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Joan Margarit, es posible amar de nuevo


El poeta Joan Margarit en Barcelona, 2019. / Archivo. El poeta Joan Margarit en Barcelona, 2019. / Archivo.

Para escribir estas palabras precipitadas, que son un homenaje, utilizo un libro de Margarit, Amar es dónde, que me gusta especialmente. Es una edición bilingüe muy cuidada; siempre me parece un acierto este trato respetuoso al escritor y al lector.

Leer en catalán y castellano es un privilegio cuando amas ambas lenguas y admiras sus culturas. El primer libro que leí en catalán fue Pedra de tartera de Maria Barbal; después La plaça del diamant de Mercè Rodoreda, la Rodoreda es una de mis escritoras favoritas, estuve en Coll de Nargó, seguí sus pasos. Miguel Martí i Pol, el primer poeta que conocí en catalán, gracias a unos buenos amigos de La Seu d´Urgell, me interesó mucho.

A Margarit le dieron el premio Cervantes, ya recluidos, en pleno auge de la pandemia que nos sacude con olas y nos aísla. La ceremonia que se celebra en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares no tuvo lugar, lo sentí, me hubiera gustado que pudiera disfrutar de un acto tan ceremonioso y esperado cada año por el discurso del premiado.

Sufrió las pérdidas, como dice Gamoneda, que nos arden, y no aprendió catalán en la escuela, esa disyuntiva que han sufrido generaciones.

De niño intentaron arrancarme la lengua

que mi abuela me hablaba

al regresar del campo mientras atardecía.

Un escritor bilingüe que afirma:

Entre zarzales debe andar aún

aquella È cerrada de Lleida que perdí.

Salvar la lengua me ha dejado

a merced de una gente que es la mía

Este arquitecto de líneas musicales nos deja una poesía para escuchar y sentir. Llegamos con sus libros como quien llega a una corriente profunda que nos conecta con la vida, es por eso que la poesía es, según el autor, uno de los recursos más serios para hacer frente a la intemperie moral, porque lo que es impersonal, es decir objetivo, no puede ayudar con dignidad a paliar los efectos del dolor moral, que fundamentalmente está causado por pérdidas y ausencias. Ningún consuelo puede servir si no le habla directamente a un tú. Cuando leemos un poema, la atención nos recoge en el poema, eso es leer de verdad.

Se oye con claridad

el canto fuerte y próximo

de los que ya no están.

Admirador de Antonio Machado, maestro de maestros, escribía en catalán y traducía al castellano con el dominio de quien conoce bien las dos lenguas.

¿Dónde está aquella culta burguesía?

¿Dónde, aquellos obreros que, además de su oficio,

se sabían poemas de memoria?

Poesía de la vida, íntima y social; experiencia y verdad que conmueve y avisa para que no te distraídas y mantengas la atención para no caer en el error.

En la penombra on jo jugaba

-fins que ja no ens hi vèiem no s´encenia el llum-

algú parlava de la bona mort.

El gall cantaba en l´obscuritat,

esstrident, quan faltaba molt pel dia.

Muchos premios ha recibido este poeta que nos deja con sus libros abiertos y sus palabras intensas, deslumbrantes de amor y dolor. Sabiamente ha sabido iluminar con su sencilla e inteligente actitud lo que siempre hemos deseado: el abrazo de lo que nos une y no nos separa. 

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.