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Platón: creencia y favor divino


Mosaico del siglo I hallado en Pompeya que representa a la Academia de Platón. Actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. / Wikipedia. Mosaico del siglo I hallado en Pompeya que representa a la Academia de Platón. Actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. / Wikipedia.

Para recordar el pensamiento de Platón no hay más que escuchar la palabra caverna. Este término nos remite a su conocido mito de la caverna. En él se narra la situación de unos prisioneros atados de pies y manos que no pueden mover la cabeza. Su posición sólo les permite ver las sombras que se proyectan en la pared del fondo de una caverna.

Toda su vida transcurre en una comprensión del mundo considerada por Platón errónea. Las sombras reflejan una apariencia falseada por los sentidos. Éstos transmiten un conocimiento del mundo cambiante que no corresponde con la verdad. Es la subjetividad del conocimiento lo que no convence a Platón. Los prisioneros son esclavos de su ignorancia.

Si Platón se hubiera quedado en este punto de su explicación, la humanidad permanecería atada a la ignorancia y no podría salir de una visión equívoca del mundo. Aquel que logra salir el primero de la caverna aparece como el que podrá resolver este problema. Salir de la caverna no es fácil. El prisionero que lo intenta debe hacerlo por su propio esfuerzo y en contra de la opinión general. La naturaleza del filósofo le lleva a realizar esta hazaña. El filósofo no sólo es sabio sino que es valiente y no teme a lo desconocido, puede aventurarse a salir de la caverna aunque nadie lo haya hecho y confía en lograr su objetivo.

Una de las cuestiones del mito será conseguir enlazar un mundo de tinieblas con uno de luz, es decir, pasar de la ignorancia a la sabiduría. El mito se fundamenta en creer que la sabiduría existe y que se puede adquirir. Sin esa creencia el filósofo no podría alcanzar la verdad y gracias a esta convicción llegará a poseer la sabiduría.

El impulso de compartir su descubrimiento lleva al sabio a contarles a los demás lo que ha conocido. Su afán de compartir lo descubierto hace que se introduzca de nuevo en la caverna. Los prisioneros no le creerán y será tomado por loco.

¿De dónde procede esa creencia del filósofo? El propio Platón nos responde en uno de sus diálogos. El sabio parece que cuenta con el favor divino que le permite acceder a la verdad.

Profesora de Filosofía.