LA ZURDA

Conflictividad social durante la Restauración: una visión del cine español

La Historia que el cine presenta –como hace la novela histórica igualmente- no es una reproducción de la realidad, tal y como mucha gente común desea encontrar al sentarse en la butaca. La película de género histórico intenta narrar un proceso visualmente, unos acontecimientos, un episodio del pasado, donde la estructura dramática resulta inevitable, por lo que no hay que escandalizarse de ello. La Historia académica intenta dar cuenta racional de lo que ocurrió, aproximarse al ser humano de hace mucho tiempo, mientras el cine presenta una reconstrucción, en muchos casos, sentimental, una mirada especial del presente sobre el pasado. La Restauración (1875-1931) es un periodo de la historia de España que ha sido llevado al cine desde diferentes ópticas. El presente artículo pretende exponer algunos acercamientos cinematográficos que ha habido sobre algunos de sus conflictos sociales.

Ya en 1929, Benito Perojo rodó La Bodega, alternando escenas mudas con sonoras. El director fue el autor del guión, que supuso una adaptación a la pantalla grande de la novela del mismo título de Vicente Blasco Ibáñez, escrita entre diciembre de 1904 y febrero de 1905, cuyo argumento se desarrolla entre los años 1880 y 1892, período en el que tuvo lugar una famosa revuelta en Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz,, descrita en el capítulo IX de la novela. Tanto el libro como el film pusieron en relieve la radicalización de las masas populares en tierras andaluzas a causa de las diferencias sociales existentes, que fomentaron el auge del anarquismo en esa zona en las últimas décadas del siglo XIX.

Bajo el régimen franquista, las escasas alusiones al anarquismo siempre fueron negativas, lógicamente, pues no podían olvidar las autoridades triunfantes de la Guerra Civil que el anarquismo había tenido una vertiente revolucionaria más temprana e importante aún que la desarrollada por el prosoviético Partido Comunista de España. Así, en el film Mariona Rebull (1947) -cuyo guión se inspiró en las populares novelas de Ignacio Agustí- apareció una escena que recreaba críticamente el famoso atentado de la bomba del Liceo barcelonés en 1893, obra de anarquistas que quisieron dar un golpe mortífero a las familias de la burguesía catalana a finales del siglo XIX. Esos fotogramas de José Luis Sáenz de Heredia fueron reutilizados -años más tarde- en el documental sobre el mismo hecho titulado La bomba del Liceo (2009) de Carles Balagué.

En 1988, bajo la dirección de Manuel Carlos Fernández Sánchez, se estrenó un cortometraje andaluz titulado Fermín Salvochea: visto para sentencia. El guión se basaba en la vida de este revolucionario andaluz (1842-1907) durante la segunda mitad de siglo XIX y fue claramente un homenaje a su figura. Fue sindicalista, exiliado, alcalde, presidiario, además de guerrillero en la sierra y fundador del periódico ácrata El Socialista. En 1892 tuvo lugar una gran insurrección campesina en Jerez de la Frontera -a la que ya se ha hecho alusión-, pues más de cuatro mil campesinos tomaron por asalto esta ciudad al grito de "Viva la anarquía". Para Blasco Ibáñez, "lo de la rebelión campesina del 92 no fue más que eso: un acto de soñadores. Con palos y hoces querían vencer a los señores de Jerez que vivían, bien guardados, de sus tierras sin verlas siquiera, mientras ellos, que las labraban, apenas si podían comer". El apóstol ácrata Salvochea -que estaba en la cárcel de Cádiz cuando se desarrollaron los sucesos- fue hecho responsable del levantamiento y condenado a doce años de presidio. El fiscal solicitó una pena de cincuenta y dos años. Por estos sucesos fueron condenados a muerte y ejecutados una serie de líderes locales, llamados Burique, Lamela, Lebrijano y Zarzuela. Otros dieciocho acusados fueron sentenciados a cadena perpetua y otras fuertes penas, aunque fueron indultados a principios de este siglo por los efectos de una campaña a su favor.

Otra película que podemos encuadrar en esta temática es El corazón de la tierra (2007), dirigida por Antoni Cuadri. El guión se basó en la novela de Juan Cobos Wilkins del mismo título, que versaba sobre el encuentro de dos mujeres provenientes de culturas diferentes en 1952, pero el relato se centraba, básicamente, en los hechos reales ocurridos en 1888 en la cuenca minera de Riotinto. Por una parte, Blanca Bosco, hija del líder minero que encabezó la huelga y que se vio obligado a huir y desaparecer, tras ser reprimida aquella por los soldados del regimiento de Pavía enviados desde Sevilla. Por otro, Katherine White, nieta del médico que dirigía el hospital de la Riotinto Company, el cual dimitió tras observar los acontecimientos, la cual desea visitar los lugares de las narraciones que le trasmitió su abuelo. El autor intercala las cartas de las dos mujeres con la narración oral que Blanca hace a Katherine de los hechos que vivió durante su infancia. Se reconstruyen los dos mundos enfrentados que coexistían -ya que no convivían- en el mismo espacio: la rica isla del barrio británico, inspirada en la Gran Bretaña victoriana, separada y prohibida para los mineros y sus familias. A su lado, los pobres barrios y pueblos de trabajadores y mineros.

La huelga se desató primariamente por la demanda de desaparición de cientos de teleras. Las teleras eran fuegos al aire libre donde se hacía la combustión del mineral. Sus gases sulfurosos envenenaban el aire y la tierra, a los animales y a los habitantes de una comarca que abarcaba cientos de kilómetros cuadrados. Hacía décadas que habían sido prohibidas en el Reino Unido, mientras que en España no desaparecieron hasta 1917. Las familias de trabajadores y obreros organizaron una manifestación pacífica que debía culminar una semana de huelga. El sábado 4 de febrero de 1888, gobernando los liberales, miles de personas recorrieron las calles del pueblo y ocuparon la plaza del ayuntamiento. El gobernador civil de Huelva solicitó la ayuda de un contingente de soldados para mantener el orden, pero mandó disparar contra la manifestación, llena de personas desprevenidas y desarmadas.

El film tradujo a imágenes estos acontecimientos, aunque cambió tenuemente el curso de la narración. Obvió el tiempo del siglo XX para centrarse en XIX, presentando la explotación cruel que realizaba una compañía inglesa de las minas de Riotinto. La crítica no fue benévola con este film, pues se esperaba mucho de una producción con grandes medios económicos y una temática de denuncia social atrayente. El resultado final fue una obra más cercana al telefilm que al cine, unos personajes planos, un ritmo tedioso y algunas actuaciones mal interpretadas. La espectacularidad de las escenas se agotó pronto en sí misma, según la crítica. Sorprendió el plano inicial en el que la cámara enseña al espectador las minas, hasta revelar toda su enorme y magnífica proporción, pero, al repetirse una y otra vez, el efecto se disipó.

La ciudad de los prodigios (1999) es un film que se centró en el ascenso social de Onofre, un hombre ambicioso y sin escrúpulos en la agitada Barcelona burguesa del cambio de siglos. Entre las exposiciones internacionales de 1888 y 1929, la ciudad fue presentada como un agitado maremágnum de tensiones políticas y sindicales. Tiempo de violencias anarquistas –representada por Delfina, una mujer ácrata-, pistoleros de la patronal, grandes fortunas nacidas al calor de una atropellada modernidad, que transformó radicalmente el rostro urbano. Visión de la Barcelona de entresiglos que mantendrán otros films como La verdad sobre el caso Savolta (1979).

El lector interesado puede acudir a:

CASTRO, Mercedes y otros (2007), La Historia de España a través del cine, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio C. (2002), El cine español entre 1896 y 1939, Barcelona, Ariel.

MORAL RONCAL, Antonio y COLMENERO, Ricardo (2011), Revolución y contrarrevolución. El siglo XIX español a través del cine. Alcalá, Universidad de Alcalá.

NAVARRETE, Luis, (2009), La Historia Contemporánea de España a través del cine español, Madrid, Síntesis.

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.