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Belmonte: "Las humanidades ayudan a conocer la urdimbre de la vida"


  • Escrito por Alfredo Valenzuela
  • Publicado en Cultura
Fotografía cedida de la escritora y traductora María Belmonte, que acaba de publicar "En tierra de Dioniso. Vagabundeos por el Norte de Grecia" (Acantilado). Fotografía cedida de la escritora y traductora María Belmonte, que acaba de publicar "En tierra de Dioniso. Vagabundeos por el Norte de Grecia" (Acantilado).

"Puede que la literatura, la filosofía, el griego o el latín no sean imprescindibles para la supervivencia de la especie pero nos ayudan a comprender en qué consiste la urdimbre de la vida", ha dicho a Efe la escritora y traductora María Belmonte, que acaba de publicar "En tierra de Dioniso. Vagabundeos por el Norte de Grecia" (Acantilado).

"Los llamados estudios de 'letras' están recibiendo un fuerte ataque en los planes de estudio debido al sacrosanto principio de la utilidad que impera en nuestras sociedades", ha lamentado la autora, quien ha confesado que su devoción por la cultura clásica le llegó "a través de la mitología" por un libro que le regalaron sus padres cuando era pequeña.

Una vez fascinada por aquellos héroes, en el colegio estudió griego antiguo y se quedó enganchada a las historias de 'La Ilíada' y 'La Odisea' hasta que llegaron los viajes a Grecia, a los que debe, entre otras cosas, su último libro de viajes, para el cual ha optado por la región más recóndita de Grecia, la que permanece fuera de los circuitos turísticos:

"Conozco a griegos del sur que nunca han estado en Macedonia y cuando les preguntas la razón te dicen que es que está a 'desmano'. Existe una velada competencia entre el norte y el sur, claramente favorable hacia el sur aunque, por ejemplo, la mejor universidad de Grecia está en Tesalónica. Curiosamente, ya en la antigüedad se daba esa competencia y los griegos del sur miraban por encima del hombro a los macedonios, a los que consideraban unos bárbaros atrasados".

En Macedonia encontró "un paisaje maravilloso de lagos, ríos, montañas y bosques; yacimientos arqueológicos, ciudades antiguas todavía sin excavar del todo y gente muy acogedora...

Y una fusión de Oriente y occidente: "Si hubiéramos podido viajar a Macedonia a principios del siglo XX la habríamos encontrado salpicada de mezquitas y minaretes, testigos de la permanencia de los otomanos durante cuatrocientos años. Ahora solo queda un minarete en pie en Tesalónica, algunos baños árabes y poca cosa más. Cuando Macedonia volvió a ser territorio griego tras la última guerra de los Balcanes, se procedió a una eliminación de todo vestigio otomano... Aunque los turcos hicieron lo mismo con los restos griegos de Turquía".

Dedica numerosas páginas a la tumba de Filipo, el padre de Alejandro Magno, a la que compara con la de Tutankamon y la del Señor de Sipán: "Es un túmulo subterráneo muy impresionante y los vestigios que contemplas te hablan de una sociedad de una sofisticación increíble".

También transmite emoción al describir el Monte Athos desde un barco o visitar las ruinas donde Aristóteles dio clase durante dos años a Alejandro Magno, y dedica un capítulo completo a la belleza de las ruinas:

"Las ruinas han conmovido al ser humano desde siempre porque nos hablan del paso del tiempo, de la fugacidad de todo lo que construye el ser humano; en las pinturas pompeyanas ya aparecen imágenes de ruinas. Creo que son elocuentes por sí mismas y nos conmueven aunque no sepamos mucho de la historia que hay detrás de ellas..."

Autora de "Peregrinos de la belleza: Viajeros por Italia y Grecia" y de "Los senderos del mar. Un viaje a pie", Belmonte dedica páginas de su último libro al "genio del lugar", del que ha asegurado que "todos los lugares tienen su genio, sí, y unos nos hablan y se nos revelan más que otros".

"Desde que puse el pie por primera vez en Grecia descubrí o tuve experiencias que no había sentido en ningún otro lugar, y lo mismo me sucede en Italia, y por eso no me canso de visitar esos dos países; son una fuente inagotable de magia y belleza; esa magia suele ser más difícil o imposible de encontrar cuando los lugares están abarrotados de personas, metiendo ruido, haciéndose 'selfies'... Creo que entonces el espíritu del lugar sale por patas y se refugia en otro lugar más solitario".