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EL PERIÓDICO
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Terapia


Cómo solucionar el no vivir, arrastrarse físicamente cuando todo arde. Ya no podía esconderse en la tercera persona, ni esconderse detrás, en la última fila, necesitaba una terapia.

Se acordó de su mejor amigo, el amor de su vida que cuando recibió el manotazo duro, el golpe helado, grabó música a la que puso como nombre Terapia I y Terapia II en unos casetes que después pasaron a Cds gracias a una mano paciente y generosa. La música es una buena compañera cuando una gran crisis aparece o alguna enfermedad terminal se ceba con nuestra persona, el tratamiento se resiste mejor con música.

Fray Luis de León en la Oda a Salinas nos explica en unas liras cómo se siente nuestra alma que en olvido está sumida cuando suena la música, esa melodía para corazones vibrantes.

El compromiso político los sorprendió escuchando a Agua viva con los poetas andaluces y Serrat. La emoción de oír Layla de las manos de Clapton en directo, una canción para una época y una generación, era comparable a Pink Floyd en su tema Wish You Were Here, esa música anglosajona de la que no entendían bien la letra, pero era un grito grupal que los identificaba. La orfandad que quedó en su lugar se llenó con Silvio, por supuesto, y Drexler con sus décimas, si es que hay huecos que se pueden llenar.

Van Morrison cubrió las lágrimas de un tiempo sonámbulo en el que la soledad se convirtió en su compañera y asistente en temporales y batallas perdidas. La pérdida se prolongaba en un tiempo de nadie que la música cubría como los cuerpos que se funden en un abrazo interminable.

El baile y la zumba la empezaron a familiarizarse con otros músicos y la música latina podría ser la música con la que empieza el siglo XXI porque llena los corazones de calor y armonía; también Drake y El kanka le ofrecían un arte necesario para sobrevivir.

En otra época Vinicius y Caetano aligeraron el peso en el pecho y en la terraza de Doña Urraca disfrutó de los asados y de la mejor música que hacía años que no escuchaba.

Puso Valerie en la versión de Bruno Mars y Mark Ronson y de pronto en su lista sin seleccionar saltó Roy Rafferty con su Baker Street, un tema que a él le gustaba especialmente. A ella eso del realismo mágico le parecía más que lo real imaginario, mucho más, lo más cerca que se aproxima lo invisible a los ojos.

Cuando se veía oyendo a C. Tangana y Ozuna se preguntaba si él estaría tan cerca como cuando pone a Nathy Peluso, Marvin Gaye o Pat Metheny. Hace poco le mandaron Lovely Day en la versión de Peter White y pensó que se la podría haber mandado él, que se la mandaba él, absolutamente.

Para cuándo la clásica, y la ópera en el Real…el Auditorio y la plaza de Ópera le parecieron más tristes y sombríos sin él. Acceder le pareció un privilegio y un regalo que le caía del cielo, como si no le tocara y fuera una traición acudir sin él.

La educación musical es fundamental en cualquier país; si cuando era pequeña su padre no hubiera tenido tocadiscos para poner a los Beatles, los Rolling y Mamas & Papas, ella no sería la misma. La escuela y los centros de enseñanza deberían contar con esta enseñanza tan importante como la gimnasia y la educación en valores; la música ayuda como la solidaridad, el altruismo y saber cocinar.

David Bowie se lo dice: hay un hombre estrella esperando en el cielo que no la asusta y la emociona. Que siga el baile, Ana y Lola, no os preocupéis, la abuela también sabe que Michael Jackson, no se va a morir nunca.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.