LA ZURDA

El internacionalismo socialista de las mujeres en 1928

Dos reuniones fueron fundamentales para el internacionalismo de las mujeres socialistas en los años veinte, una década de evidente avance en el seno del feminismo socialista. Por un lado, estaría el Congreso de Marsella de 1925, que ya hemos estudiado, y por otro el celebrado en Bruselas en 1928. Sobre esta última reunión versa el presente artículo.

La mesa del Congreso estuvo formada por destacadas socialistas de la época, entre las que habría que destacar a Adelheid Popp (Austria), la diputada laborista Susan Lawrence (Reino Unido) o María Jukas (Alemania), entre otras. También asistieron miembros masculinos de la Internacional (Adler y Bauer, entre otros).

El Congreso debatió sobre los medios del movimiento obrero socialista en favor de la madre y el niño. Alice Pels e Isabel Blume (Bélgica) intervinieron para matizar la ponencia de Lawrence. Las dos delegadas belgas estaban muy interesadas en toda esta materia, ya que Pels trató la cuestión de los subsidios en caso de enfermedad, maternidad y viudez, mientras que Blume planteó la cuestión de los hijos naturales y de los expósitos.

Gertrudis Hanna (Alemania) presentó la ponencia relativa a las reivindicaciones sociales del movimiento político de la clase obrera para las trabajadoras de la industria.

El tercer gran tema de la Conferencia tenía que ver con la cuestión de la movilización de las mujeres en tiempos de guerra, cuya ponente fue la senadora polaca Dorota Kłuszyńska, que explicó la legislación militar rusa, pero lo que le preocupaba era que, a pesar de que la guerra estaba proscrita por ley, el militarismo no dejaba de crecer, por lo que había que enseñar el pacifismo desde el nacimiento. En relación con la Ley Paul-Boncour sobre la movilización femenina en caso de guerra consideraba que las mujeres burguesas se librarían y solamente padecerían las mujeres proletarias. Pero la delegada Saumoneau, estando en contra del militarismo, consideró que dicha ley se había hecho para el caso en el que los trabajadores no hubiesen logrado imponer la paz y se vieran obligados a defenderse frente a una agresión. La ley, por lo tanto, pretendía, siempre según la delegada, organizar la defensa. Además, reclamó la igualdad de riesgos para la mujer, puesto que se reclamaba la igualdad de derechos, aunque la participación de las mujeres en esta cuestión no debía revestir ninguna forma de tipo militarista.

También se trató sobre la cuestión de la asistencia a las mujeres accidentadas, enfermas, inválidas y ancianas, cuya ponente fue la británica Anne Dollan.

Al final, las mujeres socialistas votaron en contra de cualquier tipo de movilización femenina, votando a favor, en cambio, de la protección de las mujeres.

Por fin, la Secretaría repartió una memoria donde se explicaba el esfuerzo organizativo realizado desde el Congreso de Marsella.

Hemos consultado los números 6081, 6082 y 6104 de El Socialista. Sobre el fenómeno del feminismo socialista en los años veinte el autor de este trabajo tiene varios artículos publicados en los últimos tiempos: “El Congreso Internacional Socialista de Mujeres de Marsella de 1925”, en Nueva Tribuna (noviembre de 2018),”Susan Lawrence en el Congreso Femenino Laborista de 1932”, en Tribuna Feminista (junio de 2018), “Las mujeres laboristas en 1927”, en Tribuna Feminista (junio de 2018),  “La actividad de las mujeres socialistas en Finlandia en los años veinte”, en El Obrero (diciembre de 2018), “Betty Karpíšková y la cuestión de la mujer en las elecciones checoslovacas de 1929”, en El Obrero (diciembre de 2018), “Formación para políticas socialistas alemanas en 1928”, en Tribuna Feminista (diciembre de 2018), y “La lucha de los socialistas por el voto femenino en Suiza: las elecciones de 1928” en Tribuna Feminista (diciembre de 2018), y “Alice Pels y la lucha de las socialistas belgas a fines de los años veinte”, en Tribuna Feminista (diciembre de 2018).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.