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La sensibilidad social de Julio Romero de Torres. A los noventa años de su muerte

En estos días de mayo se cumplen los noventa años de la muerte del pintor Julio Romero de Torres, quien falleció un 11 de mayo de 1930.

El artista andaluz es conocido por sus pinturas de mujeres cordobesas con un costumbrismo que lo relacionan con una imagen tópica y típica del sur de España. Máxime cuando su persona da temática a un pasadoble cantado desde Estrellita Castro a Manolo Escobar o a que se le mencione en ese himno de facto de la ciudad de la Mezquita que es también pasodoble “Soy Cordobés” del grupo Los de Sierra Morena. Sus pinturas muestran una imagen tradicional y que sirvió para anunciar carteles de la Feria de Mayo cordobesa, vinos de la tierra y hasta para aparecer en billetes de pesetas en 1953. Siempre Julio Romero de Torres vinculado a la mujer “morena de la copla” o “la musa gitana” como dicen ambas canciones mencionadas.

Sin embargo, es menos conocido, al menos para el gran público, su preocupación social y la de su familia, y es que la existencia del pintor trascurre en una Córdoba dónde está creciendo el conflicto social producto de la desigual sociedad andaluza.

Julio Romero de Torres (1874-1930) era hijo del también pintor Rafael Romero Barros, onubense de nacimiento se estableció en la ciudad de los Omeyas en 1862 como conservador de lo que hoy es el Museo de Bellas Artes de la ciudad. En la década de los noventa la familia Romero dará muestras de su preocupación social. Así Romero Barros será secretario de la Asociación “La Caridad sin límites”, una asociación creada por el conde de Torres-Cabrera en el verano de 1894, en el contexto de las respuestas asistenciales de la oligarquía local a la agitación obrera que desde 1891 se venía gestando en la provincia.

Es cierto que esta experiencia de participación en la cuestión social de Romero Barros se da desde una perspectiva asistencial, pero es una muestra de la preocupación social que tiene la familia. Quién da más muestra de ello, y lo hace desde la pintura, será Rafael Romero de Torres, pintor como su padre y su hermano. Ya en 1888 creará su obra “Sin trabajo”, cuadro que se puede ver hoy en día en un pasillo de la Diputación de Córdoba, y que es una muestra del impacto del paro en una familia obrera. Rafael hijo será el autor de otras dos obras de temática social “Albañil herido o Los últimos sacramentos” (1890) y “Buscando patria (emigrantes a bordo)” (1892). En el primero de estos dos se muestra a un obrero moribundo tras un accidente laboral, en el segundo la realidad de la migración.

¿Pero Julio Romero de Torres tenía también esta temática? En 1899 participó en un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando cuya temática era “La familia del anarquista”, Romero de Torres participa con un cuadro cuyo nombre parece indicar cierta simpatía hacia el protagonista; “Conciencia tranquila”, en dónde el pintor representa la detención de un militante anarquista. No debemos perder de vista que aquella Córdoba finisecular era uno de los focos del anarquismo español.

La composición de esta obra de Julio Romero recuerda a las obras de hermano Rafael “Sin trabajo” y “El albañil herido”. Los tres cuadros muestran como escenario el interior de un hogar obrero, en una escena en la que la familia sufre por una situación cuyo protagonista es el padre. Si en “Sin trabajo” el cabeza de familia, sentado en una silla de enea con la mano apoyada en la cabeza, está rodeado de la esposa e hijos con caras de preocupación por la situación de desempleo; y en “El albañil herido” el obrero está tendido en el suelo mientras un cura de imparte la extremaunción y en fondo de la habitación la mujer y los hijos lloran esperando el fatal desenlace; en Conciencia tranquila el militante maniatado, custodiado por dos guardia civiles, asiste al registro de su casa, mientras uno de sus vástagos se agarra a su camisa, y en el fondo la mujer con un bebé llora por la situación. Tres situaciones de familias obreras, si las de Rafael muestran problemas cotidianos de la explotación; Julio muestra los peligros de la militancia social.

Más costumbrista, pero lejos de lo que tenemos en mente cuando pensamos en su pintura, porque lejos de mostrarnos un retrato femenino con el paisaje monumental de la ciudad, tenemos Las aceituneras (1904), una obra en la que un grupo de trabajadoras recogen la aceituna en el cortijo del marqués de Cabriñana en la sierra cordobesa. En aquellas fechas Córdoba vivía uno de sus periodos de agitación, no en vano en abril de 1903 la ciudad había vivido su primera huelga general, con declaración del estado de guerra incluida. Pintura costumbrista sí, pero mostrando el trabajo de un campo cordobés en plena exaltación jornalera.

A principios de 1930 se inauguró la Casa del Pueblo de Córdoba, dentro del programa se realizó un banquete, en cuya mesa principal, junto a Fernando de los Ríos y Andrés Saborit, se encontraba Julio Romero de Torres, quien prometió “pintar unos cuadros para la Casa del Pueblo con motivos adecuados a su significación”, tal y como recordaba periódico “El Socialista” en su necrológica del 12 de mayo de 1930. Aquel banquete inaugural de la Casa del Pueblo cordobesa fue el último acto público al que asistió el pintor. Poco después caía enfermo. Tras dos meses encamado fallecía el 11 de mayo de hace noventa años. Fueron múltiples las condolencias expresadas que iban desde el Palacio Real hasta Indalecio Prieto como refleja la prensa local de la época.

Conocido el fallecimiento la Casa del Pueblo repartió por la ciudad la siguiente proclama:

“A todos los obreros, Compañeros:

Julio Romero de Torres, insigne trabajador, eminente obrero del arte, gloria de Córdoba, ha muerto. Honrémonos los trabajadores acompañando sus restos desde la Plaza del Potro a su última morada, hoy a las cuatro de la tarde.

A los que no sea posible abandonar sus tareas con tiempo, les aconsejamos marchen desde el trabajo a incorporarse a la manifestación de duelo con el honroso uniforme de productor.

Os espera, camaradas todos, La Comisión de régimen interior de la Casa del Pueblo. Córdoba, 12 de mayo de 1930”

Valga este artículo para recuperar una parte de la personalidad que no sólo pintó a la mujer morena sino que mostraba una sensibilidad hacia la clase obrera de su tierra.

 

Profesor de Geografía e Historia.