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Zizek y lo real lacaniano


  • Escrito por Félix Recio
  • Publicado en Cultura

Dos son las fuentes principales que orientan el pensamiento de Slavoj Zizek. El idealismo alemán y el psicoanálisis, en ambos casos, el punto de encuentro estaría en lo que Zizek denomina como “brecha ontológica”, una fisura en el orden del ser que se manifiesta como exceso o defecto. En el idealismo alemán, el cogito y la subjetividad se acompañan de una negatividad inherente y que es constitutiva del sujeto. El idealismo, ya no contempla el paso de lo “salvaje” a una subjetividad civilizada como un tránsito, meramente sucesivo, en el transcurrir de los tiempos, sino como una simultaneidad, una coexistencia en el ser. La luz de la razón se acompaña de sombras.

Para Kant, “la locura”, “lo diabólico”, “el mal” son constitutivos del ser, su esfuerzo por construir un imperativo universal e incondicionado, más allá del sujeto pues no se atiende a la singularidad y circunstancias de este, es el intento de construir una ética como barrera de contención al mal. En relación a esta negatividad constitutiva, Schelling, la abordará como “la noche del sujeto”, mientras que Hegel se referirá a ella como “La noche del mundo”. Zizek, cita el siguiente pasaje de Hegel extraído del libro “Filosofía de lo real”. Hegel, escribe “El ser humano es esta noche, esta nada vacía, que lo contiene todo en su simplicidad, una naturaleza inagotable de muchas representaciones, múltiples, ninguna de las cuales le pertenece. Esta noche, puro yo en representaciones fantasmagóricas es noche en su totalidad…………se vislumbra esta noche cuando uno mira a los seres humanos a los ojos, a una noche que se vuelve horrible”.

La otra fuente fundamental de Zizek es el psicoanálisis. Freud, en “Más allá del principio del placer” ahondará la brecha ontológica, la negatividad, pues la pulsión de muerte es una satisfacción paradójica por ser una satisfacción en la insatisfacción. Del tal manera que el sujeto puede buscar su “bien” en su propio mal. El superyó freudiano, el síntoma, las formaciones del inconsciente, son otras categorías de Freud que hacen referencia a la división subjetiva: el mandato superyoico imposible de satisfacer, el síntoma como metáfora de lo reprimido, otras manifestaciones del inconsciente, sueños, lapsus…..donde el sujeto del inconsciente aparece donde el yo no piensa. Lo reprimido en Freud no es el sofocado pues siempre retorna junto a la inercia pulsional.

Sin embargo, la brecha ontológica está orientada, en Zizek, a pensar la emancipación, pues hay una homología entre la división del sujeto y lo social. Lo social está atravesado por la desigualdad y el antagonismo, siendo el conflicto constitutivo tanto de la sociedad como del sujeto. Todo un conjunto de filósofos y pensadores han encontrado en la obra de Lacan una forma de relanzar la filosofía y la teoría política. En su momento, Althusser se sirvió de la noción freudiana de sobredeterminación del sueño para pensar la ideología. En la actualidad, aparte de Zizek, autores como Ernesto Laclau, abordan la hegemonía de Gramsci con la noción de “punto de capitonado” de Lacan; Alain Badiou, y su noción de acontecimiento; Judith Butler y el feminismo, leyendo a Lacan por medio de Foucault; Castoriadis, Zaziropoulos, etc, conformarían lo que se ha llamado “la izquierda lacaniana”. El propio Zizek trabaja la noción lacaniana de “imposible” de forma política, pues posibilitar lo imposible es que la brecha en lo social sea menos lacerante.

Zizek, utiliza todo un conjunto de nociones de Lacan: el sujeto como vacío, el goce, el plus de goce, el objeto a, el fantasma, lo real, lo simbólico y lo imaginario, el sinthome, Das Ding, ética de lo real, etc para pensar el capitalismo: la ideología, el poder, la emancipación, la publicidad………..intentando que el cine, del que es un apasionado, sirva de ilustración y ejemplo.

El sujeto y la sociedad son entidades divididas, fracturadas. Si en Lacan, el sujeto del inconsciente es una emergencia evanescente, resto que queda en el deslizamiento de todos aquellos significantes que tratan, sin éxito, de representarlo; en Zizek, siguiendo a Lacan, el sujeto es la condición transcendental, de la subjetividad, resto o vacio de la significación, no solo efecto de esta, sino condición de la significación misma pues relanza la significación tratando de colmar ese vacío, ese intento de colmar es plus de goce, la dimensión de lo Real, que acompaña al discurso, a la significación.

Para Zizek, la sociedad sin fractura y reconciliada es un imposible, dado que el antagonismo es constitutivo de lo social mismo. Es la dimensión de lo Real, es el goce de cada uno lo que echa por tierra las ensoñaciones útopicas. El Goce es intransitivo, no hace lazo, por ser singular, pues aunque se estandaricen los goces, socialmente, no quiere decir que se compartan. Se podrá gozar juntos pero la satisfacción de uno no es la satisfacción del otro. En esto Zizek, sigue el “no hay relación sexual” de Lacan.

Es precisamente esta fractura lo que la ideología tratará de velar. En “El sublime objeto de la ideología”, Zizek aborda a esta de una forma diferente a como lo hace la tesis clásica. La ideología sería algo más que una manera de ocultar o distorsionar una realidad subyacente, algo más, que naturalizar la explotación y la desigualdad, no es el mero encubrimiento de la desigualdad económica. La ideología construye simbólicamente la realidad, construcción fantasmática que elude el antagonismo, dando una idea de una sociedad virtualmente cohesionada.

Lo real imposible, lacaniano, hace según Zizek, que la ideología tenga un carácter fantasmático pues es una respuesta, en parte fallida, al carácter traumático, a la “brecha ontológica” que es constitutiva, para Zizek, de lo social. El fantasma es una forma de construir a un Otro que a causa de su goce nos descompleta, nos causa adversidad y que si no fuera por ese Otro la comunidad estaría unida, integrada en un todo orgánico. La ideología es una manera de escenificar el encuentro con un Real excesivo, no dominable. Esa escenificación se hace bajo la fórmula de un Otro que “nos roba el goce”. Virtualidad de una completud comunitaria que seria posible en la restitución de lo que ese Otro nos “roba”.

Zizek, pone el ejemplo de la ideología nazi, la figura del judío como responsable del robo/sabotaje de la armonía social, al imputar a esta figura la condición de un Real excesivo no integrable en el sueño de una de una comunidad aria. Exterminio o reducción de ese Otro que supuestamente impide la persecución de lo imposible.

Para Zizek, la ideología no solo es una forma de abordar, fantasmaticamente, la completud: la ciudad ideal de Platón, la comunidad aria, la armonía multicultural……es también, en algunos casos, una manera de mantener una distancia respecto a la armonía que se persigue. Si el nazismo buscó en la realidad los aspectos traumáticos de su programa, no siempre ha sido así. La ideología puede combinar, la construcción imaginaria de una completud y a su vez evitarla, para no encontrarse con lo real traumático que conllevaría un cambio en profundidad.

Este doble aspecto de lo ideológico en Zizek: completud imaginaria/ evitación real, es deudor de dos categorías psicoanalíticas: el fantasma, del que hemos dicho algo, y de Das Ding, la Cosa. Esta última categoría, la teorizó Freud y la retomó Lacan. Das Ding, es un mito de completud imposible, del que hay que mantenerse distante por su carácter traumatico. La ideología convertiría la imposibilidad constitutiva en posibilidad postergada. Se me ocurre, que el independentismo en Cataluña podría ilustrar esta doble manera de ser de lo ideológico: 1) construcción de un Otro que roba o impide, “España nos roba” y 2) la declaración unilateral, anunciada pero evitada.

Esa evitación se produce en lo que se ha llamado “Nuevo orden mundial”: democracia global basada en los derechos universales, erradicación de la pobreza y de la exclusión social……El nuevo orden se convierte en una invocación rutinaria de un ideal indefinido y pospuesto en el tiempo, evitando así el cambio traumático que conllevaría un cambio en esa dirección. La noción de imposibilidad, que tiene que ver con lo Real lacaniano, subyace en la perspectiva política de Zizek, no es posible una sociedad libre de antagonismo y transparente, pero se trata de pensar políticamente la imposibilidad. Desde la emancipación, posibilitar lo imposible por medio de una ética de lo real, que pueda recomponer los marcos simbólicos. La reflexión sobre la ética se desarrolla también por otros colegas de Zizek en la Universidad d Liubliana., por ejemplo Alenka Zupancic, “Etica de lo Real: Kant, Lacan”.

Es la categoría de lo Real, lo que le hace decir a Zizek que el poder no es puramente simbólico, pues se acompaña siempre de un suplemento obsceno, lo inconfesable, que no debe salir a la luz, pues los secretos oficiales y el material clasificado no siempre obedecen a motivos de “seguridad nacional”, sino a la protección de ciertas conductas. Zizek, señala como Lacan leyó de forma diferente la “Dialectica del Amo y el Esclavo”, de Hegel. Para este último es el miedo el que decide las posiciones, el Amo no teme a la muerte a diferencia del Esclavo. Para Lacan, en su lectura de Hegel, no es el miedo sino el goce. El Amo es el que goza a diferencia del Esclavo que renuncia al goce por el trabajo, mientras sueña con gozar en el futuro.

Es también la categoría freudiana de superyó, la que permite a Zizek pensar ese aspecto del poder, pues el superyó freudiano es un mandato que obliga aunque no acaba de satisfacerse. Será Lacan quién aborde el superyó como un “Goza”, encontrando una homología entre el superyó y el capitalismo, pues este ´produce un sinfín de necesidades para satisfacer un goce que es siempre una falta en gozar. Al igual que el superyó, cuanto más se le obedece más insiste en su mandato. Zizek, pone el ejemplo de Coca Cola, se bebe para saciar la sed y ,sin embargo, al beber nos da más sed. El goce no se sacia pues relanza la falta en gozar, en esa lógica el capitalismo se procura una sujeción de los sujetos.