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Candela Peña: "A Tosar o Bardem no les llaman 'hombres de mediana edad'"


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Nominada al Goya a mejor actriz por "La boda de Rosa" y a punto de estrenar la segunda temporada de la serie "Hierro", Candela Peña se define a si misma como una mujer idealista con los pies en el suelo. "Eso lo tengo en común con la jueza Montes, por muy idealista que seas, pertenecemos a un sistema", dice a Efe.

Siempre cálida y cercana, Peña rechaza las etiquetas y le molesta cuando los medios ponen el foco en lo bien que está como "mujer de mediana edad". No tanto por ella, dice, sino por "responsabilidad con las mujeres que vienen detrás". 

"Tenemos que asumir todos nuestra responsabilidad y dejar de poner 'mujer en la mediana edad' y esas tontadas, a Luis Tosar o a Javier Bardem no les llaman 'hombres en la mediana edad', y si eres guapísima tampoco", enfatiza. "No he leído que Penélope Cruz está en la mediana edad, pero las de cara normal sí, es injusto".

Ganadora de tres premios Goya (por "Te doy mis ojos", 2003, "Princesas", 2005, y "Una pistola en cada mano", 2012), el próximo 6 de marzo podría sumar el cuarto de su carrera, aunque como el resto de nominados, seguirá la gala, que se celebrará en Málaga, a distancia, por seguridad frente a la covid.

Antes de eso, el próximo viernes, estrenará en Movistar+ la nueva tanda de episodios de "Hierro", en la que vuelve a la piel de la jueza Candela Montes con un caso de custodia de menores.

PREGUNTA.- ¿Qué opina de los Goya telemáticos? ¿Ha pensado cómo los va a seguir?

RESPUESTA.- Serán como sean y cuando lleguemos al río cruzaremos el puente. Hay que poner todas las facilidades posibles a la organización, porque me imagino que va a ser una chaladura.

Lo que no contemplo es verlos en mi casa. Yo en mi casa tirada en mi sofá no voy a estar pendiente de una conexión, sino del amor de los que me rodean y si les da alegría en caso de que me lo den, y si no me lo dan, que nadie oiga 'mamá te lo tenían que haber dado a ti', no quiero compartir eso.

P.- La covid interrumpió el rodaje de "Hierro" nada más empezar en febrero del año pasado. ¿Qué balance hace de este año de pandemia? ¿Cómo lo ha pasado?

R.- Estaría mal que yo me quejara, no es lo mismo pasar el confinamiento en una isla donde ha habido dos casos que en un piso pequeño en Madrid. Estaba sola pero podía salir, había campos de piñas, sol y, algo que para mi en la ciudad es complicado, tiempo.

Pude escribir y terminar los ocho capítulos de mi proyecto de serie, "Puerto y camino", saqué la segunda temporada de "Hierro" y el destino me puso delante uno de los mejores trabajos de mi vida, la madre de "Maricón perdido" -una próxima serie de Bob Pop para TNT-, con lo cual si yo dijera que el 20 ha sido un truño, el destino me regañaría. Para mí el 20 ha sido gloria.

P.- ¿Y el 2021 cómo va?

R.- Ahora en el 21 es cuando no tengo trabajo, estoy más enseñando lo que he hecho. Lo único que me cobija es que el supermercado me lo paga 'La Resistencia' -programa de Movistar+ con el que colabora dos veces al mes-.

P.- Se empeña en desmitificar la imagen de los actores y actrices. ¿Porqué lo hace?

R.- Creo que hay que normalizar algunas cosas. Me dicen que eso le quita rollo a la profesión, pero no, yo le quito a lo de alrededor; ser actor para mí es lo más grande y lo más importante del mundo, pero eso es solo entre acción y corten.

P.- ¿Y su campaña para la portada de Vogue?

R.- Cuando insisto en conseguir una portada es porque el día en que lo consiga será el triunfo del curro, del tesón, del talento si lo hay, pero que no solo se premie y se dé visibilidad a lo hermoso que te viene dado.

Soy la primera que me encanta ver un rostro hermoso en una portada porque me alucina la belleza, pero demos espacio también al talento, la fuerza, las ganas, tenemos una responsabilidad con las mujeres que vienen. Llámame idealista pero así lo pienso, eso lo tengo en común con la jueza Montes, que por muy idealista que seas pertenecemos a un sistema.

P.- Son dos personajes muy diferentes, la Rosa de "La boda de Rosa" y la jueza Montes.

R.- La jueza está muy en bronca, hace mucho tiempo que no la quiere nadie. No la quiere el sistema, no la quieren las parejas, la salud, ha estado en guerra con muchas cosas. Le haría falta terapia.

El problema de Rosa es el de muchos, que no asumimos las responsabilidades de nuestra propia vida. Es muy fácil decir 'no lo hago por mi marido, por los niños, porque estoy gorda porque es verano o invierno'. Siempre echamos el balón fuera, porque para coger las riendas de tu vida, hay que ser muy valiente.

P.- ¿Cómo concibió el personaje de Rosa?

R.- Con Rosa intenté crear a un eterno escudero, un Sancho Panza que cuando le diga Don Quijote que eso son gigantes, ella no le va a decir que son molinos. Rosa es un personaje que parece que no, pero hay mucho trabajo detrás: camina de una manera concreta, habla en valenciano... Oye, que es un valor: las guapas se ponen feas en las películas y les dan premios, nosotras aprendemos otros idiomas y no nos lo valoran...

P.- ¿Qué más le molesta?

R.- Las etiquetas. Tenemos que asumir todos nuestra responsabilidad y dejar de poner 'mujer en la mediana edad' y esas tontadas, a Luis Tosar o a Javier Bardem no les llaman 'hombres en la mediana edad', y si eres guapísima tampoco", enfatiza. "No he leído que Penélope Cruz está en la mediana edad, pero las de cara normal sí, es injusto".

O cuando se habla de que la jueza es una 'mujer fuerte'. La jueza no es fuerte, es rotunda, dice las cosas como son, es una mujer seria y está enfadada, pero ¿fuerte? Es todo lo opuesto a fuerte porque nadie le da sustento. Nos cuesta decir lo que somos, nos cuesta escuchar y ver a los demás, ponemos etiquetas y no hay que ponérselas ni a las personas ni a los personajes.

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