Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

"Las palabras debidas" que un poeta dedica a su madre fallecida por covid


  • Escrito por Marina Estévez Torreblanca
  • Publicado en Cultura

"Convengamos en que es la vida y el destino y la mierda de la fortuna,/de acuerdo, pero no hay derecho/ni al dolor perenne/ni al silencio ni a la soledad/en las despedidas", son algunas de "Las palabras debidas" que Ricardo Rodríguez dedica a su madre, fallecida por covid, en su último libro de poesía, del que habla con EFE.

Los diálogos pendientes y las conversaciones por retomar impregnan la obra "Palabras perdidas" (Olé Libros), en el que se incluye este poema. Una buena parte del libro estaba escrito cuando irrumpió la enfermedad que el propio Rodríguez (Cabezamesada, Toledo, 1968) sufrió de un modo grave.

"Algún día deberemos saldar cuentas con nosotros mismos para terminar de asimilar el torrente de vida que se nos robó y reconstruir la vida que nos queda por delante" explica el autor. El 22 de marzo de 2020 le llegó la noticia de la muerte de su madre mientras él se encontraba ingresado en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid).

Meses después convirtió el dolor en nuevos versos y recompuso también las prosas poéticas incluidas en el poemario. "Me pareció de una crueldad tremenda que tuviera ese final, cuando tenía derecho a otro. Es como si se hubiera rematado con la soledad una vida que ya había sufrido demasiada entrega en silencio, como tantas mujeres de su generación que dedicaron su existencia a la felicidad de los demás pero jamás tuvieron el derecho fundamental a una propia", reflexiona el poeta.

También novelista -"La moral del verdugo" y "El secreto de Sócrates"- y técnico de Hacienda -ha escrito el ensayo "Los impuestos en la ciudad democrática"- el escritor firmará este próximo viernes en la Feria del Libro de Madrid entre las 17:00 y las 19:00 horas (caseta 303) esta obra de estilo sencillo y depurado.

"He rondado entre cretinos/como quien trasnocha con vampiros/y brinda con la sangre de los muertos (...) Miradme;/no soy un hombre fuerte. (...)/Amo infinitamente más la ternura pequeña y secreta/que la conquista de los cielos", se confiesa en el poema "Convocatoria".

"Salvo el poema dedicado a mi madre, que me salió en menos de una hora, trabajo muchísimo, dos o tres semanas, en cada poema, hasta conseguir la sencillez suficiente", explica.

Y es que, como decía Aleixandre, para él la poesía es comunicación. Por eso concibe estos versos (ha publicado antes los poemarios "Cucharadas de mar" y "Rebato de amor") como un diálogo en el que están las palabras pronunciadas, pero también las que se hubieran dicho y revivimos.

"Este libro quiere ser una convocatoria para el retorno" y un "sendero de vuelta a la vida, en estos tiempos difíciles, en el que las palabras que nos debemos sean las pequeñas piedras que habíamos ido dejando al caminar, para el reencuentro".

"A menudo podría dar la impresión de que las palabras que no dijimos, las confesiones que jamás nos atrevimos a hacer a quienes amamos, las meditaciones que para nosotros mismos guardamos (...) se oyen en el aire, igual que ecos extraños, como si fueran recuerdos, meditaciones y confesiones de otro", sugiere Rodríguez.

Un silencio, en este caso colectivo, que teme que podría darse en algún momento con la propia pandemia de covid, enfermedad por la que aún sufre secuelas.

Confiesa que tiene miedo de que la sociedad quiera hacer pronto como si aquí no hubiera pasado nada, como ocurrió con la epidemia de 1918.

"No creo que debamos quedar obsesionados, pero sí saldar cuentas de alguna manera y encontrar la parte positiva por ejemplo en la generosidad y la entrega" de los sanitarios, remarca, aunque reconoce que no es muy optimista respecto a la idea repetida de que de esta experiencia saldremos mejores.