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El mito de la Alhambra, a todo color


"La Alhambra es a la arquitectura lo que la poesía es al lenguaje, una proyección de un ideal, de un sueño", afirma la poeta Aurora Luque en una singular publicación ilustrada que aporta una nueva visión del monumento nazarí desde el punto de vista cultural, arquitectónico, histórico y turístico.

Se trata de la séptima edición de 'Espacios abiertos', una colección publicada por el editor Pedro Tabernero y el sello Grupo Pandora que, bajo el título 'Granada. Alhambra', traslada al lector a algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad palatina a través de evocadoras imágenes del ilustrador Alfredo González, más conocido como Alfredo.

El dibujo es el protagonista en este libro inspirado en la unión de la literatura de viajes y la ilustración que propone al lector un recorrido por la historia de la Alhambra a través también de las aportaciones del historiador del arte Rafael López Guzmán, la poeta y escritora Aurora Luque y el arquitecto Rafael Manzano Martos.

"La Alhambra no se destruyó, se deterioró y se cambiaron sus usos", concluye López Guzmán su repaso por la historia de la construcción del conjunto monumental más visitado del país, que inició Muhammad I (1238-1273), el primero de la dinastía nazarí, con la edificación de la Alcazaba y del perímetro de murallas de lo que sería la ciudad roja, tras su decisión de trasladar la sede oficial de los gobernantes desde el centro del barrio del Albaicín hasta la colina de la Sabika, donde se asienta el monumento.

Y lo dice convencido de que la recuperación llevada a cabo en los dos últimos siglos ha asegurado la conservación y los valores estéticos de este "palacio encantado" que ha inspirado, recuerda, a multitud de artistas, músicos, escritores, fotógrafos y cineastas.

A esa fascinación se refiere en el libro la poeta Aurora Luque, a quien el interés por la Alhambra le sobrevino a través de la narrativa de Washington Irving. Y eso que su abuelo se crió entre la calle Gomérez y la de la Colcha, a las faldas de la Alhambra, y que su tía Tránsito, hermana de su bisabuelo, "se escapaba loca y en camisón por los bosques alhambrinos", rememora.

"La Alhambra es a la arquitectura lo que la poesía es al lenguaje, una proyección de un ideal, de un sueño", afirma la escritora, que cita tres momentos en los que, según el poeta José Carlos Rosales, la literatura hispánica encontró en el monumento nazarí "estímulo y espacio, hospitalidad o sosiego".

Esos momentos fueron el encuentro en el Generalife entre Andrea Navagero y Juan Boscán, "de decisivas consecuencias en la poesía renacentista"; el retiro de San Juan de la Cruz en el Carmen de los Mártires y el concurso de cante jondo organizado en 1922 por Manuel de Falla y Federico García Lorca y que favoreció el encuentro entre la poesía vanguardista y culta y la flamenca y neopopular.

Un análisis de Rafael Manzano sobre los orígenes del lenguaje arquitectónico de la Alhambra y su fusión con la historia, el arte, la leyenda y la poesía, dan paso a las ilustraciones de Alfredo González, en las que el lector reconocerá espacios emblemáticos del monumento como el Patio de los Arrayanes, el Baño de Comares o la Puerta de la Justicia, entre otros.

A este último número de la colección 'Espacios abiertos' ha precedido otro sobre Tánger (Marruecos) con textos de Eduardo Jordá y Rocío Rojas-Marcos y pinturas de Roberto Sánchez Terreros, que se sumó a ediciones anteriores sobre Gibraltar, el Real Alcázar de Sevilla o Cuba.