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EL PERIÓDICO
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Tu pupila azul… ¿es poesía? (continuará)


Eso nos decía Bécquer en un “arrebato” posromántico, y casi todos caíamos rendidos a sus versos tan fáciles de aprender, repetir y pegotear en nuestras carpetas escolares.

Esa poesía nos gustaba porque sabíamos de qué “iba”, nos llegaba…a algunos les parecía cursi, hoy diríamos algo moñas pero nos quedábamos tranquilos porque advertidos de la dificultad de comprender versos, los poemas del sevillano, algo nos transmitían. Algo comprensible y próximo, nada arcano y mucho menos, oscuro. Hablaba de amor y punto.

Claro que si nos remontamos hasta épocas pretéritas la poesía se hacía insufrible: desorientados con la “donna angelicata”, el “locus amoenus”, el “ubi sunt”, el “beatus ille”, el “collige, virgo, rosas”… hemos andado como elefante en cacharrería para vislumbrar algo y sacar un mínimo mensaje atinado y acertado…Tino y acierto, ¿para quién y para qué?

¿Hay que entrever fosforescencia en la métrica?

Y llegó otro andaluz que rizó el rizo y nos sumió en las oscuridades más abisales del verso con sus “culteranadas”. Ni que el conceptismo por lo de breve fuera más fácil de desentrañar.

Siempre he mantenido que la poesía gongorina es pura fórmula matemática y en cuanto descubres la ecuación, simple por cierto, de metáforas, la incógnita está despejada.

Por el contrario, su rival en estas lides líricas, se las traía. Quevedo tiene tela.

Parece que entre piratas y gitanos se “hizo la luz”, y la poesía de la guerra nos condujo a un mar “abierto” en dos, embravecido de sentimientos maltrechos y descalabrados, reivindicaciones y gritos, lamentos y tortura; ahí es donde se descuajeringó el cuarteto, la redondilla y el serventesio; todo fueron octavas reales, dominó la silva y el encabalgamiento, abrupto por supuesto, el hipérbaton, la sinécdoque…tan ofuscados como la vida que estaba alimentando versos sueltos.

Los novísimos estaban desatados y el “malditismo” finisecular metió el dedo en la llaga.

Dónde vamos a parar con esto de la trova…

Tu pupila azul ¿es poesía?

Algo de eso queda. Quizá el color. Así lo entonaron Golpes Bajos que hicieron del “azul del mar” su bandera en los malos tiempos para la lírica.

Para casi todo hay fórmulas…incluso para leer poesía: las redes están llenas de recetas y consejos que advierten de las razones y modos de “uso y empleo”.

La poesía ayuda a intensificar, condensar, empatizar…hay que leerla no una sino ene veces, en voz alta, en voz baja, en silencio, tranquilamente, sentados o tumbados en soledad y en compañía…Hay que cantarla, escenificarla.

En dichos prospectos “farmacéuticos” se les olvida la definición, la especificidad de sus componentes “físicos y químicos”, la compatibilidad con otro tipo de lecturas y la dosis adecuada, no vaya a ser que su ingesta provoque efectos secundarios adversos.

Y por supuesto, el modo de conservarla.

Creo que hay que leer poesía: desde la pupila azul al recuerdo paterno medieval, desde los lloros por la cebolla hasta las damas cortesanas áureas, desde el intimismo femíneo hasta el arrobo asceta, desde el ocaso ciego hasta los globos uno, dos y tres…

Intentarlo una y otra vez. De a poco. O de golpe. Cuando queramos: ¡qué importantes resultan la apetencia y la inclinación personales! Y la actitud y la disposición, por supuesto. Sin vergüenza ni complejos por eso del qué dirán.

A mí me parece que si en algo hay libertad es en la lectura de la poesía: en el modo y en el mensaje. Porque igual ni hay mensaje: solo estética, o tampoco; el placer de la escritura, del ritmo o la arritmia, del “me convence o me disgusta, de vaya pérdida de tiempo o voy a seguir un poco más, para luego o ya tengo bastante”.

Ahí es donde somos nosotros.

Y eso de la pupila azul… pues más bien aprendí que siempre es negra como el tizón.

Que el color viene en el iris…licencias poéticas.

Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.

Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.

Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…

Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.

Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.

Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.

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