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EL PERIÓDICO
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Instanterías


-Una mujer sonámbula avanza por una calle desierta. Ha soñado que el escape de gas de una cocina la ha hecho salar por los aires. El horror se adueña del tiempo que transcurre.

-De un chalet simétricamente perfecto con filipina de banco delantal sale un hombre muy guapo que conduce un descapotable. Su cabeza gira al ritmo del volante, el perfume embriaga las maderas enfiladas. Al poco sale otro hombre, quizá más guapo, se sube a un Mercedes. El bienestar y el éxito se palpan tras una noche de amor apasionado.

-Cuando llega el declive hay que sujetar las columnas de la paciencia que se mueven con la amenaza de hundir el edificio.

-No te han dejado explicar quién eres y ese dolor te ha minado sin perdón ni explicaciones. Para mucha gente ha estado prohibida la posibilidad de besar en público los labios que ama.

-Devoro a dentelladas el muro de cristal que, cuando me alejo o te alejas, se alza pertinaz entre tu imagen y mis besos. Camino por el sol de junio con tu nombre incrustado en las manos.

-Se paseaba con su hija por un verde sin cuidar y sentía que la vida se le escapaba por los ojos y los pies que pedían huir de aquel infierno.

-No hay mañana posible para los enfermos y los adictos cuya propensión desata todos los males a las familias descompuestas.

-Una bicicleta repara ausencias, un libro ensancha la vida. -Era tan roñoso e interesado que se murió en un vómito de miseria.

-Con un cuarenta por ciento de paro juvenil, mientras los que ocupan sus puestos están de baja eterna sin control alguno, a qué aspiramos.

-Construyó con manos de mariposa en la mesita de noche un altarcito de velas y vírgenes, allí se iba a rezar por su madre, había contraído una extraña enfermedad.

-Necesitaba una mujer que le hiciera vibrar, llevaba tiempo sin hacerlo.

-Asusta porque lo que tenemos es miedo. Gloria al viento que lo despeina. -Su vacío ideológico hacía aumentar sus carnes que se movían sin control.

-El corrector del móvil en su genialidad, unido al subconsciente, adivina palabras nuevas y emociones dispares, es tan gracioso como peligroso y malvado. Sincronizado con nuestro cerebro y pensamientos ocultos es tan aliado como enemigo.

-Había una vez un hombre ojeroso y triste de tez macilenta y bronca voz. Era de su gusto dejar al adversario mohíno y triste por sus insolencias, medias voces, sugerencias y olvidos. La pobre adversaria, en esta ocasión, una humilde profesora de un instituto periférico, sufría con resignación cristiana sus desplantes y ocultaciones.

-Se sentía tan artista que el mundo de los mortales esforzados le parecía pobre y vulgar, prosaico y descuidado.

-Que los niños aprendan lo que de verdad importa.

-Escribo en los cafés, el murmullo es mi compañía.

-Beso tus besos en mis párpados. Acelera la tarde con una sonrisa que mis ojos te buscan y te esperan.

-Náuseas decrépitas inundan las dudas insaciables del desamor

-La violencia ejercida contra las mujeres y los colectivos marginados es todavía la señal de nuestro tiempo, la vergüenza que nos sonroja.

-Tu desdén es una canción de cuna y tus ojos un cigarro después del amor. -Albergas en los pliegues de tu alma una geografía recóndita a la que siempre vuelves.

-Solo deseándote sonrío en este abismo de dolor. Te siento.

-Te convido a creerme cuando digo futuro, si lo dice Silvio, por supuesto.