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La ignorancia de los Fascistas

Las dictaduras fascistas siempre han intentado apagar las voces de los intelectuales y evitar que se propague la Cultura y el conocimiento entre las y los ciudadanos. Su ideología (nefasta) quiere anular la enseñanza, la difusión del libro y acallar la voz de los autores y profesores universitarios.

Como bien nos recuerda Arcángel Bedmar en uno de sus artículos, La “dialéctica de los puños y de las pistolas” de la que había hablado José Antonio Primo de Rivera, en lo que se considera el acto de fundación de Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933 , o lo que publicó la Revista Yugo, el 30 de septiembre de 1937Falange no puede vivir de la tolerancia, su función primera ha de ser la imposición, de despertar inquietudes. No caben en ella las habilidades cautelosas ni las retiradas prudentes. Su táctica es ir a buscar el peligro, pelear y morir; ofrendar víctimas y hacerlas, porque sólo la sangre fecunda las grandes ideas

Como había dicho el gobernador de Burgos y coronel golpista Marcelino Gavilán, y sus voceros de la sangre “echar al carajo toda esa monserga de derechos del hombre, humanismo, filantropía y demás tópicos masónicos” y desgraciadamente no faltarían entre los mandos militares sublevados en aquellos primeros días de la guerra los seguidores de esa barbarie.

Una de las múltiples pruebas de esto es la Orden de 4 de febrero de 1939 separando definitivamente del servicio a varios Catedráticos de Universidad. Las razones que argumentan esta orden son demenciales en su fondo y en su redacción:

Es pública y notoria la desafección de los Catedráticos universitarios que se mencionarán al nuevo régimen implantado en España, no solamente por sus actuaciones en las zonas que han sufrido y en las que sufren la dominación marxista, sino también por su pertinaz política anti nacional y antiespañola en los tiempos precedentes al Glorioso Movimiento Nacional.”

La evidencia de sus conductas perniciosas para el país hace totalmente inútiles las garantías procesales, que en otro caso constituyen la condición fundamental de todo enjuiciamiento, y por ello Este Ministerio ha resuelto separar definitivamente del servicio y dar de baja en sus respectivos escalafones a los señores don Luis Jiménez Asúa, Catedrático de Derecho de la Universidad Central; don José Giral Pereira, Catedrático de Farmacia de la Universidad Central; don Gustavo Pittaluga y Fattorini, Catedrático de Medicina de la Universidad Central; don Fernando de los Ríos y Urruti, Catedrático de Derecho de la Universidad Central; don Juan Negrín López. Catedrático de Medicina de la Universidad Central; don Pablo Azcárate Flórez, Catedrático de Derecho, excedente; don Demófilo de Buen y Lozano, Catedrático de Derecho, excedente; don Mariano Gómez González, Catedrático de Derecho, excedente; don Julián Besteiro Fernández, Catedrático de Filosofía y Letras de la Universidad Central; don José Gaos González Pola, Catedrático de Filosofía y Letras de la Universidad Central; don Domingo Barnés Salinas, Catedrático de Filosofía y Letras de la Universidad Central: don Blas Cabrera Felice, Catedrático de Ciencias de la Universidad Central; don Felipe Sánchez Román, Catedrático de Derecho de la Universidad Central; don José Castillejo y Duarte, Catedrático de Derecho de la Universidad Central , don Wenceslao Roces Suárez, Catedrático de Derecho, excedente.

Y todo esto se firmó en Vitoria el 4 de febrero de 1939 (III Año Triunfal de la Barbarie Fascista)

 

Imagen proporcionada por el autor del artículo.

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.