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Look Up Now


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Ya sabíamos que los planes estratégicos de empresas y gobiernos se formulan para períodos cada vez más breves, y que sus grandes retos de hoy focalizan sus propósitos en los próximos meses -incluso semanas-, sin mirar más allá y persiguiendo resultados visibles e inminentes. Sin embargo, los grandes debates que rodean a la Humanidad tienen el suficiente calado como para obligarnos a pensar en clave de futuro, y además, de forma conjunta y colaborativa. Este pragmatismo del aquí y ahora, del logro inmediato y tangible, de la visión miope... tiene un reflejo y muy ilustrativo ejemplo en el largometraje estadounidense dirigido por Adam Mckay y estrenado por Netflix en 2021, Don't Look Up (No mires arriba).

Este film, pensado y rodado antes del surgimiento explosivo de la pandemia, es una metáfora de nuestro mundo y, cuanto menos, ha generado un intenso debate. La excusa y argumento central de la película: el descubrimiento de un cometa de gran magnitud que se empotrará contra la Tierra en pocos meses y acabará con la vida humana. El grito "No mires arriba" populista, neoconservador y negacionista se contrapone al "Mira arriba" basado en los datos, la investigación y la razón científica. Y nos coloca frente a uno de nuestros más relevantes interrogantes: cómo afrontamos los retos de nuestro tiempo en clave de consenso, pero con una mirada transformadora en pos de la justicia global y del cuidado del planeta.

La cinta aborda los grandes asuntos de preocupación pública a modo de comedia dramática. El gran dilema abierto en los dos últimos años entre las tesis científicas y las opiniones políticas está protagonizado por dos astrónomos, Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence) y Randall Mindy (Leonardo DiCaprio). Y parece que, aquí también, ganan las ideas frívolas, las impresiones, el espectáculo y las emociones. Porque lo que cuentan no interesa como preocupación, sino como relato audiovisual. Lo que cuentan es importante y urgente, pero se convierte en trivial y pasajero.

En las más de dos horas de narración hay sitio para todas las incongruencias de nuestras sociedades y se da cabida a todos los personajes del panorama público. El del tecnólogo multimillonario, un personaje mezcla de Steve Jobs, Bill Gates y Elon Musk, que con sus ocurrencias somete al poder político y guía al planeta hacia sus propios intereses. El de la indiferente mandataria del país, avezada imitadora de Trump, protagonizada por una excelente Meryl Streep, acompañada de su hijo Jason (Jonah Hill) como jefe de gabinete. Y el de los dos conductores de un espacio televisivo de éxito del mal llamado "infoentretenimiento", que persiguen aumentar la audiencia a costa de cualquier historia que concite el morbo, sin preocuparse por su verdadera trascendencia.

Cuando José Saramago publicó Ensayo sobre la ceguera recreó otra situación extrema en la que parte de la población asumía diferentes roles de control y poder, mientras otra caía en la pobreza y la inmundicia. Esta novela es otra demostración de la incapacidad del ser humano para afrontar las crisis de forma racional. Pues Don't Look Up trata de mostrar una situación semejante y, sobre todo, la absurda reacción de hombres y mujeres que miran al aquí y ahora, a ras de tierra, sin levantar la cabeza para divisar el tsunami que se avecina unos metros más allá. Cuando uno se eleva sobre un terreno tiene la ventaja de verlo en su conjunto, con una perspectiva global, e incluso es posible que pueda pronosticar el futuro de modo más completo y preciso. Pues eso es lo que no está sucediendo hoy.

El cambio climático, la desigualdad, la tecnología... son retos que requieren mirar arriba para desprendernos de las inercias y ataduras a las que nos somete el día a día. La búsqueda del poder, del prestigio, de la riqueza y del control nos están impidiendo mirar arriba. Las decisiones políticas no son compatibles con el cálculo electoral, ni las decisiones comerciales deberían estar limitadas a las cuentas de resultados. Lo inmediato suplanta a lo importante, lo urgente se convierte en intrascendente. Cuando los científicos Dibiasky y Mindy alertan de su descubrimiento no son conscientes de que quizá el mundo no está preparado para prestar atención a las grandes historias que le deben hacer virar 180º en su trayectoria autodestructiva.

Doctor en Comunicación por la Universidad de Deusto, es profesor de ética profesional y comunicación organizacional en el Grado de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

Tiene publicados los siguiente libros: Ética del profesional de la comunicación (2004), junto a Arantza Echaniz; Comunicación para el desarrollo; la reponsabilidad en la publicidad de las ONGD (2009); Proyectos de comunicación (2012), junto a Elvira García; y Ética profesional para una comunicación como encuentro (2017).

En la Universidad de Deusto desempeñó la dirección del Máster en Gestión de la Comunicación Audiovisual, Empresarial e Institucional (2005-2012), y desde 2018 es coordinador del Grado en Comunicación.

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