LA ZURDA

Despedido de un trabajo y le gusta

La mitología de la realeza se ha mantenido durante años a través de relatos falsos. Intencionalmente dirigidos al pueblo llano con la intención de encumbrar a los personajes, hacerles imagen de nuestros sueños y como película de Disney llevarles a la “Memoria Colectiva” llenos de brillo y admiración por su espíritu de sacrificio por la Patria.

Esta actitud ha sido continuada, desde el inicio del golpe de estado militar de 1936 prácticamente hasta nuestros días, por la prensa y medios de comunicación de admiración monárquica, haciéndonos creer en la gallardía y el espíritu patriótico de sus representantes.

Pero aún hay medios para conocer la verdad y a miípersonalmente me gusta encontrar los hechos en primera mano, a través de las Hemerotecas que conservan en múltiples Bibliotecas los hechos del pasado en crudo.

Nada es más frágil y verdadero que la prensa escrita, que un día nos trae la noticia y a la mañana siguiente sirve para envolver las miserias de nuestras basuras.

Como muestra de esa afirmación tomo el caso de Alfonso XIII cuya imagen romántica nos vendieron durante tantos años, su tristeza en el exilio, su estado de pobreza, que vivía con la ayuda de otras monarquias extranjeras, que junto a su familia soñaba con su querida España... Pues bien, sin hacer juicios de valor, aquí les transcribo partes de un artículo aparecido el 27 de marzo de 1932 en la página 9 del diario “The Sunday Star” de Washington DC.


No más preocupaciones reales para Alfonso XIII de España, Quién es feliz en el exilio, dedicándose a los negocios y los deportes; Quién está seguro de que su destierro del trono es temporal y espera que la historia se repita.



Fontainebleau, la antigua residencia favorita de Napoleón I, se ha convertido una vez más en una residencia real, con esta diferencia: no alberga a un Emperador de Francia, sino al Rey de España, Alfonso XIII. Pero como Francia no es un imperio solitario el El ex rey de España no es el invitado de otro monarca; es simplemente un Extranjero de grado que vive en un hotel con su familia. En efecto, el rey exiliado ha dejado el palacio de mil habitaciones, el Escorial de Madrid, por el Savoy Hotel de Fontainebleau y él cree que es sólo una estancia temporal.


La pareja real y sus hijos viven en el primer piso del hotel. Además de los dormitorios y los salones del ex rey, la reina y sus hijos, el primer piso contiene también el apartamento del duque y la duquesa de Lecera, el marqués de Torres y la princesa Victoria. El Príncipe de Asturias vive en el segundo piso con su personal. El Príncipe Álvaro de Borbón-Orleans es un visitante frecuente del hotel cuando puede abandonar la Escuela de Minas de Suiza donde estudia.


Sus majestades han llevado con ellos al exilio a su séquito completo de siervos devotos, ayudantes de cámara, camareras, señores eclesiásticos y el resto, cuyos antepasados estaban al servicio de los reyes de España y para quienes la situación actual difiere de la única cosa, que hay un cambio de residencia.

En este hotel francés, la vida de la corte real continúa como siempre, excepto por el hecho de que las exigencias de la famosa etiqueta borbónica no se observan tan estrictamente como en Madrid, en el pasado. Ninguna señal exterior indica que el hotel alberga una familia real.

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En la entrada, un portero español vestido de civil recibe a los visitantes, quienes escriben sus nombres en un libro de oro encuadernado en rojo Marruecos.

La primera parte incluye a grandes nombres: aristócratas rusos, embajadores, representantes del cuerpo diplomático, conspicuos franceses.
Personalidades y celebridades del mundo científico, literario y artístico.

Esto se debe a que Alfonso XIII tiene muchos amigos, seguidores y aún más admiradoras. Estas últimas, en su mayoría mujeres jóvenes, sitiaron el hotel de Fontainebleau durante los primeros días del exilio, y permanecieron durante largas horas e incluso días enteros para pedir autógrafos y tomar fotografías secretas.

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Deportes, que antiguamente ocupaban tan gran lugar en la vida del rey de España, no juegan el mismo papel en su vida como exiliado. No hace mucho tiempo, Alfonso todavía jugaba varias rondas de golf cada día, se deleitaba un juego rápido de polo, quemó la carretera en sus magníficos autos, cazó y jugó un excelente juego de tenis, un juego casi tan bueno como el el campeón real Gustavo, rey de Suecia.


Hoy se contenta con asistir a las fiestas de tenis y golf de sus hijas. Los niños, Beatriz y María Cristina, son excelentes golfistas y aún mejores tenistas, que no pierden la oportunidad de perfeccionarse en los partidos con los grandes campeones.

Continuara ...

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.