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"Marie", la ópera que pone nombre a las mujeres que sufren violencia de género


Jordi Domènech (Woyzeck) y Valentina Coladonato, en una escena de la obra Marie. / © Teatro Real / Javier del Real Jordi Domènech (Woyzeck) y Valentina Coladonato, en una escena de la obra Marie. / © Teatro Real / Javier del Real

El próximo 9 de enero tendrá lugar en el Teatro de La Abadía el estreno mundial de Marie, ‘tragedia contemporánea’ que nace de la colaboración entre tres reconocidos artistas nacidos en los años 80: el compositor madrileño Germán Alonso (1984), la dramaturga alicantina Lola Blasco (1983) –Premio Nacional de Literatura Dramática, 2016– y el director de escena sevillano Rafael Villalobos (1987) –Premio Artes y Letras de la Fundación Princesa de Girona, 2019.

La producción –primera colaboración del Teatro Real y el Teatro de la Abadía– propone una investigación en torno al asesinato de una prostituta a manos de su pareja a través del relato de varios personajes y de las reflexiones de la autora, que analiza el homicidio desde diferentes perspectivas, dando visibilidad en Marie a todas las Marie, víctimas olvidadas y sin nombre que constituyen el eje de la tragedia.

LA GÉNESIS DE LA OBRA

El director de escena Rafael Villalobos, impresionado por el potencial musical de los textos de la dramaturga Lola Blasco –con quien trabaja desde que coincidieron en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid)– le impulsa a escribir un libreto operístico, presentándole al compositor Germán Alonso, quien ya había estrenado su primera ópera de cámara, The Sins of the Cities of the Plain.

Lola Blasco propone a ambos la creación de una obra que indague sobre el personaje de Marie en la obra Woyzeck, de Georg Büchner (1813–1837), cuyo homicidio, al final del drama original, es tratado apenas como el epílogo de la desgraciada vida del protagonista, humillado, utilizado y vilipendiado por todos, generando en el público una empatía tan grande que la mujer asesinada pasa casi inadvertida.

Con el apoyo de la Fundación BBVA, que concedió a Lola Blasco una de sus Becas Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales, la dramaturga pudo escribir el libreto de la ópera en estrecha colaboración con Germán Alonso y Rafael Villalobos.

EL LIBRETO

Una autora –alter ego de Lola Blasco, cuyas reflexiones figuran en la obra grabadas con su propia voz– pretende escribir el libreto de una ópera centrado en los motivos que han llevado al soldado Woyzeck a asesinar a su pareja. Hilando sus meditaciones, intuiciones y conjeturas con las declaraciones de los varios testigos, reconstruye tres distintos escenarios para el mismo crimen.

En la estructura dramatúrgica de la obra, concebida como un vía crucis de la protagonista, se entrelazan tres planos, correspondientes a tres tiempos y tres lenguajes distintos: el presente, con las reflexiones de la autora mientras investiga el asesinato (texto grabado con electrónica); el pasado remoto, con los recuerdos de los personajes que han convivido con Marie (teatro); y un ‘tiempo revivido’, con la triple recreación de la escena del homicidio (lenguaje operístico).

Para la construcción de los personajes Lola Blasco ha escudriñado no solo el drama de Büchner, sino también las óperas Wozzeck y Lulu de Alban Berg, o mitos literarios de Otello a Carmen, de la Biblia a Goethe, que asoman de manera explícita u oculta en el devenir del drama.

LA MÚSICA

Las partes cantadas de Marie están escritas para contratenor y soprano, –Xavier Sabata y Nicola Beller Carbone (Jordi Domènech y Valentina Coladonato, el 10 de enero)–, cuyas voces son utilizadas en todos sus registros: voz natural, impostada y vocal fry.

Además de la música electrónica y de los textos pregrabados con la voz de Lola Blasco que aparecen a lo largo de la obra, la partitura ensambla distintas fuentes musicales, del barroco al rock y a la electrónica, en una fluida osmosis sonora en la que destaca la utilización de elementos de las óperas de Alban Berg y citas de temas reconocibles ­o sumergidos que han inspirado al compositor.

En su segunda obra escénica, German Alonso vuelve a contar el ensemble Proyecto OCNOS, en esta ocasión con Diana Muela (flauta), Olga Morral (acordeón), Pedro Pablo Cámara (saxofón), Gustavo A. Domínguez Ojalvo (clarinete bajo) y Pedro Rojas Ogáyar (guitarra eléctrica), que utilizan todas las potencialidades de sus instrumentos al servicio de la dramaturgia.

LA PRODUCCIÓN

Partiendo de la ópera como género intrínsecamente ligado a la tragedia griega, entendida como una amalgama de expresiones artísticas con vocación de convertirse en herramienta social, Rafael Villalobos plantea la producción basándose en un trabajo de personnenregie, que explora los límites vocales y físicos de los intérpretes a la vez que ahonda en el concepto de lo sublime, situando la belleza como el principal canal de comunicación con el público.

La obra, articulada como el vía crucis de Marie –con sus tres muertes que emulan las tres caídas de Cristo­– se desarrolla en un espacio simbólico diseñado específicamente para los arcos del Teatro de la Abadía por Emanuele Sinisi. Presidido por una cruz versátil y omnipresente, con la iluminación cómplice de Felipe Ramos, ayuda a la metamorfosis de los distintos personajes que entran y salen a lo largo de las 14 ‘estaciones’ de la tragedia.

Rehuyendo la moraleja y cualquier anécdota espacio-temporal, la producción pretende propiciar un espacio de reflexión sobre la violencia de género, en la que el público, situado frente a una realidad compleja, es confrontado con la tragedia de Marie, de tantas Marie, con la mediación indecible y honda del Arte, la conjunción de todas las artes.