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Movilizaciones contra el precio de los alquileres: el mitin del Teatro de la Zarzuela de marzo de 1920

Estamos reuniendo materiales sobre las movilizaciones contra los precios de los alquileres en las primeras décadas de los años veinte, un problema que afectaba de forma muy clara a las clases populares urbanas, muy especialmente en el tiempo de la Gran Guerra y la posguerra posterior. En este breve artículo nos acercamos al mitin que se celebró el domingo día 21 de marzo en el madrileño Teatro de la Zarzuela, organizado por la Asociación de Vecinos de Madrid. Interesa lo que allí pasó y cómo fue interpretado desde la óptica socialista.

El periódico obrero El Socialista envió un reportero para informarse del acto. Pero no se le permitió la entrada en el Teatro porque carecía de invitación, ya que no se había recibido en la redacción del periódico obrero ninguna de las que, al parecer, había repartido la mencionada Asociación. Se daba el caso de que el redactor llevaba una carta de Pablo Iglesias excusando su asistencia al mitin por motivos de salud, pero en la que exponía que se adhería a cuanto se hiciese para luchar contra los abusos de los caseros. La carta tuvo que ser entregada en la puerta a un portero.

Tampoco pudo acudir Julián Besteiro que, como diputado por Madrid, había sido invitado al acto, pero se encontraba en Holanda.

En todo caso el periódico informó que el acto había sido un éxito de concurrencia, resultando el teatro insuficiente para poder albergar a todos los que allí fueron.

El reportero pudo ver desde los pasillos que se desató un altercado en el mitin porque, al parecer, la Asociación había invitado a un casero a hablar en el mismo, pero una parte de los asistentes (en la crónica se habla de la “parte popular del auditorio”), que ocupaba las galerías recibió hostilmente al orador, a pesar de los aplausos de los asistentes en palcos y butacas, por lo que supone que el acto debió reunir a propietarios y arrendatarios, y en el auditorio se había repetido la típica división social de los espectadores de un teatro.

Las protestas y los silbidos obligaron al orador a retirarse sin poder comenzar su discurso. El periódico obrero opinaba que esta era una lección que debían aprender quienes creían que era posible combatir a los caseros “y hacer buenas migas con ellos”.

La crónica terminaba afirmando que el público obrero habría demostrado que con los caseros no podía existir más que un “estado de guerra”, en una palabra, trabajadores versus propietarios.

Hemos consultado el número 3466 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.