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Historia y Vida

La participación de los católicos en la vida política en la Europa de finales del siglo XIX

El catolicismo tuvo un evidente protagonismo en todos los movimientos contrarrevolucionarios, de signo legitimista (el carlismo en España, por ejemplo) o muy conservador en la época revolucionaria. Su gran formulación sería el ultramontanismo con un fuerte carácter integrista frente a los modernos Estados. Roma no aceptaba la nueva situación política generada por el triunfo del liberalismo, el avance del laicismo, ni por la creciente secularización de la sociedad ni, por supuesto, por un cada vez más extendido anticlericalismo.

La reconstitución del socialismo en Badajoz durante la transición

La larga noche del franquismo se inició con una salvaje represión en Mérida y Badajoz en el verano de 1936 que desarticuló uno de los bastiones principales del socialismo español durante la segunda república, que ampliaban en la España meridional el clásico triángulo de poder socialista en Madrid con Asturias y Vizcaya. Un socialismo agrario que había constituido solidas comunas campesinas, una vez conquistada la tierra por los yunteros en la primavera de 1936.

La renovación del conservadurismo español en los inicios del siglo XIX

Desaparecido Cánovas del Castillo, y en una situación histórica distinta en el reinado de Alfonso XIII, el conservadurismo español tuvo que adaptar su pensamiento y discurso en un momento en el que presionaban las ideas democráticas, el movimiento obrero y se estaba desarrollando una clara renovación ideológica de la Iglesia con el desarrollo de la doctrina social que había impulsado León XIII. Las formulaciones clásicas del liberalismo moderado y remozado por el padre de la Restauración borbónica necesitaban atender a los nuevos problemas y situaciones, pero sin tocar, en realidad los pilares del sistema, establecidos en la Constitución de 1876, que nunca se reformó.

El proyecto masónico de Constitución para la Segunda República

El proceso constituyente de la Segunda República constituye un momento crucial de una gran relevancia y riqueza porque se tradujo en un intenso debate entre distintas posturas y sensibilidades, ya que, en el mismo se intentaba democratizar el sistema liberal clásico, ya superado por la Dictadura de Primo de Rivera, en clara polémica con las resistencias al cambio de otros sectores políticos, sociales y económicos, y ante las urgencias de una gran parte de la sociedad española con tantas carencias y dificultades.

Los problemas del liberalismo económico entre 1873 y 1914

El largo período que va desde la Gran Depresión de comienzos de los años setenta del siglo XIX hasta el estallido de la Gran Guerra en 1914 supone en el ámbito de las ideas y la política económica una evidente contradicción, ya que si, por un lado, parecía que el liberalismo económico había triunfado, la realidad de la política económica practicada se alejaba de lo que Adam Smith había formulado en su momento, y eso fue debido a un conjunto de factores que intentaremos comentar en este breve artículo.

Último parte de guerra

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos, 1º de abril de 1939». A las 22,3 horas y a través Radio Nacional, Fernando Fernández de Córdoba, leía el que sería el último parte de la guerra. Había sido redactado por Francisco Franco, en la sede del gobierno del bando nacional.