LA ZURDA

El trabajo infantil en Dinamarca en el siglo XIX según Juan Almela

El tipógrafo Juan Almela Santafé fue uno de los fundadores de la Sociedad Tipográfica de Valencia en 1882, y cuatro años después estuvo en la creación de la Agrupación Socialista de Valencia. En 1889 pasó a residir en Barcelona, teniendo responsabilidad en su Comité durante un tiempo. Tuvo un gran protagonismo en el primer primero de mayo en Valencia. Fue esposo de Amparo Meliá, y padre de uno de los socialistas más destacados en el ámbito intelectual, Juan Almela Meliá. En su casa valenciana residía Pablo Iglesias cuando visitaba la capital levantina. Separado de su esposa, ésta pasaría con su hijo a residir en Madrid con Pablo Iglesias.

Almela decidiría en 1903 crear un nuevo partido valenciano, la Agrupación Socialista Revolucionaria, que buscaba el acuerdo con el mundo republicano local. Pues bien, de su etapa barcelonesa nos ha quedado un texto intenso sobre la explotación infantil, con un estudio de lo que ocurría a finales de la década de los ochenta del siglo XIX en Europa, España incluida. Se trata de una extensa conferencia que le encargo la Agrupación Socialista de Barcelona, y que El Socialista publicó por entregas en el otoño de aquel año, a la que nos hemos acercado en varios trabajos anteriores. En este artículo exponemos su análisis de la situación danesa. Se trata, por lo tanto, de un material que creemos interesante para completar el conocimiento sobre la realidad del trabajo de los niños y niñas en la Revolución Industrial, y que no es conocido.

En Dinamarca estaba vigente, cuando dictó su conferencia Almela, el límite de 10 años para poder trabajar en fábricas y talleres. Hasta que los niños no cumpliesen 14 años no podían tener una jornada mayor a seis horas y media, con un intervalo de media hora. Entre los 14 y los 18 años la jornada ya podía subir a las 12 horas diarias, aunque con dos horas de comida y descanso entre la mañana y la tarde, por lo que la jornada quedaba en 10 horas. Los niños no podían trabajar en días festivos ni desempeñar trabajos nocturnos. Además la legislación danesa obligaba a que los niños y las mujeres no podían trabajar con los hombres. Además, ambos colectivos tenían que salir de la fábrica o taller para comer, aunque no dichas industrias no fueran insalubres.

En Dinamarca no había cartillas de trabajo como en otros países, pero sí era imprescindible que el niño trabajador contase con el correspondiente certificado del maestro de escuela donde debían ir expresados los datos sobre los días y las horas en las que el niño trabajador recibía clase hasta los 14 años. En esas horas no podían trabajar. Para evitar abusos se establecían sanciones económicas a los patronos y padres, pero Almela explicó en su conferencia que había muchos incumplimientos. Esta es una de las cuestiones principales en relación con el trabajo infantil en el siglo XIX: el fracaso de cumplimiento de la ley por el fracaso del sistema de inspección.

Podemos consultar en este mismo medio de El Obrero los artículos que hemos dedicado a estudiar la situación laboral y legal sobre la misma según Almela en distintos países, y que seguiremos completando. El informe está en el número 188 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.