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Kandinsky


  • Escrito por Museo Guggenheim Bilbao
  • Publicado en Cultura
Kandinsky Líneas negras (Schwarze Linien), diciembre de 1913 Óleo sobre lienzo 130,5 × 131,1 cm Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, Colección Fundacional Solomon R. Guggenheim, por donación 37.241 © Vasily Kandinsky, VEGAP, Bilbao, 2020 Kandinsky Líneas negras (Schwarze Linien), diciembre de 1913 Óleo sobre lienzo 130,5 × 131,1 cm Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, Colección Fundacional Solomon R. Guggenheim, por donación 37.241 © Vasily Kandinsky, VEGAP, Bilbao, 2020

El Museo Guggenheim Bilbao presenta Kandinsky, una completa exposición de pinturas y obras sobre papel de Vasily Kandinsky (Moscú 1866 - Neuilly-sur-Seine, Francia, 1944), procedentes principalmente de los extraordinarios fondos de la Solomon R. Guggenheim Foundation de Nueva York. Patrocinada por la Fundación BBVA, la exposición presenta la obra y evolución artística de uno de los principales renovadores de la pintura de comienzos del siglo XX, precursor de la abstracción y reconocido teórico de la estética. En su empeño por liberar a la pintura de sus vínculos con el mundo “natural”, Kandinsky descubre una nueva temática basada exclusivamente en la “necesidad interior” del artista, una preocupación que le acompañará a lo largo de toda su vida.

Durante la década de 1900 y a comienzos de la de 1910, mientras se encuentra en Múnich, Kandinsky empieza a explorar las posibilidades expresivas del color y la composición. Sin embargo, se ve obligado a abandonar repentinamente Alemania debido al estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. El artista regresa a su Moscú natal, donde su vocabulario pictórico comienza a reflejar los experimentos utópicos de la vanguardia rusa, que otorga gran importancia a las formas geométricas como manera de crear un lenguaje estético universal. Posteriormente, Kandinsky forma parte del elenco docente de la escuela alemana de arte y diseño aplicado Bauhaus, con la que comparte la convicción de que el arte posee la capacidad de transformar a las personas y a la sociedad. Obligado de nuevo a abandonar Alemania cuando la Bauhaus cierra bajo las presiones nazis en 1933, Kandinsky se traslada a las afueras de París, donde la influencia del Surrealismo y las ciencias naturales se aprecia en su iconografía biomorfa.

Kandinsky está inextricablemente unido a la historia de la Fundación Guggenheim, creada en Nueva York en 1937, más que ningún otro artista. En 1929 el industrial y fundador del Museo, Solomon R. Guggenheim, empieza a coleccionar obras de Kandinsky, a quien conocería al año siguiente en la Bauhaus de Dessau. Esta exposición ilustra la evolución completa de la carrera de este artista, dividida en cuatro secciones geográficas que recorren los períodos clave de su desarrollo artístico.

Los comienzos: Múnich

Kandinsky pasa su niñez entre su ciudad natal, Moscú, y Odesa (actualmente Ucrania), donde su familia fomenta el gusto por el arte y la música. Estudia derecho y economía, pero en 1895 decide un cambio de rumbo y se convierte en uno de los responsables de la firma de artes gráficas moscovita Kushnerev. Un año después, tras hallar inspiración en una exposición de Impresionismo francés y en la ópera Lohengrin de Richard Wagner, viaja a Múnich para dedicarse al arte. Los recuerdos de Rusia, como los muebles decorados con vivos colores o las imágenes votivas de las casas de los campesinos, así como el historicismo romántico, la poesía lírica, el folclore y la fantasía, forman parte de su obra temprana.

Kandinsky y su compañera, la artista alemana Gabriele Münter, viajan por toda Europa y el norte de África entre 1904 y 1907 antes de regresar y establecerse de nuevo en Múnich en 1908. Los paisajes bávaros multicolores que Kandinsky crea en 1908–09 presentan elementos compositivos propios del grabado, como las formas claramente delineadas o la perspectiva aplanada. Estos cuadros difieren notablemente de sus ejercicios neoimpresionistas anteriores, realizados mediante leves toques de color.

Ya en 1909 Kandinsky adopta un estilo cada vez más expresionista, alejándose de la representación de escenas naturales, e inclinándose por pintar historias apocalípticas. Algunos de los motivos recurrentes de su trabajo, como el caballo y el jinete, simbolizan su cruzada contra los valores estéticos convencionales y su anhelo de un futuro más espiritual a través del poder transformador del arte. Siguiendo con su pugna contra las normas de la figuración, Kandinsky está convencido de que el color, la forma y la línea pueden traducir la “necesidad interior” del artista en afirmaciones universalmente comprensibles, ofreciendo una visión regeneradora del futuro.

Mientras vive en Múnich, Kandinsky lidera los grupos de la vanguardia más importantes de la ciudad, como La falange (Phalanx) y la Nueva asociación de artistas de Múnich (Neue Künstlervereinigung München), y publica varios tratados fundamentales, como De lo espiritual en el arte. En 1911 funda junto con Franz Marc El jinete azul, una heterogénea sociedad de artistas interesados en el potencial expresivo del color y de la resonancia simbólica (a menudo espiritual) de la forma.

Para 1913 ya quedan sometidos a la línea y el color los temas recurrentes en su obra, como el caballo y el jinete, las colinas onduladas, las torres y los árboles. A medida que sus contornos caligráficos y formas rítmicas revelan cada vez menos rastro de sus orígenes figurativos, Kandinsky comienza a desarrollar la abstracción y a formular lo que denomina “el oculto poder de la paleta”.

Dominios cósmicos: de Rusia a la Bauhaus

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914 Kandinsky se ve obligado a abandonar Alemania debido a su nacionalidad rusa y se establece en su Moscú natal, donde la vanguardia busca formular un lenguaje estético universal a través de las formas geométricas. Tras romper su relación con Gabriele Münter y sus lazos con otros colegas alemanes, Kandinsky observa los experimentos de sus coetáneos rusos, pero se da cuenta de que el enfoque objetivo y basado en la producción de estos no se corresponde con su propia búsqueda artística de la espiritualidad.

En 1922 Kandinsky regresa a Alemania con su esposa Nina y comienza a impartir clases en la Bauhaus, la escuela de arte y diseño aplicado fundada por el arquitecto Walter Gropius y patrocinada por el estado. Kandinsky descubre allí un entorno favorable a su convicción de que el arte puede transformar al individuo y a la sociedad. Kandinsky continúa investigando la correspondencia entre el color y la forma y sus efectos psicológicos y espirituales, y las formas geométricas, que utiliza en planos superpuestos, llegan a dominar su vocabulario pictórico. Este cambio se debe, en parte, a la influencia del tipo de obra que había visto en Rusia. Kandinsky continúa distanciándose, sin embargo, de lo que considera el arte “mecanicista” de los constructivistas y el arte “puro” de los suprematistas como Kazimir Malevich, insistiendo en que incluso las formas más abstractas poseen contenido expresivo y emocional. Para Kandinsky, el triángulo encarna acción y agresividad; el cuadrado significa paz y calma; y el círculo, el reino de lo espiritual y lo cósmico.

Es en este momento cuando la obra de Kandinsky llama la atención del coleccionista Solomon R. Guggenheim, quien junto con su esposa Irene y su asesora artística Hilla Rebay, le visitan en su estudio de la Bauhaus de Dessau en 1930 y adquiere la monumental Composición 8 (1923) además de otras piezas. Kandinsky continúa impartiendo clases en la Bauhaus hasta 1933 en que la escuela es clausurada debido a la presión del Gobierno nazi.

Mundos minúsculos:

París Kandinsky pasa los últimos once años de su vida en el barrio parisino de Neuilly-sur-Seine. Había viajado a Francia en diciembre de 1933 procedente de la Alemania nazi tras la clausura de la Bauhaus de Berlín, donde impartía clases. Este es un período muy prolífico para Kandinsky pese a la inestabilidad política y la posterior escasez. El artista experimenta con materiales (por ejemplo, combinando arena y pigmento) y su vocabulario formal presenta una paleta más suave y formas biomorfas. Pese a que Kandinsky había coleccionado especímenes orgánicos y enciclopedias científicas durante su época de la Bauhaus, no introduce en su obra este tipo de iconografía hasta 1934. Las intrincadas composiciones de esta fase se asemejan a mundos minúsculos de organismos vivos, claramente influidos por su contacto con el Surrealismo, con el arte de Jean Arp y Joan Miró, y por su interés por las ciencias naturales, especialmente por la embriología, la zoología y la botánica. Kandinsky muestra predilección por los tonos pastel (rosa, violeta, turquesa y dorado) que recuerdan a los colores de sus orígenes rusos.

En su último período, Kandinsky sintetiza elementos anteriores de su carrera, de su paso por la Bauhaus y de la práctica de sus coetáneos. Trabaja en formatos de gran escala y emplea fondos oscuros reminiscentes de sus lienzos expresionistas y de sus obras sobre leyendas rusas. También incorpora motivos que aluden a Paul Klee y a los surrealistas que siguen en activo en París, pese a su resistencia a asociarse con estos últimos. En Alrededor del círculo (1940), se manifiesta esta influencia en la intrincada y dinámica composición de lúdicas formas biomorfas. A mediados de 1942, las penurias de la guerra llevan al artista a realizar pequeñas obras sobre tabla, muy alejadas de los grandes lienzos de su anterior trabajo en París. Sin embargo, Kandinsky continúa creando composiciones imaginativas que reflejan cada vez en mayor medida su interés por las ciencias, extrayendo inspiración de revistas y enciclopedias que incluyen ilustraciones relacionadas con la biología.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las autoridades alemanas confiscan la obra de Kandinsky y la de otros pintores modernos, declarándola como “arte degenerado”. Los estalinistas de la Unión Soviética clausuran museos y envían las pinturas de Kandinsky a los almacenes. El artista fallece en 1944 a la edad de 78 años, dejando tras de sí una prolífica obra.

El industrial y fundador del Museo que ostenta su nombre, Solomon R. Guggenheim, empieza a coleccionar el trabajo de Kandinsky en 1929, y su entusiasmo por el arte moderno le lleva a inaugurar en Nueva York en 1939 el Museo de pintura no objetiva (Museum of Non-Objective Painting), precursor del Museo Solomon R. Guggenheim. Hoy en día, la Fundación Guggenheim posee más de 150 piezas de este artista fundamental.

Museo Guggenheim Bilbao

- Fechas: 20 de noviembre, 2020 a 23 de mayo, 2021

- Curator: Megan Fontanella, Curator de Arte Moderno y Procedencia del Solomon R. Guggenheim Museum

- Patrocina: Fundación BBVA

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