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“El Socialista” frente a “La Fidelidad Castellana” en 1887

En este breve trabajo nos acercamos a la contestación que realizó El Socialista en junio de 1887 a un artículo en el que se citaba al socialismo en La Fidelidad Castellana.

El periódico burgalés, nacido en 1883, se definía como “defensor de las ideas tradicionalistas íntegras, sin reservas ni distingos”, y estuvo dirigido por Desiderio José Castells. Al parecer, el diario terminaría adhiriéndose al Manifiesto de Burgos, y estaría en la órbita contraria al pretendiente carlista Carlos María de Borbón. Pero los socialistas calificaron al periódico de carlista sin más matizaciones y sin hacer distingos entre el carlismo, integrismo ni tradicionalismo, como se comprueba en este artículo.

Al parecer, el periódico castellano había insertado un artículo donde se analizaban las crisis políticas de los denominados por los socialistas “partidos burgueses”. En este sentido, el periódico obrero se hacía eco del mismo por sus alusiones al socialismo en relación con esa crisis, insertando dos párrafos del mismo.

El periódico integrista afirmaba que no importaba que se “diesen espadas” en alusión a que no se podía ser optimista aunque se tuviera a militares para mantener el orden. En ese sentido, se aludía al propio Bismarck con su “autoritaria espada”, que era Moltke (el genio militar de la Unificación alemana planeada por el canciller de hierro), y a la “espada radicalísima” que suponía en Francia Boulanger (el militar que capitaneó uno de los primeros movimientos políticos populistas de corte reaccionario en la Tercera República, y que terminó trágicamente en lo personal), y a la “espada mixta” de Manuel Cassola (en junio había sido nombrado ministro de la Guerra en el gobierno liberal de Sagasta). No eran suficientes para “atajar el espíritu del mal” que suponían el socialismo y el ateísmo”, que eran tolerados y hasta enseñados en Alemania, Francia y España.

El diario se preguntaba si Alemania o España tendrían su 93, en alusión al régimen republicano de la Revolución francesa, afirmando que las corrientes de ese momento conducían a que pudieran presenciar nuevos ensayos de gobiernos del pueblo por el pueblo (¿tenían en mente la Comuna de la década pasada?).

Los socialistas, además de calificar de carlista al periódico, como hemos señalado, lo consideraba como “carca”, y afirmaba que se equivocaba porque no serían ensayos sino un verdadero establecimiento de la democracia lo que se produciría, obligando a la burguesía a restituir lo que habría robado a los trabajadores. Pero, además, esa democracia se apoderaría de los bienes que indebidamente poseía la Iglesia y, por fin, impediría que nadie –“ningún necio”-, con pretensiones de ser rey, pudiera hacer que arriesgasen su vida por una “idea absurda y caduca”, en clara alusión al pretendiente carlista.

Hemos consultado el número 66 de El Socialista de 10 de junio de 1887. Sobre el periódico integrista podemos acercarnos al trabajo clásico de José Navarro Cabanes, Apuntes biográficos de la prensa carlista, Valencia, 1917. También podemos acercarnos a la obra de Manuel Ossorio y Bernard, Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1903 para conocer sobre el director del periódico burgalés. Por fin, podemos acudir a la Biblioteca Digital de Castilla y León.