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Javier Álvarez, cineasta: “Verbalizar el suicidio es un tópico, pero funciona”


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

La pandemia nos ha dado la "licencia tácita" de expresar cómo nos sentimos, de ahí que el cineasta Javier Álvarez Solís crea que haya que aprovechar el tirón y aprender a verbalizar el suicidio para evitar que el tabú vuelva a ocultarlo.

"Es el quid de la cuestión. Es un tópico, pero es efectivo. Funciona". Hace siete años se suicidó un amigo suyo; el impacto fue tal que no pudo llamar a su familia durante días por miedo a hacerles daño.

"Era incapaz de pronunciar la palabra. Simplemente, no podía. Era una sensación extrañísima que no había tenido en la vida. Hasta que uno no lo vive en sus carnes no sabe cómo de lejos llega este tabú", comenta a Efe el director.

Esta semana ha proyectado en el Cine Doré de Madrid "La palabra maldita", el documental que le valió una mención especial de la sección Mirades del festival DocsValència en octubre pasado y que ahora ha inaugurado los encuentros "Salud X Cultura", nacidos con la intención de convertirse en un espacio de reflexión y diálogo para prevenir y promocionar la salud mental a través de la cultura.

Ser consciente de que ese tabú existía fue el germen de lo que hoy es un largometraje que llama por su nombre a una palabra maldita: suicidio.

"El suicidio como fenómeno social y humano tiene algo de enigmático; siempre tendemos a buscar una razón última, un por qué, pero es un capítulo que no tiene epílogo, no hay forma de indagar más allá", reflexiona.

Al final -prosigue-, "es la respuesta a lo que ocurre dentro de la mente de una persona, una respuesta de una intensidad tan bestia y tan atroz que la única posible es abandonar, escapar de ese sufrimiento. Es un enigma porque es imposible meternos en la cabeza de la gente".

LAS CIFRAS

Conocer las cifras le dieron otro empujón para meterse en este proyecto. Desde 2008, el suicidio es la primera causa de muerte no natural en España y casi triplica a los accidentes de tráfico; se ha convertido por primera vez en el motivo principal en jóvenes de 15 a 29 años.

La Fundación Española para la Prevención del Suicidio esperaba una disminución significativa en 2020, en consonancia con la de muertes externas (accidentes de tráfico, homicidios, etc.) debido al confinamiento.

Sin embargo, según advierte en la última edición del Observatorio del Suicidio en España, "parece que después del confinamiento se ha producido un efecto rebote": mientras que en abril de ese año se registraron un 18,2 % menos respecto al mismo mes de 2019, en agosto se produjo un aumento del 34 %.

De acuerdo con los últimos datos oficiales disponibles del INE, en 2020 un total de 3.941 personas se quitaron la vida en España, un 7,3 % más que el año anterior y el máximo desde que se tienen registros, en 1906. Prácticamente once suicidios al día.

O un suicidio cada poco más de dos horas. Sin contar con que, calcula la OMS, por cada suicidio se producen 20 tentativas o ideaciones.

EL PERFIL: HOMBRES MAYORES

Por primera vez, las mujeres que se suicidaron superaron las 1.000 -1.011-, un 12,2 % más que el año anterior, pero tres de cada cuatro fallecidos (2.930, un 5,7 % más que en 2019) fueron hombres. Ellas lo intentan casi tres veces más, pero ellos lo consuman el triple de veces (12,5 % frente a 3,9 %).

Cuatro de cada diez suicidios son de personas de 40 a 59 años, pero la tasa de mortalidad más alta es la de los mayores de 75 años, que supera el 16 %. En esta franja, el porcentaje de suicidios de hombres mayores (32 %) casi quintuplica al de las mujeres (6,6 %).

"Hay estereotipos que empiezan a fallar y hacen que se sientan inútiles y apartados: ya no es el cabeza de familia, viene la jubilación… Además, tradicionalmente, por la educación patriarcal que recibimos, se nos ha enseñado a ser el fuerte, a no exteriorizar las emociones", argumenta.

Por contra, y dada "la capacidad de socialización de las mujeres y ese papel aglutinador que tienen, propicia que les sea más fácil comunicar".

LOS TESTIMONIOS

El cineasta mantuvo durmiendo su idea unos cuantos años hasta que, en 2018, la Conselleria de Sanidad valenciana, entonces pilotada por Carmen Montón, lanzó la campaña "Rompamos el silencio, Hablemos del suicidio", que le dio el impulso final para embarcarse en el documental.

"Ahí me planteé: si hay anuncios de la DGT, si hay mil prevenciones en las etiquetas de todo para alertarme de un peligro, ¿por qué nadie me advierte de algo que es un riesgo realmente mortal para mí?", cuestiona este biólogo con formación en Periodismo Científico, Tecnológico y Ambiental.

De forma que se puso a documentarse y buscar protagonistas, pero con la idea clara de que quería evitar el estigma que rodea la salud mental: "Sin rechazarlos, no queríamos testimonios de personas que estuvieran dando a entender que hubiera un trastorno mental grave detrás para no activar ese resorte de 'Ésa no es mi historia' o 'Son cosas de pirados'".

También se topó con otro imprevisto, dadas las cifras: "Me costó encontrar testimonios masculinos. Es algo que no esperaba".

Y es lo que demuestra que una mayor educación emocional y la mayor capacidad de comunicación de las mujeres contribuyen a que no estén tan marcadas por el tabú como ellos.

LA PANDEMIA, UNA LICENCIA TÁCITA PARA EXPRESARNOS

Aunque el mayor de todos fue el que arrasó con todo apenas iniciado el rodaje en febrero de 2020: la pandemia, que dio al traste con los tiempos y algunas de las ideas iniciales que tenía en mente, como grabar en hospitales o centros de enseñanza. Con todo, logró reunir 80 minutos para hablar del suicidio y de su prevención, pero en "clave muy optimista".

"No quería ser amarillista ni que nadie se avergonzara. Quería ser sensible, pero también ambicioso", relata. Realizada por Troppemedia, la productora especializada en contenidos científicos, ambientales y sociosanitarios que él mismo fundó, "La palabra maldita" cuenta con el patrocinio y/o la colaboración de entidades como la Confederación de Salud Mental, Gesop, Janssen, la Generalitat valenciana o la Universitat de Valencia.

La cinta, que ahora busca plataformas para su distribución o televisiones para su emisión, alterna los testimonios reales de Dolors, Carmen y Alba con los de Carmen Montón y profesionales como el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Celso Arango, o el psicólogo de la Red Aipis Javier González, entre otros.

Por debajo de la tragedia sanitaria que tanto le complicó el documental subyace otra lectura.

"La pandemia nos ha hermanado, nos ha dado la licencia tácita de expresar cómo nos encontramos y decir todo aquello que sentimos. No desaprovechemos esta oportunidad".

El reto ahora mismo es aprender a verbalizarlo. "La verbalización es el quid de la cuestión. Verbalizar es un tópico pero es efectivo. Funciona. Y, si das pie, la gente se anima. Pero hay que crear la atmósfera adecuada", concluye.

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