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A la actriz Karin Viard le gusta que "Las apariencias" critique la banalidad


  • Escrito por Alicia G.Arribas
  • Publicado en Cine

Karin Viard, protagonista de la película "Las apariencias" que se estrena este viernes en España, asegura que lo que más le gusta de esta obra de difícil encasillamiento del francés Marc Fitoussi es su capacidad de crítica de "esos valores superficiales que se basan en el poder y en el dinero".

"Todo eso es bastante vano -opina-, porque lo que cuenta sin duda son las relaciones sinceras, la confianza, el pacto de honestidad que se forma entre la gente", pero en esta película, reflexiona, "lo que se muestra es una sátira social en la que el reconocimiento, el poder o el dinero, cosas que para mí son superficiales, pueden ser la columna vertebral de la vida de mucha gente".

La actriz, trece veces nominada al César (los Goya franceses) y tres premios ganados, habla un poco de español "con acento de Yassir Arafat", bromea en una entrevista con Efe vía Zoom, porque tiene una casita en Formentera a la que va siempre que puede; no así en la pandemia, cuenta, que tuvo que quedarse en París.

"Estuve bien", dice, porque tiene la suerte de tener un piso muy agradable, pero aún así fue duro, con todo cerrado, también los cines, se lamenta. A ese respecto, señala que es "difícil" saber qué va a pasar con el cine; "las series, las plataformas, han cobrado mucha importancia y es posible que esto modifique la percepción y las necesidades de la gente sobre lo que quieren ver, pero aún nos falta perspectiva, es demasiado pronto", considera.

En "Las apariencias", basada en la novela negra "Engaño" de la sueca Karin Alvtegen, Viard despliega un surtido de registros: amante, profesional competente, esposa enamorada, o cursi y quisiquillosa vecina, pasando por doliente mujer engañada o aprensiva y aterrorizada, preocupada por la seguridad de su hijo.

"El director -explica- me propuso que el personaje estuviera muy preocupado por las apariencias y por su vida social y yo decidí que también fuese una mujer muy enamorada de su marido porque eso le daba una dimensión más ambiciosa y más profunda: que ese amor le condicionara ese miedo a perder su estatus en ese pequeño mundo".

Eve (Viard) y Henri (Benjamin Biolay) son un matrimonio francés que vive en Viena, él es un prestigioso director de orquesta y ella dirige una biblioteca. Tienen un niño de seis años, adoptado no saben exactamente en qué país de Latinoamérica -tampoco les importa, les parecen todos iguales- y son aparentemente felices.

Forman parte de un pequeño círculo francés afincado en la capital austríaca, un entorno burgués de gente que trata con desdén al servicio, critica sin piedad a los "perdedores", son hipócritas y van sobrados en cualquier discusión.

"Pues no me pareció muy difícil (interpretar a Eve), al revés -dice la actriz, nominada al César por "Potiche" (2014)-, me gustaba mucho esa fortaleza y esa fragilidad al mismo tiempo, con la que me identifico bastante".

Viard explica que era la primera vez que trabajaba con Fitoussi, un director especializado en comedias costumbristas "de esas que hace muy bien Francia, pelis que consisten en reírse de las pequeñas miserias relacionadas con el estatus social".

"Él tenía ganas de hacer otra cosa, y estuvimos de acuerdo. Experimentamos con diferentes géneros y, al final, salió una sátira social pero llevadas las cosas a thriller amoroso o algo así", señala la protagonista de "La familia Belier" (2014).

Rodada en dos idiomas, francés y alemán, juega también con el doble rasero de los personajes que viven rodeados de mentiras, entre secretos del pasado que afloran y espionaje de móviles e emails, que usurpan sin inmutarse.

Y giros en la trama que la alejan de la típica película de infidelidades, que también hay. El filme se nutre de referencias al clásico "Piel de asno" de Jacques Demy; un modo de "recrear un universo de ensueño, el de la protagonista cuando era pequeña", entiende la actriz, cuyo personaje se mira en los ojos de la protagonista de la cinta de 1970, Catherine Deneuve, y hasta emula en su vestuario los colores "imposibles" de la princesa del cuento incestuoso.

Viard empatiza con Eve porque ella también proviene de una familia humilde; "Eve se avergüenza de sus orígenes un poco horteras pero después de sus experiencias llega a sentirse orgullosa, y los recupera", dice, en un último gesto simbolizado con un viaje en calesa por París.

"Cuando yo llegué a París (desde Ruan, capital de Normandía, donde nació en 1966), sentía un poco de vergüenza y me sentía perdida porque no tenía los códigos, pero aprendí a superarlo, y de ahí esa conexión con el personaje", remata.

La película llega a las salas españolas el viernes 16 de julio.