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Josep Vicent, un gran solitario en medio de la hostilidad general


  • Escrito por Sergio Martínez Ojeda
  • Publicado en Cultura
(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)
© Josep Vicent © Josep Vicent

Desde 2015 Josep Vicent es Director Artístico y Musical del Auditorio ADDA en España. Director Principal de la Orquesta ADDA Sinfónica desde 2018 y de Jeunesses Musicales World Orchestra desde 2005, fue también Titular de la Orquestra Simfònica De les Illes Balears y Director Artístico del Xenakis Festival de Holanda.

Su apasionante carrera como director incluye colaboraciones regulares con algunos de los conjuntos más prestigiosos de España y de todo el mundo: Rotterdams Philharmonisch, Orchestre de Chambre de Paris, Residentie Orkest The Hague, Orquesta Nacional de España, Kiev Symphony Orchestra, Gewandhausorchester Leipzig, Orchestre du Théâtre Royal de la Monnaie, London Symphony Orchestra, Liverpool Philharmonic, Royal Philharmonic Orchestra, Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, Slovenian Philharmonic, Orquesta Sinfónica de Chile, New World Symphony Miami…

El obrero.- ¿Cuándo y cómo tuvo la revelación de ser director de orquesta?

No puedo decir que fuera una revelación. Es resultado más bién de una “evolución” resultado de un crecimiento y transformación gradual (y de algún modo involuntaria) en mi carrera. Aunque siempre sentí admiración por la profesión de Director, el interés era al principio solamente complementar mis conocimientos en mi (en aquel momento) feliz carrera como solista. La transición se produjo de un modo orgánico, natural, paso a paso, y lo que empezó siendo una actividad esporádica acabó siendo mi actividad principal. Amo la Dirección de Orquesta y la oportunidad que brinda de conectar con lo más profundo y abstracto del hecho sonoro. La única revelación en relación a la música que considero de verdad importante es el momento en que un ser humano siente y toma consciencia de la capacidad de afectarnos que tiene el sonido, y de ahí viene todo lo demás….

El obrero.-¿De qué instrumento viene?

Primero fueron los instrumentos de metal, Trombón y Bombardino, en el conservatorio de Altea, donde nací. Tras graduarme en el Swelinck Conservatorium de Amsterdam trabajé muchos años como solista muy especializado en la música contemporánea: los vibráfonos, las marimbas y los setups multi-instrumentales de percusión fueron mi origen. (De hecho, el primer album de un solista español con la percusión se llamó “Fin du Siècle” y lo grabé con solo 18 años producido por Diverdi y la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Exteriores, repleto de músicas de nueva creación). A lo largo del tiempo he ido conociendo cada vez más diferentes instrumentos.

El obrero.-¿Cuál es la clave para ser el mejor director?

Considero que en cualquier proceso creativo lo más importante es no olvidarse de la voz propia, de tu personalidad creativa íntima. No se trata, para mí, en un proceso creativo, de ser el mejor o el peor. Se trata de aportar una visión personal que sirva como generador de nuevas ideas. Así que lo más importante para mí no es ser el mejor en nada, sino ser tú mismo. En todo caso sí me atrevo a decir que el amor por la música y aprender a escuchar de verdad en todos los sentidos son cualidades imprescindibles.

El obrero.-¿Que le diferencia de otros directores? aunque nosotros sí lo sabemos.

Jajajaja, no sé, la verdad, no lo sé… probablemente me diferencia de otras personas que no puedo evitar ser yo mismo, con todo lo que eso conlleva.

Soy perfeccionista y amo mi trabajo, no me gustan los límites a priori del proceso creativo y eso se refleja desde luego en todo lo que hago, también en mi trabajo como director.

Soy un hombre muy ligado a la emoción de la música, la vivo muy intensamente y la verdad es que me entrego en cuerpo y alma a ese proceso. Según lo que escucho decir sobre mí y mis interpretaciones, parece que hay una energía intensa en mis conciertos.

No lo sé, pero sin duda amo mi profesión profundamente e intento que cada preparación de un concierto, de una partitura, sea sincero y lo más profundo que puedo, adentrándome en los orígenes de la música para siempre al final expresar mi propia idea.

El obrero.-¿Cuál sería la obra que más complicaciones le causaría o le ha causado ya?

Aprende uno con el paso del tiempo que a veces “menos es más” y que en muchos casos mirar la partitura con humildad, un poco en la distancia e intentar reflejar con sinceridad aquello que pone allí es el camino más sencillo. Ha habido muchos momentos en que intuitivamente no me he atrevido con determinado repertorio, o en que he considerado que no era aún el momento adecuado para mí. Ha habido músicas que parecían muy difíciles a priori y que a la hora de interpretarlas no lo fueron tanto y viceversa.

El obrero.-Cuando el público oyente observa a un director se pregunta si ¿Moverse mucho o moverse poco en la escena influye para ser un buen director, o es más bien “postureo”?

En mi caso, nunca me he enfrentado mi gestualidad corporal de un modo consciente, no he trabajado nunca para mejorar la coreografía del gesto, incluso puedo asumir que muchas veces, intentando conectar del todo con el mensaje sonoro e impulsar la orquesta en una dirección u otra probablemente no habré sido todo lo elegante que me hubiera gustado, pero te decía al principio que lo más importante para mí es encontrar la voz propia y eso tiene que ver por supuesto con la sinceridad. Se acaba ejecutando, me refiero en el momento de comunicación con la orquesta, con todo tu cuerpo. Por una parte está la preparación intelectual para la obra y luego por otra parte estás tú frente al colectivo de músicos, la orquesta, los colegas, y todo lo que hagas en ese momento va a tener un efecto porque hay un puente que nos une a cada músico con cada instrumento, y al director de la orquesta, incluso al público. A veces un pequeño gesto, una mirada, puede tener un efecto igual de grande o más que marcar con muchísima amplitud un compás u otro. Pero insisto, todo es parte del proceso de comunicación, no se puede simplificar la técnica de dirección en una manera de marcar un compás.

El obrero.-¿El éxito de un director va directamente unido al nivel de los músicos no? Por tanto, Si la orquesta es muy buena es necesario un director.

La función del director es por encima de todo inspiracional, como catalizador del proceso creativo. Somos mucha gente en una orquesta y se trata de unificar en una voz común las intenciones de todos y encontrar esa línea directriz que nos une.

El obrero.-¿ Qué puede aportar un director a las obras que interpreta una orquesta?

Bueno, nuestro trabajo es generar un puente de comunicación entre el sonido que se emite con el instrumento y los públicos que lo reciben. El proceso de trabajo del director es el mismo que hace un intérprete frente a su instrumento solista. El mismo que hace un pianista frente a su piano. La diferencia es que mi instrumento, la orquesta, se compone de un colectivo de seres vivos con corazones, con almas y deseos y con opiniones musicales diferentes a veces. Por eso es mi trabajo de enorme dificultad emocional más allá de lo técnico y artístico. La orquesta ha de desear tocar para ti y para el público. Pero eso no quita que nosotros hacemos un trabajo interpretativo absolutamente similar al de un solista frente a un concierto. Finalmente aportamos nuestra visión interpretativa de la partitura que tenemos delante, y nuestra creatividad es responsable de hacer que el concierto en su totalidad sea un hecho, una obra, en su globalidad.

El obrero.-Todo artista genial tiene una frustración, ¿cuál sería la suya?

Hay un momento en la vida en que todos descubrimos que el tiempo pasa muy rápido y que la vida nos da un espacio muy limitado para hacer todas las cosas que soñamos. La frustración es sentir que hay tantas cosas que seguro que, habiendo sido grandes sueños, se van a quedar en el tintero. Mi consejo es abrazar cada minuto que nos toca vivir, en la música y fuera de ella, con toda la intensidad posible.

El obrero.-¿Qué instrumento solista es el que más le gusta como para dirigir un concierto donde dicho solista es el protagonista?

Mira yo amo los instrumentos de cuerda profundamente pero no sería justo decirte que elijo por uno u otro porque en el fondo se trata del discurso sonoro que genera un instrumento y de cómo adaptas la relación entre la orquesta y el solista a ese discurso sonoro. Eso es igual de emocionante sea un instrumento de percusión, un piano, un violín, una flauta o cualquier otro. Y de todos esos casos tengo recuerdos de conciertos en los que he disfrutado de verdad muy intensamente. El instrumento es el medio, no el fin.

El obrero.-La Batuta: ¿tradición o instrumento necesario?

La batuta facilita las cosas de algún modo, te amplifica el gesto permitiéndote hacer menos esfuerzo. Te ayuda a ser eficaz. Pero, es verdad que las manos sin la batuta tienen una capacidad expresiva muy grande. En mi caso lo cierto es que cuando siento que ya he construido un puente de comunicación y tradición conjunta con una orquesta, la batuta pierde un poco su sentido (exceptuando momentos específicos) y prefiero dedicarme al proceso de abstracción expresiva que refuerzan las manos sin la batuta, al usarlas de ese modo. Esta pregunta que me haces tendría una respuesta muy personal dependiendo quien fuera el director a quien se la hicieras. Prueba de ello es cómo las batutas han ido evolucionando a lo largo del tiempo transformándose de objetos muy grandes y pesados hasta las pequeñas varitas que se utilizan hoy en día.

El obrero.-¿Que es lo que más tenso le pone a la hora de salir a dirigir?

Para mí el concierto es un ritual maravilloso, del ser humano frente al sonido, que nos pone a todos en comunión. Hay elementos, condicionantes, que son imprescindibles para el proceso de ese ritual funcione. Condicionantes que tienen que ver con el respeto al silencio, un determinado ambiente y predisposición en la sala, con la luz, con la colocación de la orquesta, con la mística colectiva en el antes y el después del concierto, la cantidad de público…y un largo etcétera de factores. Si no hay equilibrio (de diferentes maneras) entre todos ellos me genera inquietud. Pero no es para mí un hecho en concreto sino cualquier desequilibrio de la armonía necesaria para que se pueda producir el ritual del concierto.

El obrero.-Entonces, cuáles son sus miedos a la hora de ponerse delante de una orquesta

Conocen esa famosa frase de Beethoven que decía algo así como que “la música se puede tocar con errores pero no sin pasión…”? Mi gran miedo es siempre enfrentarme a una orquesta que no desea hacer su trabajo y que por cualquier motivo personal, laboral, a veces de egoísmos humanos, a veces de ilusiones rotas o de cansancios y desánimos, no esté en ese momento predispuesta para para entregar la pasión que necesita la música. La profesión de músico pierde entonces todo el sentido.

El obrero.-En el excelente auditorio de Alicante, también es un gran estudio de grabación. Si hay mucho público o poco. Influye en su manera de dirigir?

Absolutamente no.

El obrero.-En un concierto por ejemplo para violín y orquesta, de quién es la culpa de que no se oiga el violín?

Estamos generalizando un poco, claro, pero así a priori, en general como usted me pregunta, podríamos decir que la culpa sería seguramente del director que no ha prevenido bien con su orquesta los márgenes dinámicos en los que había que moverse con un solista u otro, un instrumento u otro y/o una obra u otra. Pero también es cierto que en concierto la música ha de estar viva, en interacción constante y hay casos en que se producen otros factores relacionados con el sonido del solista, sorpresas dinámicas en un momento dado, cambios o nuevas ideas interpretativas que afectan los equilibrios. No hay CULPAS, somos todos elementos imprescindibles y hemos de trabajar de la mano en la travesía del sonido. Si se pelean dos tripulantes de un velero y acaba hundiéndose el barco…que más da de quien sea la culpa, no?

El obrero.-¿Para qué sirven tantos auditorios si no hay oportunidades para los jóvenes solistas españoles ?

Para nada. Coincido absolutamente con usted que lo importante siempre es el contenido y no el continente.

El obrero.-¿No tiene la sensación de que cuando el reparto de músicos tiene nombres extranjeros la gente asiste más?

Es verdad que muchas veces nos falta un poco de amor propio y que sin duda muchas cosas hubieran cambiado si hubiéramos sido conscientes mucho antes de que no tiene nada que ver la nacionalidad con la calidad y de que España tiene un elenco de solistas, directores de orquesta, compositores, músicos en general, absolutamente maravilloso. De un nivel global, y más alto, me atrevo a decir. Es una responsabilidad de todos salir de ese paradigma que plantea.

El obrero.-¿Cuál sería su sueño?

Mi sueño ahora mismo tiene que ver con encontrar la paz en las transiciones que te va planteando la vida, con el paso del tiempo, personalmente y con la evolución en la profesión. En eso estamos…Y por supuesto, espero poder seguir disfrutando de la maravillosa profesión que la vida ha tenido a bien regalarme.

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