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Elena Anaya vuelve con un impresionante papel de madre en el thriller “Jaula”


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Después de trabajar con Woody Allen en "Rifkin´s Festival" (2020), Elena Anaya vuelve a la gran pantalla con un impresionante papel de madre en "Jaula", un thriller que invade en ocasiones el terreno del terror, para "cuidar y proteger" a una niña que no es suya, pero que la necesita.

"Paula es una mujer con un deseo muy grande y muy desgastador, casi una obsesión, que es conseguir ser madre. Y cuando está a punto de tirar la toalla, aparece de la nada, en mitad de la carretera, una niña descalza, en pijama, de noche, a la que no se entiende lo que dice y los médicos no saben qué hacer. Y nadie la reclama", explica la actriz en una entrevista con Efe.

Así comienza este notable debut en el largometraje de Ignacio Tatay, uno de los elegidos en "The Fear Collection", el sello de terror de Pokeepsie, la productora de Álex de la Iglesia y Carolina Bang. Con Carlos Santos, Eva Llorach, Esther Acebo, Eloy Azorín y Pablo Molinero en los principales papeles, y la presentación de la niña británica Eva Tennear, "Jaula" es una historia atravesada por un trauma, varios secuestros, mucho dolor y, sobre todo, por la maldad.

El mérito, un muy trabajado guion de Isabel Peña, habitual compañera de Rodrigo Sorogoyen, a la que Tatay "vendió" una idea que empezó a escribir a raíz de varios casos reales hace más de siete años. Después, "hubo un flechazo con Carolina Bang", agrega Tatay.

Anaya confiesa que fue ella quien buscó al director debutante. "Leí el guion y me atrapó desde el primer instante, me arrastró hasta la última página. Busqué su teléfono, no quería intermediarios, nos tomamos un café de seis horas y me enamoré locamente de su manera de entender el cine y esta historia", señala la ganadora de un Goya por "La piel que habito" (2011), otra película "de terror", dice.

"Y tanto -se ríe-. Que te castiguen, te secuestren y aparezcas en un laboratorio, que te cambien de sexo... era cine negro, como decía Pedro (Almodóvar)".

"Pero yo no pienso en el género, tengo una responsabilidad enorme cuando un director me llama, de acompañarle, seguirle y darlo 'todo-todo' -enfatiza- hasta que llegue a lo que él necesita".

Desde su debut en "Familia" (1996), con Fernando León de Aranoa, Anaya ha interpretado muchos papeles en los que su físico dulce y delicado ha sido una baza para defender a mujeres fuertes en su interior.

"Esto era una cualidad que yo necesitaba para el personaje -apunta Tatay-; Paula es muy libre, muy independiente, y muy fuerte pero también tiene una vulnerabilidad muy clara".

Para mantener la intriga de la película, los actores se ven obligados a "morderse la lengua" a la hora de explicar sus personajes; todos ellos con una doble cara imposible de desvelar; sí aporta Carlos Santos que el trabajo les ha costado horas de charla con psicólogos forenses, asesores y médicos especializados.

Cuando Clara (Tennear) llega a la casa de Paula, enferma, traumatizada, sin pronunciar más que un par de palabras en alemán y constantemente aterrorizada, el grupo de amigos de la urbanización se convulsiona. Además, sólo se siente segura si una línea de tiza le delimita el espacio.

Todo el grupo se resiente por esta aparición porque "rompe la normalidad y vemos cómo les afecta a ellos -explica la "vecina" Llorach-; sabemos la angustia que tiene Paula por no conseguir su maternidad ansiada y tras la irrupción de esa niña en sus vidas, al contrario de ser algo positivo, empiezan a pasar cosas inesperadas".

Anaya explica que "la manera de cuidarla y protegerla hace que mi personaje atraviese todo tipo de barreras y casi se convierta en una 'sabuesa' -se ríe- porque hay algo que le dice que los demás están equivocados", un "instinto maternal", remata a su lado Tatay. Pablo Molinero es el marido de Paula.

"Esta película pilla a esta pareja en crisis. Aquí la irrupción de la niña a la que acogen como una supuesta hija trae cosas positivas, como traen los hijos, pero a la vez es un elemento de distorsión, y más esta niña -afirma-, que pone en jaque a la pareja".

"Se convierte en una película de terror sin querer, porque es todo real -suelta Molinero, respetando la reserva de no desvelar mucho más de la trama-. En esta sociedad de chalets apartados, en ese ecosistema, esto es una bomba que explota".

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