Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

La leyenda de Hiram como elemento metodológico

“Ni con estos, ni con aquellos estoy conforme ni

disiento en todo. Todos tienen parte de verdad y parte

de error, y cada cual descubre el error en otro sin ver el suyo.”

(Miguel Servet)

La masonería es un camino para el perfeccionamiento individual del ser humano. Se sirve de un método gradual y escalonado, que posee símbolos, rituales y leyendas, enlazando los diferentes niveles de una forma progresiva con el fin de que el masón construya el Yo-Interior y un Templo Universal simbolizado en el Templo de Salomón. Método que los masones aprenden y no se impone, sino que se enseña y se vive. Se podría afirmar que hay tantos métodos masónicos como miembros de la masonería y el principal lema de éste es: ¡Conócete a ti mismo!

Entre otras leyendas masónicas, se encuentra la de Hiram, que se incorpora a la masonería especulativa entre 1720 y 1723, no con pocas reticencias. Tampoco es baladí, que la leyenda de Hiram sea anterior al propio Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que surge en Francia en 1786 y que no llega a Escocia hasta 1846.

Leyenda que se crea a través de un personaje bíblico que quiere ser un marco de referencia metodológico masónico que entraría dentro de lo que se podría llamar mitología moderna, apareciendo como arquetipo de validez permanente y universal, presentada como un drama de tipo ritualista con el fin de abrir al maestro masón a la espiritualidad que es propia de su grado.

La exaltación a la maestría tiene como punto central este mito, por lo que los compañeros cuando son exaltados será lo primero que conozcan. Mito-símbolo que representa la acción del ser humano frente a la humanidad a través de la vida, pasión y muerte del maestro Hiram; pero a la vez, una especulación mental que intenta integrarse en el sentir más profundo del nuevo maestro, y que le acompaña toda su vida masónica puesto que establece una completa armonía entre los aspectos cerebrales, intuitivos y racionales.

Esta escenificación no es una verdadera leyenda o mito, puesto que todos los maestros masones saben que su construcción tiene un carácter didáctico y simbólico que ejemplariza la fuerza de la voluntad del individuo fiel a sus ideales que está dispuesto a defender frente a cualquier peligro y que, con esta defensa, se construye el Yo, y por ende una sociedad donde primen los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad y Laicidad.

Se puede entender al mito o leyenda de Hiram como una clase de símbolo, en tanto, que esconde una verdad que está a la vista, es por todos conocida, pero que solo es descubierta en toda su plenitud por aquellos que profundizan y trabajan para encontrarla. Símbolo y mito tienen la capacidad de “dar que pensar”, de revelar un conocimiento de forma indirecta, de dar coherencia a dos tipos de identidades diferentes. No se puede olvidar que, desde un punto ritual, la masonería es una sucesión de símbolos y alegorías que descubre a sus miembros lecciones filosóficas y morales, estableciendo un desarrollo espiritual y gradual, que constituye un sistema armonioso y completo; y donde se encuentra, una filosofía, un método, una historia, un Rito y un ritual. Los maestros, en este sentido, son investigadores del conocimiento, deben leer, estudiar, reflexionar y discriminar en la construcción de su templo personal, teniendo como meta la búsqueda de la verdad y en pro, del bien personal y de la humanidad.

Hiram, simboliza al espíritu humano, que logra superar el yo biyectivo para reconocerse y aceptar el “Yo con Mayúsculas”. Los maestros deben profundizar en la leyenda de Hiram para verse en él, pues Hiram está vivo, ha resucitado en cada uno de ellos. Saben que deben laborar su espíritu para lograr la armonía; y ahí, la muerte de Hiram toma sentido, representando la perfección que se adquiere mediante el trabajo y el esfuerzo que permite tomar las riendas de su vida, son los arquitectos de la obra maestra, integrada y armoniosa. Pero para lograr la construcción de ese Yo con Mayúsculas, tienen que enfrentarnos a tres malos compañeros (Ambición, Ignorancia y Fanatismo) que están acechando para evitar que recuerden la Palabra Perdida. Sólo son tres frente a los cientos de compañeros que ayudan en la búsqueda. ¡Son tres, pero muy poderosos!, con esfuerzo la Victoria está con ellos e Hiram habrá resucitado.

Bibliografía

· KINIGHT, C y LOMAS, R: Las claves secretas de Hiram.

· LIRA SAUCEDO, S.A: Del templo a la palabra. Hermenéutica y Mitocrítica en la ceremonia masónica de la muerte de Juárez. 1930”.

· Hiram Abi. Museo Virtual Masónico de la UNED.

· PALMER HALL, M: “Las claves perdidas de la francmasonería o el secreto de Hiram Abif”

· SANJINES VILLA, A: “El crimen de los tres malos compañeros”.

· SCHOLOSSER, J: La piedra franca, una historia masónica.

Funcionario del Cuerpo de Gestión de Sistemas e Información de la Administración General del estado. Actualmente destinado en el Ayuntamiento de Madrid como jefe de Unidad en la subdirección general de Comunicaciones del Organismo Autónomo Informática Ayuntamiento de Madrid (IAM). Doctor en Historia e historia del arte y territorio con la tesis “Masonería y Política en Madrid (1900-1939). Miembro del Centro de Estudios históricos de la Masonería Española (CEHME). Miembro del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Libros: La quema de conventos de mayo de 1931 en el Madrid republicano. El anticlericalismo de la gasolina y la cerilla. Saarbrücken, Academia Española, 2015, y La masonería madrileña en la primera mitad del siglo XX. Madrid, Sanz y Torres. 2019.