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El mitin de dependientes de alimentación por la jornada de ocho horas en Madrid

En un artículo anterior nos hicimos eco de la nota publicada por la Federación Nacional de Dependientes de Comercio en relación con la entrada en vigor de la reforma legal de la jornada laboral de ocho horas por la resistencia que generaba en la patronal del sector. Este comunicado culminaba movilizaciones previas, como la que aquí estudiamos con el mitin que se celebró en la Casa del Pueblo de Madrid el 28 de septiembre de 1919.

El acto fue organizado por el Sindicato de la Alimentación para protestar por el acuerdo tomado por la Cámara de Comercio de Madrid y la Federación patronal oponiéndose a la implantación de la jornada de ocho horas para los establecimientos comerciales.

En el acto destacó la intervención de Mariano García Cortés con una sugerencia curiosa, al pedir a los dependientes que trabajasen diez horas, ocho para el patrón y dos para el público, “dándole el peso y la medida con bastante corrido”.

Les pidió que perdieran el miedo al despido porque los patronos no podían prescindir de ellos y se podrían colocar fácilmente en otro sitio.

Fue muy crítico con el comerciante español al que consideró inmerso en una rutina, causa del atraso del sector en el país, terminado por afirmar que los dependientes triunfarían.

Lucio Martínez (destacado ugetista y socialista, llegando a ser miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE, y diputado) se dedicó a argumentar la defensa de la jornada de ocho horas con los criterios defendidos por la UGT. Denunció como en la última sesión celebrada de la Junta local de Reformas Sociales los vocales patronos habían rechazado en bloque las peticiones de los dependientes, negándose a discutir la jornada de ocho horas. En ese sentido, en su calidad de vocal obrero había recusado al médico y al cura como vocales de la misma, y que siempre se ponían del lado de los patronos. Al parecer, quería denunciar que el facultativo estaba a sueldo de la Sociedad patronal “La Única”, y al cura por no ser párroco. Por eso, Martínez consideraba que en vez de seis patronos y seis obreros había ocho vocales patronos y seis obreros.

Lucio Martínez llegó a recomendar la huelga como último recurso, en la defensa de la jornada de ocho horas, y prometió el apoyo de la UGT.

Como fuente hemos empleado el número 3701 de 29 de septiembre de 1919 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.