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La figura de ataúd impávido que luce el Teatro Real


"Norma", en la nueva producción de Justin Way y Marco Armiliato para el Teatro Real. / © Javier del Real - Teatro Real "Norma", en la nueva producción de Justin Way y Marco Armiliato para el Teatro Real. / © Javier del Real - Teatro Real

La figura de ataúd impávido que luce el Teatro Real enmarca todo lo que se cuece a su alrededor.

Callejear por sus inmediaciones en una tarde plácida y fría con la primavera en ciernes. Ascendemos al laberinto ajardinado o al jardín laberíntico de la Plaza de Oriente y nos vigilan en pose regia, estatuas reales, acomodadas sobre sus pedestales: “Ramiros”, “Alonsos”, algún Ataulfo, Orduño, Suintila y hasta doña Sancha. Han viajado tanto y han visto tanto…nos invitan a rodear su recinto al aire libre sin perdernos por los recovecos y así adentrarnos en la calle Vergara donde nos espera un local art déco, barroco, neoclásico, mixtura decorativa para saborear dulces antes de nuestra cita con Norma.

En la plaza de Isabel II, la reina mira hacia la puerta del Sol sin perder de vista por el rabillo del ojo a sus antecesores pétreos de los que poco sabe. El trazado urbanístico nos recuerda que hay pendientes y empedrado: cuidado con los tacones. Ventanas y buhardillas que en lo alto atisban a los transeúntes variados y variopintos empequeñecidos en una confluencia de culturas ávidas de paseos, compras y de tertulias amistosas en las terrazas cubiertas desde las que ya florecen escuálidos arbolitos blanqueados y rosáceos. Y fotos, muchas fotos a la mole del Palacio Real, mayestática e imperturbable.

La calle Arrieta…fácil imaginar en otras épocas históricas el deambular de gentes, vendedores, sirvientas, caballeros achisterados, rufianes, damiselas, soldadesca, algún que otro rey camuflado en hábito vulgar, manifestantes, príncipes y “principesas”, escritores, lechuguinos y nocherniegos, curas y acólitos, vidas ilustradas e iletradas…

Se reflejan tímidamente rayos de luz en los cristales de los establecimientos de solera ocupados por turistas y algún que otro madrileño deseoso de disfrutar del centro de la ciudad. Mascarillas, siempre, y distancia social…menos.

Bellini nos espera. Expectación festiva y aforo completo. La representación empieza y nos traslada al concepto de metateatro: esta versión ha captado la esencialidad del relato y la narrativa fluye: sacerdotisas, clanes, conflicto, coros…la música anima a danzar a las estatuas que hemos dejado fuera con los druidas, acordes joviales y melodía optimista.

Amores frustrados y augurios funestos, sueños premonitorios, aras sagrados, aromas que embriagan y casi nublan la mente: ¡vaya salón de baile improvisado en el laberinto de Oriente!! Traición y venganza en saltos extemporáneos, reproches e improperios siempre amenazantes. De repente me salgo del escenario porque imagino la bulla que están armando fuera las figuras ante tanto compás jocundo. Parece un pasacalles interpretado por la banda municipal, las dianas populares que nos despiertan al amanecer anunciando que llega un nuevo día feriado.

Y al volver de nuevo a la escena, me da la sensación de que los protagonistas se han transmutado en Calixto y Melibea, don Juan y doña Inés, al más puro estilo del grupo musical Pimpinela en Olvídame y pega la vuelta. Pollione, Adalgisa y Norma forman un trío memorable de comedia de enredo con deslealtades de por medio, mentiras, perfidia, abandono y olvido, engaños, deshonra y desdén; ya sabemos, según dijo alguien que tres son multitud; todo un “laberinto de pasiones” que si “yo me voy, y me sacrifico”, que si “ya volverás, que mi recuerdo te va a perseguir”, “quédate con él”, “vamos a hablar”, “espera y escucha”, “te vas a enterar”. Nada que ver con Al Bano y Romina entonando su Felicitá.

Y de fondo, un telón revolucionario, militarizado pleno de rebeliones, sedición, intrigas y conspiraciones.

Dicen que la ópera hay que entenderla. Pues no. Reivindico el gusto propio y la opinión singular y por supuesto la “temeridad” de decir que este poema no me inspira, este cuadro me parece horrible y esta película me aburre.

La ópera o te gusta o no te gusta: sospecho que no hay término medio, pero reconozco que algunas composiciones proporcionan un rato agradable, que no es poco.

Y además, Bellini es tan fácil…Creo que sus obras suponen un trabajo de patchwork, retazos que corta y pega y que al final resultan un remake musical de fiesta de cumpleaños.

Comienzan los aplausos. Esto se acaba y con el toque de queda hay que apresurarse. Fuera, en el laberinto, las imágenes recobran su hieratismo y esperan que los asistentes al Teatro Real se deslicen por los jardines nocturnos.

Doña Sancha, con un movimiento casi inapreciable nos sonríe y Ramiro guiña un ojo. Ataulfo descansa ya. El baile ha sido agotador.

Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.

Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.

Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…

Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.

Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.

Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.

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