Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE ⮕

El balance interno del PSOE en 1924 por Andrés Saborit


En el último número de El Socialista de 1924, Andrés Saborit realizó un balance sobre la situación interna del PSOE, que pasamos a comentar porque nos ofrece una información valiosa sobre la organización interna del socialismo español en el primer año de la Dictadura de Primo de Rivera por parte de uno de los máximo conocedores de estos aspectos organizativos, en gran medida distintos a los actuales.

Saborit planteaba que no se podía presentar un balance lleno de cifras sobre el año 1924 por razones, en realidad, externas al Partido. Saborit recordaba que se vivía en estado de guerra, con supresión de garantías constitucionales y previa censura. Debemos recordar, de nuevo, que en septiembre de 1923 Miguel Primo de Rivera había dado un golpe de estado y puesto en marcha una Dictadura.

En todo caso, el Partido había resistido esta situación, demostrando en palabras de Saborit su fortaleza en la “conciencia del proletariado”.

El Partido estaba formado por clases de entidades. En primer lugar, estaban las Agrupaciones Socialistas, y las Sociedades Obreras, sin olvidar las Agrupaciones Femeninas. Las primeras aportaban al semestre por militante cuarenta céntimos más sesenta por cuota extraordinaria, es decir, dos pesetas anuales por afiliado. Por su parte, las Sociedades Obreras, Agrupaciones Femeninas, y entidades agrarias cotizaban con veinte céntimos al semestre en cuota ordinaria, y treinta por la extraordinaria, es decir, una peseta anual. La cuestión de la financiación era difícil porque muchas Agrupaciones y Sociedades tenían serias dificultades para aportar las cuotas, como les ocurría también a muchos militantes con sus cotizaciones. Saborit quería señalar esta situación, pero también quería dejar claro que sin estas aportaciones era imposible que el Partido funcionase, que se dedicara a su labor de propaganda, abonar las cotizaciones con destino a la Internacional y asistir a sus Congresos, pagar al personal de la Secretaría, además de abonar los gastos derivados de impresos y franqueo. Saborit explicaba que, lamentablemente, algunas de estas entidades del Partido ocultaban el número real de afiliados, cuando debía ser un orgullo el aumento de los mismos. En todo caso, Saborit era optimista en lo económico, ya que explicaba que a mediados del mes de noviembre se había donado a El Socialista más de dieciocho mil pesetas. No olvidemos que este siempre fue un problema para el Partido, el de la financiación del periódico.

En total, el PSOE tenía 157 Agrupaciones, destacando Andalucía con 26, seguida de Asturias, Castilla la Vieja y Levante con 22 cada una. Euskadi y Navarra tenían 18 Agrupaciones. Castilla la Nueva tenía 16, mientras que Galicia contaba con 12. Cataluña y Extremadura tenían 8 agrupaciones cada una, y Aragón, Baleares y Canarias contaban con una agrupación cada una. En total, había 5.400 militantes por Agrupaciones, siendo Castilla la Nueva la región con más militantes, más que en Andalucía, pero no debemos olvidar que en aquella estaba incluida la principal de todas las Agrupaciones Socialistas, la de Madrid.

En relación con las Sociedades Obreras Andalucía seguía siendo la principal región en número de las mismas con 17, seguida de Castilla la Nueva con 15, y más afiliados que en la primera. A mucha distancia se encontraban Extremadura, Levante, Galicia, Castilla la Vieja, Cataluña y Aragón. En total, había en este grupo 2.830 afiliados. En el total general, el PSOE contaba con 8.230 militantes en diciembre de 1924.

En todo caso, había noticias de que se podían estar formando nuevas Agrupaciones en distintos lugares.

Saborit aprovechaba el balance para animar a los militantes socialistas en el esfuerzo de la propaganda individual, es decir, la de transmitir en sus entornos las ideas y programas del PSOE.

Saborit esperaba que en 1925 se contase con imprenta propia, según el proyecto elaborado por la Comisión Ejecutiva y sancionado por el Comité Nacional. El Socialista no iba a desaparecer.

El balance se publicó en el número del 31 de diciembre de 1924, el 4961, de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.