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José Fraguas: una nueva visión clásica pero actual de Vivaldi


La Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Música cierra su temporada acogiendo en su escenario el 3 de julio un recital protagonizado por el violinista José Fraguas. En esta ocasión Fraguas estará acompañado en escena por el Ensemble Musique Des Vies, todos los intérpretes de formación franco-española para interpretar Ocho Estaciones de Vivaldi y Piazzolla.

El violinista José Fraguas nació en 1998 en Madrid y ha pasado la mayor parte de su vida formándose como músico. Ahora culmina con estudios de master y comienzo de doctorado. José Fraguas que hasta 14 años ininterrumpidamente cursó sus estudios en Francia, concretamente en el conservatorio de Cholet y el de Nantes, ha seguido manteniendo contacto con el país vecino quienes le han considerado este año como le musicien renovateur en una entrevista concedida a France Culture. Un año más tarde entró a formar parte de la Academia de Alto Rendimiento de Sergey Fatkulin (Madrid/Bonn), siguiendo su formación con diversos maestros como Manuel Guillén, Zhakar Bronn, Yuri Volguin y en especial Shlomo Mintz. José Fraguas quien ha recorrido escenarios de todo el mundo ha sido siempre muy crítico con la falta de oportunidades que hay en nuestro país para los músicos y “lo mucho que se nos maltrata en muchos aspectos, nada mas terminar mi grado de psicología reaccioné a este abuso tan grande y apenas perceptible para la gente”, respondió en Le Courrier de L’Ouest. En su todavía etapa de estudiante comenzó a recorrer concursos internacionales recibiendo varios premios entre los que destacan Musique en famille Paris, el Forum Musikae, Jóvenes interpretes de Xátiva o el concurso de Juventudes Musicales, con menciones de honor en su expediente académico. “Los concursos te hacen trabajar, son metas cuando no hay conciertos y teóricamente un manager se hará cargo de tu carrera si has ganado, claro” ha comentado en diversas entrevistas para a continuación esgrimir: “pero eso luego no es verdad, está todo muy manipulado, los músicos sufren y al final lo que importa es estar sobre el escenario y conquistar al público porque el respeto se gana día a día”. José Fraguas no es un violinista al uso, se considera un “autodidacta” que tiene que seguir estudiando toda su vida. Cuenta ya en su juventud con cuatro discos de investigación sobre músicos españoles como Sarasate, Manuel Quiroga, Joan Manen o Francisco Estévez. Ha sido y es militante de la pureza y de la brillantez interpretativa, “no me considero un violinista de concursos, necesito el público de verdad a quien llegar al corazón, no solamente los fiscales de la música importan, para ellos no se cuanto tiempo más trabajaré”. Los que le conocen saben de su compromiso nadalesco y obsesivo por el escenario, compartiendo generosamente su talento simplemente para agradar a otros y en muchas ocasiones como adalid de causas humanitarias.

El compositor italiano compuso alrededor del año 1721 Las cuatro estaciones, publicadas por el editor Michel-Charles Le Cène en 1725 en Ámsterdam, junto con otros ocho conciertos para violín, como parte de la colección Il cimento dell´armonia e dell´inventione Op. 8. Una colección de cuatro conciertos pensados para violín y orquesta, donde cada parte está dedicada a una estación del año. Asombra la modernidad de sus acordes y la manera respetuosa con el autor pero inteligente y muy actual de José Fraguas. Concluida la mitad del pasado siglo XX, Astor Piazzolla (1921–1992), gran maestro argentino del tango, supo como nadie difuminar casi hasta la inexistencia la línea entre la música clásica y la popular de su país. Entre 1996-1998 el compositor ruso Leonid Desyatnikov planteó una nueva disposición de las obras originales con la que crear un vínculo más evidente entre Vivaldi y Piazzolla, estructurando cada una de las obras en tres secciones y reescribiéndolas para violín solista y orquesta de cuerdas. En cada obra incluyó algunas citas de la obra original de Vivaldi, aunque como las estaciones se invierten dependiendo de los hemisferios norte y sur, los elementos citados del invierno vivaldiano se introdujeron por ejemplo en su Verano Porteño. Astor Piazzolla se inspiró en el trabajo del compositor italiano y siguiendo su modelo creó las Cuatro Estaciones Porteñas en las que se unen elementos del tango, la música europea y el jazz. Un acontecimiento único de expresividad y unión entre el hombre y la naturaleza que no deja indemne a cualquier oyente aunque no sea especialista en la escucha de obras clásicas.

Ficha artística:

Ubicación: Auditorio Nacional de Música - Sala de Cámara.

Enlace: https://www.entradasinaem.es/ListaEventos.aspx?id=6&idEspectaculo=992&idEvento=9283

Violín - José Fraguas Ensemble

Musique Des Vies

Programa: 8 Estaciones de Vivaldi y Piazzolla