Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Gustavo Adolfo Bécquer, poesía eres tú

Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte, de Vicente Palmaroli. / Wikipedia Gustavo Adolfo Bécquer en su lecho de muerte, de Vicente Palmaroli. / Wikipedia

Adentrarse en la obra de Gustavo Adolfo Bécquer confirma que estamos ante el poeta que abre el camino de la poesía contemporánea, con sus Rimas y Leyendas entramos en la cumbre del Romanticismo español. Su vida, enfermo, sin dinero y en el anonimato, contrasta con la popularidad que ha adquirido a través del tiempo. Murió joven, como otros grandes: Garcilaso, Manrique, Larra, Miguel Hernández, Lorca…con el destino de esos inolvidables de la literatura española.

Nació justo un año antes de que muriera Larra, sus 34 años coinciden con el largo y accidentado reinado de Isabel II. De su niñez llama la atención su desvalimiento físico y moral. Una precoz enfermedad le comienza a corroer desde niño hasta degenerar en una tuberculosis mortal. Huérfano de padre y madre en una Sevilla romántica y seductora en la que destaca su afición a la pintura y a la música, llega a Madrid con dieciocho años, colabora en varios periódicos y se casa con Casta Esteban formando un matrimonio bastante desafortunado, enamorado de Julia Espín. Su actividad periodística se fue alternando con apartamientos en Veruela para reponerse de su desvalida salud. Mantiene una estrecha relación con su hermano Valeriano, quien le precede en la muerte, con tres meses de diferencia. La de Bécquer pasa inadvertida en la prensa, el mismo día había muerto, asesinado, el general Prim.

Un encuadre muy romántico para el poeta al que le debemos suspiros y sentimientos, amores y rupturas de un alma desvalida que vive y sueña. Leerlo es acercarte a la obra de arte que bajo una aparente sencillez, elabora un trabajo minucioso: paralelismos y anáforas, estructuras correlativas y correlaciones sintácticas; metáforas, hipérboles, personificaciones y antítesis. Algunas de sus rimas son piezas musicales con sus acentos y tonos que hacen brillan la emoción que palpita en el sentir de este sevillano magnífico y único.

La literatura posterior da cuenta del influjo que ha ejercido en otros grandes poetas desde Juan Ramón a Machado, pasando por Cernuda, Alberti y Gil de Biedma. El Romanticismo, ese movimiento artístico y literario que renueva las formas y desemboca en una manera de ser que tiene que ver con el amor, el fracaso, la ilusión y el sentimiento, nos lleva a una nueva manera de expresar la intimidad. Bécquer no se olvida, como el primer amor.

¡Cuando miro el azul horizonte

perderse a lo lejos,

al través de una gasa de polvo

dorado e inquieto;

me parece posible arrancarme

del mísero suelo,

y flotar con la niebla dorada

en átomos leves

cual ella deshecho!

Cuando miro de noche, en el fondo

oscuro del cielo

las estrellas temblar como ardientes

pupilas de fuego;

me parece posible a do brillan

subir en un vuelo,

y anegarme en su luz, y con ellas

en lumbre encendido

fundirme en un beso.

En el mar de la duda en que bogo

ni aún sé lo que creo;

sin embargo estas ansias me dicen

que yo llevo algo

divino aquí dentro.

(Rima VIII)

Su lectura no es “cosa femenina y de enamorados”, ni de señoras que abrazan su libro junto al balcón en las tardes solitarias de la vejez. Sus Rimas son piezas literarias perfectas que trabajó y corrigió con esmero. Las Leyendas han sido siempre lectura en voz alta compartida con mis alumnos para admirar su vocabulario e imaginación. La prosa poética es uno de sus aciertos como le ocurre a Platero y yo. Leemos estos libros en las aulas con el convencimiento de no equivocarnos un curso tras otro, una generación y la siguiente.

En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes.

Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de los delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos.

(El rayo de luna)

J.M. Caballero Bonald en Oficio de lector, dedica un capítulo a Bécquer titulado “Las inciertas fronteras de la realidad”. Destaca unas palabras de Cernuda “tras un letargo extraño de más de siglo y medio, la poesía española despierta en las Rimas”. El debate angustioso entre la fantasía íntima y la realidad circundante es la clave del carácter romántico.

Desde Volverán las oscuras golondrinas… a Del salón en el ángulo oscuro… las Rimas se guardan como un recuento poético y como un reajuste sentimental. Hay una identificación emotiva que trasmite la literatura castellana desde los cancioneros tradicionales a la poesía culta.

Sevilla, Madrid… Soria, la influencia que ejerció Soria y el Moncayo queda en sus hermosas Leyendas, localizadas en estas tierras: El rayo de Luna y El monte de las Ánimas se sitúan en Soria y a las orillas del Duero…Toledo, en cuya plaza dedicada a Bécquer se besan los enamorados cuando el verano comienza…son ciudades en las que encontramos a este poeta sensible y desdichado; sencillo y profundo; idealista y dialogante que sabe aunar lo popular de origen andaluz con la influencia alemana para expresarnos con toda sinceridad y hondura la sinrazón del amor al elevar a categoría universal su propia tragedia personal.

Se cumplen ciento cincuenta años del fallecimiento de ambos hermanos, esperamos con interés actos culturales que recuerden a estos dos grandes artistas.

María C. Galera fue ayudante de Don Enrique Tierno Galván. Es Doctora en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura Castellana.