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Esteban Crespo lleva a Málaga "Black Beach": corrupción, dictadores y petróleo

Fotografía facilitada por la Portería de Jorge Juan del cartel de la película "Black Beach". EFE Fotografía facilitada por la Portería de Jorge Juan del cartel de la película "Black Beach". EFE

Esteban Crespo presentará en el próximo festival de Málaga su segundo largometraje, "Black Beach", nada más diferente en el fondo y en la forma a su primera película, "Amar" (2017), que también estrenó en Málaga. El salto lleva al madrileño a una "playa negra" de África, que también es el nombre de una cárcel.

"Puede resultar fácil pasar por alto las injusticias que se viven en manos de gobiernos corruptos y dictatoriales en zonas alejadas de nosotros, pero resulta mucho más complicado cuando eres en parte, culpable de esas injusticias".

Con estas palabras, Crespo explica la esencia de esta película, que competirá por la Biznaga de Oro en el 23 Festival de cine de Málaga, que este año se celebra, por primera vez en su historia y a causa de la Covid-19, la semana final del mes de agosto, cuando siempre se hizo en primavera.

Crespo, que llegó a los Goya con su debut, la intimista "Amar", se mete ahora en "Black Beach" en un complejo entramado donde "se hace patente el gigantesco e incomprensible engranaje que sustenta en la actualidad cualquier conflicto en cualquier lugar del mundo", apunta.

"Un mundo gobernado por una elite empresarial sin escrúpulos y capaz de manipular la política internacional, llegando incluso hasta las Naciones Unidas", que Crespo convierte en un thriller de acción protagonizado por Raúl Arévalo, que este año hace doblete en Málaga, ya que también es coprotagonista, con Juan Diego Botto, de "Los europeos", de Víctor García León.

Aquí, Arévalo es Carlos, un alto ejecutivo a punto de convertirse en socio de una gran empresa, que recibe el encargo de mediar en el secuestro del ingeniero de una petrolera americana, en África, un incidente que está poniendo en peligro la firma de un contrato millonario.

En este viaje deberá enfrentarse a las consecuencias de sus acciones del pasado cuando fue cooperante en el país y elegir entre sus intereses personales y profesionales. El director explica que "Black Beach" toma su nombre de una cárcel "cruelmente mítica del África Ecuatorial", de la que se cuentan "verdaderas atrocidades: el que entra en ella, sabe que, si tiene la suerte de salir, jamás volverá a ser la misma persona".

Eso es justo lo que le pasa a Carlos, señala, "que vuelve al país de 'Black Beach' y cuando consigue salir, nada es igual. Todo lo que llenaba y daba sentido a su vida queda trastocado". Aunque su descenso a los infiernos debería ser transitorio, en el país africano le espera su pasado, porque él fue allí cooperante y allí siguen su exnovia (Candela Peña), que ahora es la esposa de un supuesto terrorista que era su amigo.

"A nivel sensorial -explica Crespo-, pretendemos que el espectador mastique el tenso ambiente que precede a los estallidos de violencia. Una atmósfera en donde todo parece apresado en una densa jungla de intereses económicos y personales, donde la vida de un ser humano no vale absolutamente nada".

El director, que comenzó su carrera haciendo documentales para televisión, muchos de ellos en África, ha situado la historia en localizaciones en Ghana, Bruselas, Canarias, Toledo y Madrid, lo que, en su opinión, añade credibilidad.

Para el director, "'Black Beach' se adentra en un terreno donde no existe ni la bondad absoluta, ni la maldad total. Sólo pretende ser una franca y descarnada historia de redención". Con Arévalo completan el reparto la chilena Paulina García, Candela Peña -que también tiene compite en Málaga con "La boda de Rosa", de Iciar Bollaín, donde es protagonista absoluta-, Melina Matthews, Emilio Buale y Jimmy Castro, entre otros.

Crespo (Madrid, 1971), guionista y director de cine, es miembro de la Academia de Hollywood a la que se unió tras ser nominado al Oscar en 2014 con su cortometraje "Aquel no era yo", con el que obtuvo el Goya al Mejor Cortometraje de Ficción en 2013. EFE.