51 trabajadores y a 14 trabajadoras. En abril se habían ido al paro los 60 trabajadores y trabajadoras de la fábrica de Ruiz de Arcaute y Compañía. Pero, además, se estaban multiplicando las fábricas que estaban reduciendo su jornada a tres días por semana con el consiguiente. Todo esto estaba gravemente repercutiendo en la vida de la localidad, teniendo muchas familias que recurrir a la caridad, pero también estaba provocando un aumento del estado de inquietud entre la clase trabajadora.

Pero la situación no era mejor en Hernani ni en Rentería donde muchos obreros trabajaban solamente tres días a la semana, y donde también se estaban cerrando empresas, como la Papelera del Urumea de la primera localidad, que no funcionaba desde los inicios del año. Por otro lado, otros empresarios estaban imponiendo la jornada de doce horas, cuando la ley ya había establecido la de ocho desde 1919. Ese era, al parecer, el caso de los patronos papeleros Echezarreta, Calpasoro y de la Papelera Beotibar. Esta situación ponía contra las cuerdas a los trabajadores porque si no aceptaban este incremento de su jornada laboral podían quedarse sin trabajo.

El periódico socialista interpretaba el parón de la actividad industrial como una estrategia patronal para aumentar la jornada laboral y disminuir los salarios. Pero esos empresarios papeleros habían obtenido grandes beneficios en la época de la Gran Guerra, y podían hacer frente a la situación para evitar los padecimientos de los trabajadores. En este sentido, sabemos que el conflicto bélico fue muy beneficioso porque eliminó la competencia y generó un brutal aumento de la demanda, tanto para esta industria como para la metalúrgica de Eibar, y también permitió para la creación de una potente compañía de fabricación de vagones, haciendo que Guipúzcoa se convirtiera en una de las primeras provincias industriales de España.

Pero también es cierto que la posguerra fue muy dura, aunque en el caso de Eibar se consiguió superar gracias a la reconversión de la fabricación de armas por bicicletas y máquinas de coser gracias a la cooperativa socialista Alfa. En relación con la industria papelera tolosana, cuestión que aquí nos atañe, sabemos que el fin de la guerra provocó el descenso de pedidos y la caída de precios. Eso motivaría el cierre de empresas y la reducción de plantillas.

El Socialista opinaba que no sería raro que ante la desesperación pudiera estallar la violencia en un momento dado. Por eso apelaba a que el gobernador de Guipúzcoa atendiera a esta grave situación que estaba atravesando la provincia. Tenemos que tener en cuenta que, además de esos problemas sobre la jornada laboral, la reducción salarial y el paro, las clases trabajadoras habían sufrido una brutal subida de precios en la época de la guerra y que no se había compensado con una subida pareja de los salarios. Todo eso, terminaría provocando tensiones sociales, como vaticinaba el diario.

Hemos consultado el número 3837 de El Socialista, del día 28 de junio de 1921. Hemos trabajado con el libro de José Luis de la Granja, Santiago de Pablo y Coro Rubio Pobes, Breve Historia de Euskadi. De los Fueros a la Autonomía, (2011). Para el caso concreto de Tolosa es importante acudir al trabajo de Marco Segurola, “Evolución del espacio industrial en Tolosa”, en Hedatuz.euskomedia.org (1996).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.