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Benet y Martín-Santos, textos inéditos de dos amigos en "El amanecer podrido"

  • Escrito por Carmen Naranjo
  • Publicado en Cultura
Retrato del escritor Juan Benet. EFE/ Anna Loscher Retrato del escritor Juan Benet. EFE/ Anna Loscher

A finales de los años 40 y principios de los 50 los entonces jóvenes escritores Luis Martín-Santos y Juan Benet forjaron una amistad "de hierro", una etapa en la que escribieron "a cuatro manos" más de 60 textos hasta ahora inéditos que se han reunido en el libro "El amanecer podrido".

Martín Santos y Juan Benet intercambiaban estos escritos: uno escribía un cuento, se lo pasaba al otro para que lo corrigiera y el resultado era una derivación que no tenía que ver quizá con la historia inicial.

De ese ejercicio salieron los textos que componen este volumen. Publicado por Galaxia Gutemberg, la edición de este libro, que llegará a las librerías el próximo 9 de septiembre, es de Mauricio Jalón y se completa con cartas y variados documentos que reflejan la amistad que unió a ambos autores.

El editor Carlos Barral pensó en publicar estos textos tras la muerte de Martín-Santos, ocurrida el 21 de enero de 1964 en un accidente de automóvil, pero Juan Benet lo desaconsejó en una carta que también se incluye en el libro, ha explicado Jalón en una entrevista con Efe.

Aunque otra causa por la que no se publicó entonces la recopilación de textos pudo ser, considera Jalón, la censura de la época: "A menudo se ha trivializado su peso destructivo, la magnitud de la censura en esos años" y aunque 'El amanecer podrido' no era un texto político, hay una visión de una situación opresiva, además del título, que no creo que hubiese sido recibida con gran alborozo por parte de las autoridades competentes...".

En total son 67 relatos de Luis Martín-Santos y Juan Benet, escritos entre 1948 y 1951, en sus inicios como autores, textos en su mayor parte mecanografiados. Entre los textos fundamentales que incluye el volumen está también "Memento", en el que Juan Benet recuerda cómo se conocieron y los encuentros que mantuvieron en tertulias.

Fue en una tertulia que se celebraba los sábados por la tarde en el bar Gaviria de Madrid y a la que asistían médicos vascos que practicaban en la capital y entre los que también había ajenos a la medicina, como el documentalista Pío Caro, el arquitecto guipuzcoano Luis Peña Ganchegui y el propio Benet.

Allí llegó el joven psiquiatra Martín-Santos, al que poco después Benet acompañó a otra tertulia, la del restaurante Gambrinus, que habían iniciado años atrás unos estudiantes de la facultad de Filosofía y Letras y en el año 1949 había evolucionado hacia la lectura semanal de un texto.

A través de sus tertulianos, entre los que estaban por ejemplo Alfonso Sastre o Emilio Lledó, entraron en contacto con escritores como Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa o Carmen Martín Gaite.

El intercambio de textos y su escritura conjunta empezó entre Benet y Martín-Santos, recuerda Mauricio Jalón, como una especie de "juego" de los dos amigos en un momento en el que no son autores consagrados.

A la muerte de Luis Martín-Santos, su hermano pidió a Juan Benet que revisara esos textos para ver cuál correspondía a cada uno. Y a mano escribió en algunos "Luis" o "yo". Pero en muchos de ellos no aparece nada.

Hay textos como el titulado "Los enterramientos verticales" que es luego reconocible en "Tiempo de silencio" de Martín-Santos o el que refleja un recuerdo del sentimiento de la infancia por la muerte del abuelo, también atribuible al psiquiatra, dice Jalón.

"Escribían absolutamente sobre todo, desde el hundimiento de un barco, de una broma sobre globos en Roma hasta cuentos más sórdidos donde aparece el mundo de la prostitución", explica el editor.

Por eso era difícil ordenarlos con cierta coherencia, señala Jalón, que ha conseguido agruparlos en siete secciones: "Extrañeza del lugar" reúne aquellos en los que hay un influjo de Kafka; "Del amor y la carne" agrupa a los relatos "más carnosos".

"El disparate, lo grotesco y la violencia" o "Esa voz" son otros capítulos. El volumen también incluye una carta que ambos escritores dirigieron al responsable de una revista defendiendo el "bajorrealismo", una corriente en contra del realismo "demasiado trivial o de andar por casa" de la literatura española de la época.

Y también hay dos poemas: "Oda a Martín-Santos" y "Oda a Juan Benet" en el que, en un tono divertido e irónico, señala el responsable de la edición, se describen mutuamente estos dos escritores y amigos. EFE.