LA ZURDA

Los socialistas ante el maurismo en 1916

Como es sabido, el maurismo se refiere a la corriente conservadora, nacida en 1913, y que toma su nombre de uno de los grandes líderes del Partido Conservador, Antonio Maura, frente a los partidarios, denominados idóneos, del otro líder, Eduardo Dato. Esta división corresponde a la clara crisis que afectaba al Partido Conservador a partir de la crisis de la Semana Trágica y la caída de Maura del poder, pero que también afectaba al otro pilar del desgastado turnismo, el Partido Liberal.

El maurismo nació en 1913 cuando Maura se enfrenta al principio del turnismo. Se podrían establecer como tres corrientes en este movimiento, que también recibe influencias de un Maurras y su Action Française, y los antiguos proyectos del propio Maura, entre otras primigenias influencias, que, como veremos se irán enriqueciendo, con aportaciones de la democracia cristiana, el autoritarismo y hasta el fascismo. Debemos recordar que el maurismo nunca fue un partido, sino un movimiento, una corriente dentro del conservadurismo español. Pues bien, en primer lugar, estaría una línea católica y social, representada por Ángel Ossorio y Gallardo, la más clásica liberal y conservadora de Gabriel Maura, y el sector de los neoconservadores de Antonio Goicoechea.

Por otro lado, Juan de la Cierva y sus seguidores, muy partidarios del autoritarismo, y enfrentados dentro del Partido Conservador a Eduardo Dato y los idóneos, gravitaron en torno al universo maurista, aunque sin integrarse en el mismo.

Los mauristas se organizaron a partir de enero de 1914 después de una Asamblea, dotándose de prensa, abriendo círculos y hasta algún tipo de asociación obrera. Fueron muy activos en la calle, empleando eslóganes modernos publicitarios. Se presentaron a las elecciones generales y municipales, y así se les reconocía en las mismas. El maurismo estaba intentando modernizar el conservadurismo español, que se venía asentando en los principios casi inamovibles de Cánovas, formulados en el inicio de la Restauración. En ese sentido, pero mucho menos organizados, los idóneos también estaban procediendo a modernizar los viejos principios en una línea de catolicismo social. Volviendo al maurismo, podríamos ver que su modernización se basaba en un acendrado nacionalismo, con intervencionismo del Estado a través del corporativismo. Los mauristas pretendían superar el conflicto social a través de este corporativismo, muy paternalista, en la idea de que las clases altas debían seguir tutelando al país. No olvidemos que muchos mauristas eran hijos de la aristocracia y la alta burguesía. En alguna medida, podríamos aventurar que el maurismo bebía del principio de “revolución desde arriba”, que siempre había defendido Antonio Maura, y que había querido establecer con sus reformas en su primer Gobierno para intentar evitar que la revolución se desatara desde abajo. Con el tiempo, las corrientes fueron decantándose hacia distintas soluciones, que iban desde una clara defensa de la democracia cristiana por parte de Ossorio, hasta el autoritarismo y fascismo, en torno a figuras como Manuel Delgado Barreto, y con el protagonismo de Antonio Goicoechea y José Calvo Sotelo, apoyando el establecimiento de la Dictadura de Primo de Rivera, y luego protagonizando los movimientos políticos de la derecha más extrema en tiempos de la Segunda República.

Pues bien, los socialistas no podían dejar de estar atentos al surgimiento y desenvolvimiento del maurismo porque, como hemos visto, se trataría de un movimiento con presencia en la calle, con organizaciones que pretendían emplear algunos de los medios del movimiento obrero organizado, y que buscaba el voto de los trabajadores.

En este artículo nos basamos en el análisis que El Socialista hacía del maurismo a raíz de la inauguración de un círculo maurista en el madrileño distrito de La Latina a finales de enero de 1916, al que asistió el propio Antonio Maura, y donde pronunció un discurso, que interesó a los socialistas, precisamente porque estaban viendo que el maurismo se estaba dedicando a hacer “obra social” con los trabajadores. Pero el periódico quería recordar que no hacía mucho los obreros de la Mutualidad maurista habían acudido a felicitar al rey en su cumpleaños. Eso condensaba, según el periódico obrero, el carácter social del maurismo. Lo que se pretendía era hacer que los trabajadores fueran hombres sin “concepto de dignidad”, y eternamente explotados, además de “comparsas de la realeza”. El maurismo ofrecía mercedes, caridad o algún beneficio para los trabajadores a cambio de gratitud con el fin de seguir sometiendo a los mismos. Esa caridad de los poderosos pretendía, por lo tanto, mantener en la ignorancia a los obreros, es decir, impedir que adquirieran conciencia de clase, y la convicción de que ellos debían ser los protagonistas de su emancipación. De esa manera, se perpetuaba la situación de explotación, de injusticia.

El periódico opinaba que el en discurso de Maura se veía ese carácter de la obra social del movimiento, pero no extrañaba a nadie porque eran un político y una asociación política que pretendían mantener y desarrollar el privilegio. Al parecer, Maura había explicado que acercarse a los humildes “había utilidad para todos”, afirmación que se interpretaba en esa clave de mantenimiento de la explotación. Pero, además, ese acercamiento era promovido para que los poderosos pudieran ver cómo vivían los humildes, y así “cumplir su alta misión de socorrer a los menesterosos”, que interpretamos como un ejercicio de paternalismo.

El resto del artículo se centró en la crítica del pensamiento de Maura sobre la guerra, y que trató también en el discurso.

Hemos consultado el número 2446 de El Socialista.

En relación con el maurismo:

Hernández Burgos, Claudio (2011), «El largo camino hacia el franquismo: Antonio Gallego Burín (1915-1939)». Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino (23), pp. 193-206.

Gil Pecharromán, Julio (1993), «Notables en busca de masas: El conservadurismo en la crisis de la Restauración». Espacio, tiempo y forma. Serie V, Historia contemporánea 6, pp. 233-266.

González Cuevas, Pedro Carlos; Montero, Feliciano (2001), «Los conservadores españoles en el siglo XX», en Antonio Morales Moya (Ed.). Las claves de la España del siglo XX, pp 39-62.

González Cuevas, Pedro Carlos (2008), «Tradicionalismo, catolicismo y nacionalismo: la extrema derecha durante el régimen de la Restauración (1898-1930)». Ayer, (71), pp. 25-52

González, María Jesús (1988), «Un aspecto de la "revolución desde arriba": maurismo y acción social». Espacio, tiempo y forma. Serie V, Historia contemporánea, pp. 1130-0124.

Perfecto, Miguel Ángel (2012), «La derecha radical española y el pensamiento antiliberal francés en el primer tercio del siglo XX: de Charles Maurras a Georges Valois». Studia historica. Historia contemporánea, (30), pp. 47-94.

Rodríguez Jiménez, José Luis (2009), «¿Qué fue ser de derechas en España? conservadurismo liberal, derecha autoritaria, derecha franquista (y un epílogo)». Bulletin d'histoire contemporaine de l'Espagne (44), pp. 21-58.

Tuñón de Lara, Manuel (1976). «Maura, el "maurismo" y sus élites», en Mayurqa: revista del Departament de Ciències Històriques i Teoria de les Arts, (16), pp. 71-85.

Tusell, Javier; Avilés, Juan (1986), La derecha española contemporánea. Sus orígenes: el maurismo, Madrid.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.