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El Ejército birmano y rebeldes kachin combaten en el norte del país


Los combates entre el Ejército birmano y rebeldes de la étnica kachin continúan este miércoles en el norte del país tras varios días de enfrentamientos que han supuesto bajas significativas para las fuerzas golpistas, según los medios locales.

El portal de noticias Myanmar Now informa que los combates se intensificaron en los últimos días después de que el Ejército Independiente Kachin (KIA, siglas en inglés) tomara el 25 de marzo una base cerca de la frontera con China que estaba en poder de las fuerzas de la junta militar desde 1987.

El medio indica que el Tatmadaw (nombre del Ejército birmano) sufrió "bajas de peso", incluida la de un comandante, mientras intentaba recuperar la base el pasado fin de semana con una ofensiva aérea y por tierra, con cientos de soldados desplazados.

El coronel Naw Bu, del KIA, declaró al diario The Irrawaddy que el Ejército lanzó varios ataques aéreos entre el sábado y el martes para tratar de recuperar la base y advirtió de que "el Tatmadaw está reforzando sus soldados y los enfrentamientos se podrían intensificar".

El Tatmadaw ha incrementado los ataques contra civiles en zonas controladas por los kachin y también los karen (este), que llevan décadas levantadas en armas.

Al menos 40 personas han muerto por los ataques del Ejército en estas zonas desde el golpe de Estado del 1 de febrero y miles de ellas han tenido que huir de sus hogares, especialmente en las regiones controladas por la guerrilla karen, donde 24.000 personas han sido desplazadas, según la oenegé Free Burma Rangers.

Además de los combates con las guerrillas étnicas, el Ejército y la Policía ejercen una brutal represión contra los manifestantes que reclaman la vuelta de la democracia.

Según datos de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP), al menos 714 personas han muerto por esta represión mientras que más de 3.000 personas han sido detenidas.

El Ejército birmano justifica el golpe de Estado por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta Aung San Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, con el aval de los observadores internacionales.