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"Hacer sudar a las sopranos", el siguiente reto del Teatro Real con "Norma"


Norma (Yolanda Auyanet) y Pollione (Michael Spyres) / © Javier del Real Norma (Yolanda Auyanet) y Pollione (Michael Spyres) / © Javier del Real

Sin concluir aún las representaciones de "Siegfried" de Wagner, el Teatro Real suma este 3 de marzo a su "maratoniana" oferta operística "Norma" de Vincenzo Bellini, obra cumbre del belcanto y, como tal, gran reto para sus intérpretes, sobre todo sus protagonistas, forzosamente rigurosas en su fraseo.

"Parece que a su autor le gustaba hacer sudar a las sopranos y que en este teatro les gusta hacerme sudar a mí", ha bromeado hoy en rueda de prensa la cantante española Yolanda Auyanet, quien junto a la rusa Hibla Gerzmava dará vida al poliédrico personaje central de esta obra durante las doce funciones con doble reparto que se celebrarán hasta el 19 de marzo.

Hasta su último pase en 2016, a "Norma" le había costado un siglo volver a la capital. Un lustro después, sin embargo, parece haberle cogido el gusto al coliseo operístico madrileño, al que retorna en una nueva producción concebida por el director de escena australiano Justin Way y con el Coro y Orquesta Titular del Teatro Real a las órdenes del italiano Marco Armiliato.

"Es una obra muy popular que se hace poco porque es complicada, empezando por encontrar quien la cante", ha destacado Joan Matabosch director artístico del Teatro Real, que contará esta vez con los tenores Michael Spyres y John Osborn, en la piel de Pollione; las mezzosopranos Clémentine Margaine y Annalisa Stroppa, como Adalgisa, y Roberto Tagliavini y Fernando Radó, como Oroveso.

Para Auyanet, el papel de Norma reúne varias dificultades: "La primera, porque es legendario. Por otro lado está la pureza del sonido y el fraseo del belcanto. No hay más que un colchón musical que te sostiene, pero estás sola ante el peligro. Y además el personaje hace realmente complejo traducir todas esas facetas con la voz, sobre todo cuando hay cambios de ánimo inmediatos".

"Una soprano joven debería esperar un poco para cantarla", ha opinado esta española versada en el terreno del belcanto, para quien el secreto está en "no dejarse llevar por la emoción, sino llevarla al público sin molestar a la voz".

A su lado, Gerzmava se ha mostrado feliz de estrenarse por primera vez con este papel icónico: "Para cualquier soprano es un hito llegar a 'Norma' y soy muy feliz de formar parte de este elenco y de hacerlo en este teatro, que tiene una sonoridad magnífica".

Para Marco Amiliato, viejo conocido del Real, se trata a su vez de la primera ocasión que dirigirá en Madrid una ópera belcantista. "Y esta es la reina de las óperas. Es como el principio de toda su historia. Los compositores la amaban por la sencillez de su partitura, con una orquestación tan rica, pero a la vez tan directa", ha reseñado sobre una obra que es además "especialmente particular" para los italianos.

Es "Norma" la historia de un personaje muy moderno para la época: "Es madre, sacerdotisa, amante, amiga, profesora... Es como una estatua que gira y que en cada escena ofrece otro punto de vista", ha señalado Way sobre un personaje de múltiples dimensiones que, en su papel de oráculo, es clave para interceder en la insurrección de los galos frente a la opresión de los romanos, uno de los cuales es el culpable a la vez de sus desdichas sentimentales.

En su aproximación propia, el escenógrafo australiano ha querido hacer más evidentes las "resonancias" políticas que Bellini disfrazó en el estreno de esta ópera en 1831 en Milán, que, como el resto del norte de Italia, se mantenía bajo dominio austríaco tras la caída de Napoleón, dando lugar a los primeros movimientos nacionalistas.

"Entonces públicamente no se podía criticar la situación política, pero en el escenario sí podía proponer cosas relacionadas con el momento", ha señalado, tras disponer la acción esta vez no en la Galia, sino en el interior de un viejo teatro italiano con toda la compañía ensayando "Norma", mientras en el exterior se desarrolla el Congreso de Viena.

Ese paralelismo entre los austríacos y los romanos, entre el coro y los patriotas italianos, permitirá a su modo de ver vislumbrar también a Norma, la sacerdotisa, como la "primma donna" del espectáculo, "la diva".

A falta solo de vender poco más de un millar de butacas para colgar el cartel de "no hay entradas" en sus 12 funciones, el 28 de febrero se repetirá la fórmula del preestreno exclusivo para menores de 35 años, que podrán reservar su plaza a partir del día 25 a las 12 horas, en el empeño por hacer el Teatro Real "más joven que nunca".