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Manuel Galiana: "La pandemia ha sido como un castigo bíblico para el teatro"


  • Escrito por Javier G. Paradelo
  • Publicado en Cultura
Fotografía del actor Manuel Galiana facilitada por la productora Pentación Espectáculos con motivo de la entrevista concedida a Efe. Fotografía del actor Manuel Galiana facilitada por la productora Pentación Espectáculos con motivo de la entrevista concedida a Efe.

El actor Manuel Galiana (Madrid, 1941) considera que la pandemia de la covid-19 ha sido "un castigo bíblico" para el teatro, porque la reducción de aforos ha hecho casi imposible sostener económicamente muchos espectáculos y ha empeorado el trabajo de los profesionales.

No obstante, asegura que el teatro "no morirá nunca porque es como un fuego eterno, que dura desde que el ser humano tomó conciencia de sí mismo, y seguirá así en unas condiciones o en otras", y remarca que, junto al cine, son "cultura segura" y se puede asistir sin miedo por las medidas sanitarias que se aplican.

Galiana recala este sábado en Torrelavega para regalar al público su primer papel secundario en más de medio siglo de carrera, en la obra "Eduardo II, Ojos de Niebla", y para recibir de esos mismos espectadores el premio Duende Zahorí por su especial relación con Festival de Invierno de la ciudad cántabra.

En esta obra da vida al odiado prestamista judío Tolomei, frente a José Luis Gil, que encarna al desdichado y homosexual rey Eduardo II Plantagenet; a Ana Ruiz, que da vida a la Reina Isabel; a Ricardo Joven, que interpreta a Orleton, obispo de Hereford; y a Carlos Heredia, que se mete en la piel de Mortimer, Barón de Wigmore.

En una entrevista con Efe, Manuel Galiana asegura recibir "muy agradecido y contento" el premio del Festival de Invierno de Torrelavega, porque es el colofón a un año 2020 malo para la cultura y porque supone "una muestra de afecto y reconocimiento" por parte del público y "una inyección de aliento" para todos aquellos que viven por y para el teatro como él.

"Desde que descubrí el teatro a los 14 años, todos los días de mi vida han estado conectados con el teatro; forma ya parte de mi", asegura Galiana, quien en más de medio siglo de profesión ha representado sobre las tablas a todos los grandes autores, desde el teatro clásico a los autores revelación.

Pese a esa exitosa carrera de actor de teatro, Galiana considera "totalmente desperdiciado" para el cine o la televisión, donde sí ha tenido intervenciones memorables en películas de José Luis Garci o en programas como "Historias para no dormir", "Hostal Royal Manzanares" o "Estudio 1".

"El cine representa una espinita en mi carrera pues no ha tirado de mí. Todavía creo que puedo hacer más y la esperanza nunca se pierde, pues un actor no se retira jamás en la vida, ya que mientras la cabeza le funcione uno quiere seguir trabajando", afirma.

Sin embargo, reconoce haber hecho grandes papeles, pero lo achaca "al factor suerte", aunque tras más de medio siglo de profesión defiende la importancia de la vocación y la pasión para dedicarse al teatro, pero también de las actitudes y de la formación.

"Si un joven siente el teatro como una pasión irrefrenable y me pidiese consejo, le diría que es una profesión que tiene enormes dificultades para desenvolverse, pero que es muy hermoso dedicarse a lo que a uno más le gusta. Y le diría que se preparase mucho para que cuando pase el tren uno se pueda subir", destaca el actor.

En este sentido, considera que hay una nueva generación de actores "fantásticos" y que el futuro del teatro está asegurado "mientras el público siga sintiendo ilusión por una buena representación".

Aunque prefiere ser dirigido, Galiana comparte desde hace años su faceta de actor con la de profesor y director en un pequeño teatro en el barrio madrileña de Embajadores, convertido en el "Broadway español".

A su juicio, es "muy interesante" intentar transmitir a otros la experiencia que uno ha ido adquiriendo con el trabajo de más de 50 años, además de enriquecedor.

"El teatro es una labor de equipo, pero el que tiene que dar la cara y defender el espectáculo es siempre el actor, y en ellos descansa todo", concluye.