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Breve aproximación a Anselmo Lorenzo

Ofrecemos una breve aproximación a un personaje clave en la historia del movimiento obrero en España, Anselmo Lorenzo.

Nuestro protagonista nació en Toledo en el año 1841. Siendo aún niño se trasladó a Madrid donde comenzaría a trabajar de aprendiz de tipógrafo. Anselmo Lorenzo comenzó militando en el federalismo de Pi i Margall. Pero conoció las ideas que traía Fanelli, ya que asistió a las reuniones que se organizaron para conocer el internacionalismo y el pensamiento de Bakunin, y este hecho le cambiaría para siempre. Se afilió a la Alianza Internacional, y fue fundador del grupo madrileño de la AIT, además de miembro de su Consejo Federal. Al prohibirse la Internacional en España tuvo que exiliarse en Portugal. Allí contribuyó a que se crearan los primeros núcleos de la AIT portuguesa.  

Viajó como delegado de la Federación Regional Española a la Conferencia de Londres de la AIT en 1871, y allí conoció a Marx y Engels. En el Congreso de Zaragoza de 1872 luchó para intentar que no se ahondase la brecha entre los marxistas y los anarquistas. Dimitiría de su cargo en el Consejo Federal. Se marchó a Francia aunque regresaría a España en 1874, instalándose en Barcelona.

Durante la Restauración trabajó intensamente en la clandestinidad. Participó en los certámenes socialistas de Reus y Barcelona. A cuenta del Proceso de Montjüich de 1896 se exilió en Francia. Allí mantuvo muchas relaciones con líderes socialistas, radicales y anarquistas. Fruto de su experiencia francesa, al regresar a España difundió las obras de Kropotkin y Rèclus.

Anselmo Lorenzo ayudó a Ferrer i Guardia en su Escuela Moderna, y colaboró en las publicaciones, “La Huelga General”, “Tierra y Libertad”, con Federico Urales. Fue encarcelado y deportado en varias ocasiones entre 1902 y 1909. Después de la Semana Trágica fue deportado a Alcañiz.

Anselmo Lorenzo estuvo presente en todos los momentos clave del anarcosindicalismo español hasta su muerte, acontecida en 1914 en Barcelona. Le vemos en la fundación de Solidaridad Obrera, en la creación de la Confederación Regional del Trabajo de Cataluña, y en la de la CNT.

Entre sus obras citaremos las siguientes: Fuera Política (1886), Acracia o República (1886), Criterio Libertario (1903), Vía Libre (1905), Solidaridad (1909), La Anarquía Triunfante (1911), Contra la Ignorancia (1913), y su obra más importante, El Proletariado Militante, donde se hace una descripción de la historia de la Internacional en España, desde su fundación hasta 1880.

Comunicado de Anselmo Lorenzo al Segundo Congreso de Solidaridad Obrera y constitucional de la CNT

“AL CONGRESO DE SOLIDARIDAD OBRERA

Compañeros: Elegidos por la confianza de vuestros compañeros asociados, cada uno sois la expresión del pensamiento de vuestros representados y eco también de las aspiraciones del proletariado en general.

Vais a celebrar un pacto destinado a influir en la marcha siempre progresiva de la humanidad. Ante vosotros el libro de la historia presenta una página en blanco; preparaos a llenarla con la honra para vosotros, con provecho para todos, presentes y futuros.

Habéis aprendido sociología en las tristes aulas de la explotación del salario, resumen de la esclavitud y de la servidumbre. Cada uno de vuestros conocimientos experimentales es resultado de un dolor. Vuestra ciencia no es toda adaptación del pensamiento ajeno esparcido por la imprenta, es en gran parte rebeldía enérgica contra ese abominable derecho de accesión otorgado hace siglos por el legislador romano a los propietarios, a los usurpadores de la riqueza natural y social. Sabéis, no por ejercicio de la memoria, sino por excitaciones del látigo capitalista, que os acosa, haciéndoos tropezar con la dureza autoritaria, con la codicia agiotista y con todas las plagas de la miseria.

Sois, no ya el cuarto estado que quedó irredento en 1789 y al que pretende aburguesar la democracia social y el radicalismo político; sois menos todavía para la sociedad presente, aunque seáis mucho para la sociedad futura; sois los obreros despojados del relativamente noble carácter de artesanos, convertidos en peones, en restos de la antigua industria que se transforma Apéndice sucesivamente en accesorios de la máquina y en «unemployed», obreros desocupados, sin jornal, sin pan, sin hogar, sin amor, sin tierra que pisar, que sobran, que estorban, que mueren en un rincón, en un transatlántico o en el campo yermo de una colonia lejana.

Sois pues lo que se llama la más baja capa social, la que sustenta todas las restantes, cada una de las cuales participa relativa y proporcionalmente del privilegio. Por lo mismo estáis excepcionalmente capacitados para la gran obra humana: la reorganización de la sociedad sobre la base de la participación de todos en el patrimonio universal, la contribución de todos a la producción y la distribución racional de los productos; porque si es verdad, juzgando al hombre que donde está su tesoro está su corazón, vosotros, cuyo positivo bien está en lo porvenir, que no explotáis a nadie, que a nadie engañáis, que no dejáis a vuestro paso víctima alguna, que no tenéis la menor ventaja en el antagonismo general de intereses que caracteriza la sociedad y que practicáis la asociación para fines redentores, podéis sentar las bases de la sociedad definitiva.

Libertad; el individuo en la plenitud de su conciencia y de su sentimiento, libres el corazón y la cabeza para la determinación racional y potencial de la voluntad; los individuos en libre pacto para llevar su pensamiento, su voluntad y su acción a los últimos límites de lo posible; eso es el sindicalismo; eso habéis de ser vosotros; eso debe ser vuestro congreso, para que de él brote la luz y la fuerza que eleve al proletariado, en recompensa de tantos siglos de tiranía, a la condición de salvador y regenerador de la humanidad.

Así como el átomo o la parte invisible de un cuerpo tiene su vida, su autonomía y su regularidad, y de las de todos ellos resulta la normalidad de un ser, así también la sociedad ha de reflejar la satisfacción de cada infante, de cada hombre, de cada mujer, de cada anciano como grandioso resumen de bondad y de belleza en este mundo que habitamos.

Atreveos a manifestar vuestra verdad a los privilegiados del mundo, puesto que todos ellos, sin distinción de color, creencia ni nacionalidad, por lejos que se hallen y a pesar de las fronteras y de los mares, impone a cada uno de nosotros su socaliña rentística en los materiales, en los transportes, en las aduanas, en el cambio, puesto que son amos de parcelas del mundo, y por derecho de accesión, de los frutos naturales, de los frutos industriales y de los frutos civiles. Decidles, para que a la vez se enteren todos los trabajadores que aun vegetan en la insolidaridad, que queréis ser hombres en la amplitud que la naturaleza y la sociedad pueden desarrollar el tipo humano; que el Sindicalismo, la fuerza económica, ha de reemplazar a la fuerza política y autoritaria de los Estados; que la humanidad ha entrado en nueva vía; que la sociedad ha de conformarse con el hombre, no el hombre con la sociedad, y que se aproxima el día en que el derecho se reconozca con la sola presencia del individuo y no con la inscripción en el Registro de la Propiedad.

Inspirados en el más puro criterio, con la mira puesta en el ideal de unidad y de integridad humana, resolved los asuntos a la orden del día del congreso; cread una organización extensa y poderosa que recoja todas las iniciativas individuales y reúna la fuerza y la inteligencia del número, y mereceréis la aprobación y el aprecio fraternal de vuestros compañeros.

Salud. Anselmo Lorenzo.”

Consultado en Anselmo Lorenzo, El proletariado militante. Memorias de un Internacional, editado por Confederación Sindical Solidaridad Obrera, marzo de 2013 (en la red).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.