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Australia termina una reñida campaña con los principales candidatos empatados


  • Escrito por Rocío Otoya
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)
Douglas Cliff / Shutterstock.com Douglas Cliff / Shutterstock.com

El duelo electoral entre el primer ministro australiano, el conservador Scott Morrison, y su rival, el laborista Anthony Albanese, se intensificó este viernes en Australia de cara a los comicios de mañana en los que los dos principales partidos llegan técnicamente empatados.

La inflación que ha disparado el coste de la vida, la rivalidad con China, el cambio climático y la brecha de género son algunos de los asuntos que han centrado esta campaña electoral y un 40 % de los 17,2 millones de australianos empadronados ha votado de forma anticipada o han solicitado el voto postal.

Una encuesta publicada este viernes por el diario Australian Financial Review da el 36 % del voto al Partido Laborista y el 35 % a la coalición Liberal-Nacional, que gobierna el país desde 2013, pero cuando se reducen las preferencias entre las dos principales fuerzas políticas los laboristas ganarían con un 53 % frente la 47 % de la alianza gubernamental.

En el último tramo de campaña, Morrison presumió de su gestión económica y su política en torno a la seguridad y defensa nacional, mientras que Albanese defendió políticas más progresista a favor de la clase trabajadora, las mujeres y la lucha contra la crisis climática.

EL AUSTRALIANO SILENCIOSO

En vísperas de los comicios, Morrison, quien ha sido el primer jefe del Ejecutivo en cumplir su mandato de tres años desde 2007, se centró en hacer campaña en aquellos electorados marginales, es decir sin claro favorito.

Criticado por sus detractores debido a su falta de empatía y comentarios ofensivos frente a las víctimas de incendios forestales, las mujeres violadas, los menores transexuales o los padres con hijos autistas, Morrison espera que el "australiano silencioso" dé prioridad a su gestión económica y a su apuesta por la seguridad y defensa nacional.

Esos "australianos silenciosos", que impulsaron su victoria electoral en 2019 contra todo pronóstico, pueden confiar "en un gobierno que ha sido capaz de demostrar su competencia económica en esta campaña", según dijo Morrison desde Perth a la cadena pública ABC.

Si bien el PIB australiano crecerá un 4,25 % este año y la tasa de desempleo es del 3,9 %, la alta tasa de inflación de 5,1 por ciento en el año fiscal hasta este marzo, la más alta en veinte años, es lo que más preocupa a los australianos de ingresos bajos y medios que sienten el impacto en el precio de la gasolina, los alimentos y la vivienda, entre otros.

Por ello, el líder laborista, Anthony Albanese, hijo de una madre soltera de las clases trabajadoras, apuesta por el cambio en las políticas sociales, ambientales y de igualdad de género, aunque sus detractores le critican la falta de carisma y su inexperiencia en la gestión económica.

"Ésa es la elección a la que se enfrentan los australianos mañana. Tres años más de lo mismo, tres años más de disfunción y desunión o un gobierno laborista unido", dijo Albanese a los periodistas en Adelaida, en alusión a los tres mandatarios que ha tenido la coalición gobernante en nueve años y sus desacuerdos con los Nacionales en torno al cambio climático.

INDEPENDIENTES CLAVE

En estos apretados comicios tienen un gran peso los candidatos independientes de posturas fiscalmente conservadoras Y de protección del medio ambiente, conocidos como los "azul verdosos" por el color azul que identifica a los liberales y el verde de los ecologistas.

Estos candidatos, que incluyen a Zali Steggal, que en 2019 le arrebató el escaño al ex primer ministro conservador Tony Abbot, pueden darle un giro a estos comicios y hasta amenazan el asiento parlamentario del ministro del Tesoro, Josh Frydenberg.

"Si los pequeños son clave para gobernar, será interesante ver cómo se articulan esos intereses", dijo a Efe el experto en procesos electorales de la australiana Universidad de Griffith, Ferrán Martínez i Coma, en alusión a la posibilidad de que ninguna de las principales fuerzas logre la mayoría en la Cámara de Representantes, en donde se forma gobierno.

EL VOTO FEMENINO

"Estoy segura de que será un gobierno para las mujeres", dijo la ex primera ministra laborista Julia Gillard, la única mujer que ha gobernado Australia, al apelar al 8,4 % de mujeres indecisas en estos comicios (frente al 2,8 % de indecisos), según un estudio de la Universidad Nacional Australiana.

Según la directora del Instituto de Liderazgo Femenino de la Universidad Nacional Australiana, Michelle Ryan, los datos indican que "las mujeres pueden tener el poder de decidir quién será elegido como primer ministro".

En estos comicios en que la población está "agotada" por las fuertes medidas adoptada por la pandemia y "muy desilusionada" con los políticos, los candidatos intentan seducir con sus mensajes a aquellos que deciden a último minuto, apunta hoy la politóloga Michelle Grattan en un artículo en la revista The Conversation.

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